ESdiario
🔴última hora

Pedro Sánchez visitará Oliva tras las inundaciones provocadas por la dana Adam

EL OBSERVATORIO DEL 29-n

Diana y la lista estrellada

Mandar a la aspirante a la alcaldía de Valencia al Congreso ocho meses antes de las municipales transmite un mensaje con la sutileza de una sirena antiaérea: o Valencia no es la prioridad, o alguien ya está buscando el bote salvavidas

Toni Francés, cabeza de lista por Alicante el 29-N, María Jiménez, 'número 1' por Castellón, la ministra Diana Morant y la cabeza del cartel en las Generales por Valencia, Pilar Bernabé

Toni Francés, cabeza de lista por Alicante el 29-N, María Jiménez, 'número 1' por Castellón, la ministra Diana Morant y la cabeza del cartel en las Generales por Valencia, Pilar BernabéPSPV

Creado:

Actualizado:

Diana Morant ha confeccionado la lista del PSPV al Congreso con esa exquisita sensibilidad que distingue a los socialistas valencianos: primero se elige a los candidatos, después se convoca a la militancia y se le explica, con una sonrisa institucional, que su papel consiste en validar lo ya decidido disfrazado de “primarias”.

Porque en el PSPV las primarias ya no son primarias. Son una ceremonia litúrgica: la militancia entra, reza, delibera, vota y, si tiene la buena educación de no mirar detrás del telón, descubre que el reparto estaba hecho antes de que se encendieran las luces. No es una consulta interna; es un musical participativo donde el público paga la entrada, aplaude a los protagonistas y recibe, como propina, la impresión de haber decidido algo.

Morant quería una lista de aspirantes a “divas” y, en cierto modo, lo ha conseguido. Ha reunido a tanta gente con cargo, ex cargo, futuro cargo o aspiración certificada a cargo que la candidatura no parece un equipo electoral, sino la foto de familia -política- donde nadie quiere salir al fondo y todos llevan los codos con lamparones.

En Valencia, los cuatro primeros puestos ya tienen dueño: Pilar Bernabé, Arcadi España, Rebeca Torró y José Muñoz. Una alineación tan cerrada que solo le falta el rótulo luminoso: “Valencia, tierra de oportunidades… para cuatro”. El resto de la militancia podrá seguir soñando con la política desde la fila de espera.

Quien no salió en la foto es Carlos Fernández Bielsa, secretario general de Valencia, que soñaba con un sitio en la lista y recibió un “no” tan redondo que hasta las sillas de la sede socialista en la calle Hospital debieron de apartarse por prudencia. Morant no le negó solo Valencia: extendió el veto a Castellón y Alicante, como quien revisa toda la casa antes de una foto familiar por si algún pariente incómodo se ha colado en el encuadre.

El problema es que el tablero está tan lleno de piezas que ya nadie recuerda de quién es el rey

Bielsa, eso sí, no se rinde. Si entra, gana poder en Madrid; si se queda fuera, puede presentarse a las autonómicas y esperar a que la “lideresa” tropiece con la alfombra. Que será lo más seguro: así es ella. En el PSPV hasta un portazo se estudia como una jugada de ajedrez. El problema es que el tablero está tan lleno de piezas que ya nadie recuerda de quién es el rey.

La elección de Pilar Bernabé como número uno ha sorprendido a más de uno, no por su genialidad estratégica, sino por su impecable sentido del timing. Mandar a la aspirante a la Alcaldía de Valencia al Congreso ocho meses antes de las municipales transmite un mensaje con la sutileza de una sirena antiaérea: o València no es la prioridad, o alguien ya está buscando el bote salvavidas.

Sus defensores hablan de “golpe de efecto”. Y lo es: pasar de delegada del Gobierno —cargo especialmente incómodo después de la Dana— a candidata nacional tiene la elegancia de quien cambia de vestuario antes de que termine el primer acto. El público aún está mirando el escenario; ella ya está en el camerino, con la maleta hecha y el próximo papel negociado.

José Muñoz, síndic en Les Corts, “le han decidido” dejar su escaño valenciano en plena recta final de la legislatura para probar fortuna en Madrid. Un dirigente del propio partido lo resumió con una sinceridad que, en el PSPV, debería estar tipificada como delito: “Se traslada una imagen de sálvese quien pueda”.

En el PSPV las primarias ya no son primarias. No es una consulta interna, es un musical participativo donde el público aplaude a los protagonistas y recibe, como propina, la impresión de haber decidido algo

No es que Muñoz carezca de experiencia para el Congreso. Sus apariciones televisivas lo han preparado mejor que muchos discursos parlamentarios. Pero dejar Valencia cuando más falta hace recuerda menos al político entregado y más al pasajero que abandona el barco con el chaleco puesto, la maleta de mano y la reserva confirmada en el siguiente crucero. Valencia se hunde; él, mientras tanto, Diana ya le ha pedido mesa en la cubierta superior.

Diana Morant quería una lista de “estrellas” y ha logrado, al menos, una lista “estrellada”. Ha conseguido reunir a ministros, delegadas, síndicos y barones en una candidatura tan cargada de “egos” que parece menos un proyecto para La Comunitat y más un circo con cuatro pistas simultáneas y todos los domadores dentro de la jaula.

El problema no es que Morant quiera ganar. El problema es que parece querer ganar antes de que sus propios compañeros le quiten el mando. Y si algún militante aún albergaba la ilusión de que su voto contaba, la filtración previa de la lista se lo ha aclarado con una sonrisa de anfitriona: en el PSPV se puede votar, sí; pero votar no es decidir. Decidir es cosa de quien cree que tiene “la blusa bordada con el escudo familiar”.

tracking