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el faro de motes

Luis Motes

Luis Motes

Periodista

Bailando con polític@s

A Begoña Gómez, como digo que vive en la cuerda de los imputados, la convierten en una heroína y cartel electoral mientras a Rita los suyos la trolearon

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez en un mitin de los socialistas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez en un mitin de los socialistas.JESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

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En la Edad Media europea ocurrieron brotes masivos en los cuales centenares de personas comenzaban a bailar de forma compulsiva en las calles hasta el agotamiento o la muerte. Se le atribuyó el nombre de San Vito porque al santo se le consideraba el protector contra los trastornos del movimiento. Obviamente, que la gente baile en nuestros días no es una patología preocupante, pero cabe interrogarse por los motivos, el contexto y los protagonistas. A cuenta de los coros y danzas socialistas del fin de semana, lo que hay que anticipar es que ni son los primeros ni serán los últimos.

En 2022, en un akelarre de autoafirmación, Baldoví acompañó a Mónica Oltra en el Parque de Cabecera de Valencia con su muy bien traída “You’ll never walk alone” en ese Baile de San Vito que anticipaba el estertor político de la hoy candidata de Riba Roja a la alcaldía de Valencia. Y no, no se retorna de la muerte política, solo se desfila como una alma en pena. No le faltó gusto tampoco a la responsable de campaña del PPCV eligiendo “Sweet child of mine” en ese cónclave a 4 en el que faltaba Llorca, aunque aquí se bailó menos, quizás por las ausencias, y sinceramente no alcanzo a relacionar el significado del poema que Axel Rose le dedicó a su entonces pareja con las interrelaciones de los 4 protagonistas allí presentes: Catalá, Glez Pons, Camarero y Mompó. Y, sin embargo, sigo preguntándome, tras el guionizado atrevimiento de Pedro Sánchez y Begoña Gómez al son de Rusowsky y su Malibú, que es el cantante que más streams genera ahora mismo en Spotify -a millones-, por qué y cuando bailan nuestros políticos.

Se baila porque uno está motivado, porque está feliz, porque está animado o para disimular y en el caso de nuestros próceres, creo que se impone lo último. Observando la información no verbal, “las caras, Juan, las caras”, los ademanes colaterales etcétera, del duo formado por Pedro Sánchez y Begoña Gómez -“ella es mi mundo, ella es mi baby, cuando estamos juntos, to desaparece”- me llama la atención la actitud de Pilar Bernabé, sentada junto a María Jesús Montero -merece un post a parte- y su “tierra trágame”. Hay muchos valencianos entre los camarlengos del Presidente del Gobierno y en esa pléyade de asesores se esconden guionistas de tele series, ahora ya me lo creo. El baile de Fuenlabrada es obra sin duda de la war room de Moncloa y es la nueva arma secreta de Sánchez para salvar este instante de sus vidas. Sánchez ha ido generando episodios altisonantes, reales -Ceuta- inventados -su retiro-, en una secuencia en la que el capítulo de hoy opacaba el anterior. Ahora que se ha olvidado de sus acampados, que son como los soldados abandonados por Hiro Ito tras la Segunda Guerra Mundial en las islas del pacífico o los últimos militares españoles de Filipinas, digo que con el drama de la vivienda amortizado e intentando que Ceuta no le vuelva a saltar, necesitaba una nueva historia mainstream, transversal, emocional, humana y consumible, y por eso ha resucitado a su mujer procesada. Y eso, no se equivoquen, le da votos, de los suyos, pero le da.

Es curioso, lo digo siempre, que los socialistas valencianos son llamados a filas, es decir a Ferraz, a desempeñar papeles estelares, siempre en el “garbage time” de la liga, cuando el pescado está vendido...

Sacar del armario a Begoña, llevarla del banquillo a los 16 novenos de la pantalla tiene una clara intención de sustitución en el imaginario colectivo y la opinión publicada. Esta semana será precisamente una valenciana, Rebeca Torró, la responsable de escribir en los renglones de Ferraz con su estrenada portavocía tras sustituir a la reina de los pisos, Montse Mínguez. Es curioso, lo digo siempre, que los socialistas valencianos son llamados a filas, es decir a Ferraz, a desempeñar papeles estelares, siempre en el “garbage time” de la liga, cuando el pescado está vendido o los problemas son monstruosos. Faltan 40 días para los comicios y el Partido Socialista le ha dado una lección al PP sobre como tratar a los caídos, porque a Mínguez le darán alguna prebenda, a Torró la han colocado en una portavocía pese a su trayectoria torcida y a Begoña un homenaje. A Gómez, como digo que vive en la cuerda de los imputados, la convierten en una heroína y cartel electoral mientras a Rita los suyos la trolearon.

A Montse Mínguez le van a dar un entierro suntuario por la incoherencia manifiesta del partido en política y argumentario sobre la vivienda y por destrozar la doctrina Maricarmen, más o menos como a Ketty Zacharia, que Trump la ha echado a los 5 días por no saber ni pensar y por mentir en lo de sus estudios, como Bernabé, vamos. Hubo un tiempo en el que ser portavoz era un premio y los elegidos eran los mejores -Rubalcaba, Zaplana-. Ahora sin embargo parece que los sacan del Black Friday. Lo primero que se va a encontrar Rebeca Torró esta semana, le viene a huevo, es la visita de Milei, ahí lo va a tener más fácil lo de armar argumentos.

Hubo un tiempo en el que ser portavoz era un premio y los elegidos eran los mejores -Rubalcaba, Zaplana-. Ahora sin embargo parece que los sacan del Black Friday

Como digo el PSOE entierra muy bien, por eso premia a sus caídos. Torró fue expulsada de Ontinyent -de allí es natural- por los propios vecinos, que dejaron con cero concejales a su partido en el 2019 y les dieron 17 y mayoría absolutísima a Jorge Rodríguez. Rodríguez podrá contar como le trataron tras su imputación, calabozo y su drama personal en un episodio digno de que nuestros mejores guionistas locales se inspiraran en claves como la traición, la deslealtad, la envidia o la ambición. Ahora Sánchez premia a su nueva portavoz pero en su haber, junto a la lealtad o el sacrificio, cuenta también con aquel sonoro asunto de comprar trenes que no cabían por los túneles -cuando era Consellera, no defender a sus compañeras ante la lascivia de Paco Salazar -qué malo es el olvido- o las informaciones en las que aparece mezclada en la financiación del partido. A Torró le va a tocar explicar en estos 40 días que quedan para las elecciones generales y lo que vendrá lo de Begoña, las cloacas, la jueza perseguida, los sobres y las comisiones o la ruina de Ceuta. Así que ya pueden bailar ya, “ella es mi Daisy, ella es mi baby, cuando no está el mundo desaparece”. Pues eso.

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