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Ernesto Pelayo: “La lente perfecta todavía no existe; el futuro es conseguir más visión con menos compromisos”

El director de Marketing de BVI Medical, participa estos días en el 102.º Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología, que se celebra en Palma de Mallorca del 23 al 25 de septiembre.

Ernesto Pelayo, director de Marketing de BVI Medical

Ernesto Pelayo, director de Marketing de BVI Medical

Miki López
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Valenciano afincado en Alemania y considerado uno de los expertos internacionales en lentes intraoculares, Ernesto Pelayo, director de Marketing de BVI Medical, participa estos días en el 102.º Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología, que se celebra en Palma de Mallorca del 23 al 25 de septiembre. Desde la evolución de las lentes trifocales y EDOF hasta el papel de la inteligencia artificial, Pelayo analiza hacia dónde avanza la oftalmología y cuál es el camino para recuperar una visión cada vez más natural.

"No creo que exista una lente universalmente perfecta. Existe la lente más adecuada para cada paciente"

.- Ernesto, empecemos por la pregunta del millón: ¿existe hoy una lente perfecta, capaz de ofrecer una buena visión de lejos, de cerca y a media distancia?

Yo diría que la lente perfecta todavía no existe. Y probablemente esa sea precisamente la razón por la que seguimos innovando y desarrollando nuevas tecnologías. Hoy tenemos lentes extraordinariamente buenas, capaces de ofrecer una muy buena visión a diferentes distancias y, en pacientes bien seleccionados, reducir muchísimo la dependencia de las gafas.

Pero cuando hablamos de una lente perfecta, el estándar es todavía más alto: buena visión de lejos, intermedia y de cerca, pero también excelente calidad de visión, buen contraste, buen comportamiento nocturno y mínimos fenómenos visuales. Y ahí está el verdadero reto. En óptica no hay nada gratis. Cuando intentamos ampliar el rango de visión, normalmente tenemos que gestionar algún compromiso.

Por eso, la innovación actual no consiste simplemente en conseguir “más visión”, sino en conseguir más rango con menos compromisos. Para mí, esa es la verdadera carrera hacia la lente perfecta.

.- Hoy hablamos mucho de EDOF, trifocales y nuevas generaciones de lentes. Para alguien que no es especialista, ¿qué diferencia hay entre ellas y qué busca conseguir cada una?

Simplificando mucho, una lente trifocal intenta proporcionar tres focos de visión: lejos, distancia intermedia y cerca. Es una tecnología pensada para conseguir un rango visual muy completo y un alto grado de independencia de las gafas.

Una lente EDOF, en cambio, busca ampliar la profundidad de foco. El objetivo es conseguir un rango de visión más continuo, especialmente desde lejos hasta la distancia intermedia. Dependiendo del diseño, puede ofrecer determinadas ventajas en calidad de visión, aunque normalmente la visión cercana, aproximadamente a 35-40 centímetros, es más limitada que con una trifocal.

Y las nuevas generaciones de lentes buscan precisamente avanzar en ese equilibrio: máximo rango visual, máxima calidad y el menor nivel posible de fenómenos fóticos, como halos o deslumbramientos.

Al final, al paciente le importa muy poco cómo llamamos a la tecnología. Lo que quiere saber es cómo va a ver y qué va a poder hacer sin gafas. El paciente no compra una categoría óptica; compra una experiencia y un resultado visual.

.- Vamos a llevarlo al fútbol. Si hablamos de Champions, Europa League y Conference, ¿cuál sería hoy la “Champions” de las lentes? ¿Qué características tiene que reunir?

Hoy, para estar en Champions, una lente tiene que competir bien en varios terrenos. Tiene que ofrecer un rango de visión amplio, por supuesto, pero también calidad de visión, buen contraste, predictibilidad, estabilidad y un perfil de fenómenos fóticos —halos y deslumbramientos— que sea aceptable para el paciente. Y hay algo fundamental: evidencia clínica.

No es suficiente con tener un diseño óptico fantástico o conseguir un resultado espectacular en un gráfico. Hay que demostrar que funciona cuando miles de cirujanos la utilizan con miles de pacientes diferentes. Por eso, para mí, estar en Champions no significa pertenecer a una categoría concreta de lentes. Significa conseguir el mejor equilibrio posible entre rango visual, calidad de visión y satisfacción del paciente.

.- Y, siguiendo con el paralelismo, ganar la Champions una temporada es difícil, pero mantenerse muchos años en ese nivel es todavía más difícil. FineVision lleva años siendo una referencia en lentes trifocales. ¿Qué ha hecho tan bien y qué tendría que aportar una nueva generación para superarla?

Probablemente, una de las cosas que ha hecho muy bien FineVision, además de ser pionera, ha sido ayudar a consolidar el concepto de trifocalidad como una solución real para proporcionar un rango completo de visión. Pero quizá hay algo todavía más importante cuando una tecnología lleva años consolidada en el mercado: la experiencia acumulada. Los cirujanos saben cómo funciona, saben seleccionar al paciente y tienen unas expectativas muy claras sobre los resultados que pueden conseguir.

.- ¿Qué tendría que hacer una nueva generación para mejorar eso?

No basta simplemente con añadir una característica o decir que es “nueva”. Tiene que resolver necesidades que todavía existen. Por ejemplo, conservar o mejorar el rango visual y, al mismo tiempo, avanzar en calidad de visión, eficiencia óptica, tolerancia y reducción de fenómenos visuales adversos. En definitiva, la siguiente generación tiene que demostrar que puede mantener aquello que funcionaba muy bien y mejorar aquello que todavía podía mejorarse. Porque en tecnología, ser nuevo es fácil. Lo difícil es demostrar que eres mejor.

"La IA no debería sustituir la decisión clínica; debería hacerla mejor informada"

.- Entonces, ¿podemos decir que no existe una lente universal, sino una lente adecuada para cada paciente?

Sin ninguna duda. Creo que hemos pasado de una época en la que hablábamos fundamentalmente de tecnologías a una época en la que tenemos que hablar de pacientes, necesidades y expectativas. Dependiendo de la actividad y del estilo de vida, las necesidades pueden ser completamente diferentes.

Por eso hay que conocer la salud ocular del paciente, pero también su profesión, sus hobbies, sus distancias de trabajo, el uso que hace de las pantallas, si conduce por la noche y, sobre todo, cuáles son sus expectativas. No creo que exista una lente universalmente perfecta. Existe la lente más adecuada para cada paciente.

Y seguramente uno de los grandes avances de nuestra industria no será únicamente diseñar lentes mejores, sino ser cada vez mejores eligiendo qué lente para qué paciente. En definitiva, personalizar. No necesitamos encontrar el paciente adecuado para nuestra lente; necesitamos encontrar la lente adecuada para cada uno de nuestros pacientes.

.- ¿Y qué papel están jugando la inteligencia artificial, la personalización y las nuevas tecnologías en el desarrollo de estas lentes?

Creo que estamos entrando en una etapa fascinante. Durante muchos años hemos avanzado muchísimo en el hardware, es decir, en el diseño de la propia lente. Ahora podemos avanzar también enormemente en la inteligencia que existe alrededor de esa lente.

Tenemos cada vez más información preoperatoria, mejores sistemas diagnósticos y más datos sobre resultados. Y la inteligencia artificial puede ayudarnos a transformar toda esa información en decisiones más precisas. Imaginemos poder combinar las características anatómicas y ópticas del ojo con el estilo de vida del paciente, sus prioridades visuales y grandes bases de datos de resultados de pacientes similares. Eso abre la puerta a una selección mucho más personalizada.

Pero sería prudente con la palabra inteligencia artificial. La IA no debería sustituir la decisión clínica; debería hacerla mejor informada. Estamos tratando con pacientes, y la decisión final tiene que ser consensuada entre paciente y cirujano. El futuro probablemente no será solamente una lente más sofisticada. Será la combinación de mejor diagnóstico, mejor cálculo, mejor selección del paciente y mejor tecnología óptica.

.- Y mirando al futuro: ¿cómo serán las lentes intraoculares dentro de diez años? ¿Estamos cerca de conseguir una lente que reproduzca de forma mucho más natural la visión del cristalino?

Esa probablemente sea la pregunta más apasionante. Si miramos cómo funciona un ojo joven, el cristalino no tiene tres focos. Cambia dinámicamente para enfocar. Por tanto, la verdadera referencia de la industria no debería ser solamente crear una trifocal mejor o una EDOF mejor.

La referencia final es acercarnos cada vez más a la visión fisiológica, a simular de la forma más natural posible el funcionamiento del ojo humano. ¿Llegaremos en diez años? No sé si tendremos una reproducción perfecta del cristalino natural, y creo que sería irresponsable prometerlo.

Pero sí creo que veremos lentes con un rango visual cada vez más natural, diseños ópticos más sofisticados y soluciones que intenten recuperar algún grado de acomodación. Y todo ello acompañado de mucha más personalización y herramientas digitales capaces de predecir mejor los resultados. Para mí, el gran salto llegará cuando dejemos de pensar exclusivamente en crear varios focos y podamos acercarnos a recrear una función.

Hoy seguimos trabajando con monofocal-plus, EDOF, trifocales y diferentes estrategias de personalización, mientras que recuperar de forma realmente fisiológica la acomodación continúa siendo una frontera tecnológica. El futuro no es simplemente añadir más focos. El futuro es acercarnos cada vez más a la forma natural de ver. Y el objetivo final es muy sencillo de explicar, aunque extraordinariamente difícil de conseguir: que el paciente deje de pensar dónde está enfocando y simplemente vea.

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