El buenismo está matando a Europa
Se ha corrido la voz de que esto es un paraíso para la delincuencia y no se complican

Escaparates destrozados tras los disturbios de ayer sábado en Barcelona, a 25 de octubre de 2026, en Barcelona.
Cargas policiales en la plaza Cataluña de Barcelona para disolver una concentración antisistema. Se han cerrado las puertas de El Corte Inglés para proteger a los clientes y las tiendas han bajado persianas para no ser saqueadas. Los "pacíficos" zurdos. Y sobre todo los de segunda generación de inmigración son los saqueadores y lo que es peor, los saqueadores de nuestro modo de vida. No paseamos por la calle con calma, con tranquilidad, sin temor a que te quiten el reloj o te apuñalen por un cigarro. Y el problema de todo esto y la culpabilidad la tiene el buenismo político tanto de la izquierda más radical a la izquierda moderada (si es que la hay) como también culpo a los liberales que lo han permitido y todo por un puñado de votos para coger sillón y sueldazo y a vivir que son dos días.
Francia, Italia, España y subiendo hacia el norte, otros países se han contagiado de la mugre e inmigrante delincuencial. El esfuerzo y el trabajo para conseguir lo que te apetece, bien sea un móvil nuevo o una camisa y hasta la entrada de un piso para años venideros ahora ya no vale. Es más fácil liarla destrozar tiendas y llevártelo. Mientras siguen entrando gota a gota sin parar todo el año. Se ha corrido la voz de que esto es un paraíso para la delincuencia y no se complican. No entran por los cauces normales como deberían hacer en cualquier país civilizado.
Esta semana saltó a los medios una familia marroquí que sólo en ayudas públicas se llevaban 2.400 euros y además no pagaban el piso donde vivían. Multiplica ésto por cinco millones de personas y verás como la caja del erario público se quiebra por todos los lados. Y dile tú a uno que le dan 1.000 euros sin hacer nada que trabaje por 1.400 €. Te va a decir que trabajes tú y además como bien descansados están, tienen la energía suficiente para destrozar al país que tan amablemente les ha acogido.
A esto hay que darle un giro importantísimo y que los políticos se pongan las pilas y comiencen a echar a la delincuencia a sus países de origen y poner orden en las fronteras. Y si hay que movilizar al ejército, se moviliza. Pero no para llevar mantas y comida. No, para que no se cuele ni uno. Y a las ONGs ni un duro. Que paguen los voluntarios. Verás que pronto desaparecen del mapa.