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Diecisiete años de cárcel para el hermano de uno de los asesinos de las niñas de Alcàsser por secuestrar y torturar a un hombre

Los hechos se produjeron en 2021 cuandolos condenados, entre ellos Mauricio Anglés, se pusieron de acuerdo con otras personas que no han sido identificadas en esta causa para capturar a un hombre y 'apalizarlo' con el fin de exigirle 200.000 euros

El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig (Joaquín Martins Monroig tras cambiarse el nombre), durante un juicio (Archivo).

El hermano de Antonio Anglés, Joaquín Martins Monroig (Joaquín Martins Monroig tras cambiarse el nombre), durante un juicio (Archivo).robersolsona

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La sección tercera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a Mauricio Anglés, hermano de Antonio Anglés —desaparecido y acusado del triple asesinato de las niñas de Alcàsser—, a 17 años y 9 meses de prisión por el secuestro y las agresiones sufridas por un hombre en noviembre de 2021. Mauricio Anglés —ahora llamado Joaquín Martins Monroig tras cambiarse el nombre—, ha sido condenado por los delitos de detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia y daños. Junto a él han sido condenados otros cinco hombres con penas similares.

El acusado negó durante el juicio su participación en los hechos y sostuvo que aquella tarde había estado en una bolera y posteriormente en una discoteca. Sin embargo, el tribunal considera que las pruebas practicadas durante la vista oral, que quedó vista para sentencia el pasado mes de julio, fueron "plurales, objetivas e idóneas" para desvirtuar su presunción de inocencia.

Según recoge la sentencia, los condenados se pusieron de acuerdo con otras personas que no han sido identificadas en esta causa para capturar a un hombre y exigirle 200.000 euros. Durante los días anteriores al 29 de noviembre de 2021, los acusados habrían realizado seguimientos a la víctima y preparado dos furgonetas. Esa tarde esperaron al hombre en el Camí Canyada de Roquet.

Cuando la víctima pasó por el lugar, una de las furgonetas se colocó delante de su vehículo y la otra detrás, bloqueándole el paso. De los vehículos descendieron varias personas vestidas de oscuro, con pasamontañas y guantes, que le apuntaron con dos armas de fuego y le ordenaron salir. Uno de ellos rompió el cristal de la ventanilla del conductor y obligó a la víctima a abandonar el coche. A continuación, varios de los atacantes comenzaron a golpearle por distintas partes del cuerpo antes de introducirlo por la fuerza en una de las furgonetas.

Los secuestradores trasladaron al hombre hasta una nave situada en Catarroja. La víctima permaneció dentro de la furgoneta, esposada, herida y desnuda después de que le quitaran la ropa y sus pertenencias. Durante varias horas fue golpeado mientras sus captores le exigían 200.000 euros a cambio de su libertad. Ante la negativa de la víctima, que aseguraba no disponer de esa cantidad, los condenados fueron rebajando progresivamente sus exigencias.

Golpes con cadenas, puñaladas, quemaduras y todo tipo de torturas

Según la resolución judicial, llegaron a utilizar cadenas para golpearle, mientras le amenazaban con secuestrar y hacer daño a su hijo y a su mujer. También le dijeron que iban a cortarle un dedo y, utilizando unas tenazas, le provocaron un corte en un dedo y otro en una oreja. Además, le clavaron una navaja en uno de los muslos. La víctima llegó a explicarles que no tenía los 200.000 euros, pero que podía entregarles los 2.000 euros en efectivo que tenía en su domicilio. Los agresores, sin embargo, continuaron golpeándole y amenazándole con causarle más daños hasta dejarle prácticamente inconsciente.

La sentencia recoge además que fue quemado con unas brasas y que los secuestradores llegaron a arrojarle un líquido sobre el cuerpo para comprobar si reaccionaba. Finalmente, al considerar que no iban a conseguir el dinero exigido, los condenados decidieron poner fin al secuestro. La víctima fue trasladada en la furgoneta hasta Paiporta, donde fue liberada alrededor de las 22.00 horas.

Los móviles y las cámaras, claves para la condena

La Audiencia Provincial considera determinantes las pruebas obtenidas a partir de los teléfonos móviles, las cámaras de seguridad y los registros de la DGT para identificar los dispositivos que utilizaban los condenados y reconstruir sus movimientos. El tribunal destaca especialmente las coincidencias entre las ubicaciones de los teléfonos, el historial de geolocalización de una de las furgonetas y las grabaciones disponibles.

La sentencia también considera relevante la relación entre los condenados y determinados vehículos utilizados durante los seguimientos a la víctima, así como su vinculación con una nave que, según la Audiencia, reunía características compatibles con el lugar donde se produjeron los hechos.

El tribunal señala igualmente que ninguno de los acusados habría aportado una explicación sobre su actividad previa a los hechos que permitiera justificar esas coincidencias. Por todo ello, la Audiencia concluye que el conjunto de pruebas permite sostener la condena de Mauricio Anglés y los otros cinco acusados.

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