29-n: el observatorio de felip
El cisne negro de Urda
La lección es clara: la abstención no es neutral

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¿Le queda a Pedro Sánchez algún conejo en la chistera para sacarlo este viernes en el polideportivo del Cabañal-Cañamelar? Con la que le está cayendo lo dudo, cuando la abstención se convierte en su peor rival. Las encuestas publicadas tras el accidente ferroviario de Urda no describen una simple oscilación: retratan un cambio brusco de tendencia. Las encuestas coinciden en que el PSOE ha perdido en pocos días parte del terreno que parecía estar recuperando, mientras el PP consolida su ventaja y la abstención emerge como una amenaza silenciosa para el frente de izquierdas. Para el PSOE, cada voto que se queda en casa es un voto que el PP no necesita conquistar.
El vuelco se ha dado en 72 horas. Las encuestas así lo dicen. Sigma Dos sitúa al PSOE en el 24,6% de los votos, su peor registro en la serie de la legislatura, frente al 31,1% del PP. La caída socialista equivale a cerca de 450.000 sufragios en apenas tres días y a un trasvase estimado de 244.000 votantes hacia los populares. No es solo que el PP crezca: es que el PSOE deja de crecer. NC Report constata que los socialistas retroceden del 25,8% al 25,6%, interrumpiendo la remontada que parecía encaminada a devolver al partido a posiciones más competitivas. GAD3, por su parte, advierte de un deterioro de las perspectivas del PSOE y de una evolución favorable al PP tras la tragedia.
La encuesta de NC Report para La Razón, con trabajo de campo entre el 26 y el 29 de octubre —es decir, con entrevistas anteriores y posteriores al siniestro—, otorga al PP el 32,6% y entre 138 y 140 escaños. El PSOE se queda en el 25,6% y entre 100 y 102 diputados, mientras Vox alcanza el 19,3% y entre 66 y 68 escaños. El dato decisivo no es tanto la caída de dos décimas del PSOE como la composición de su pérdida. NC Report detecta que el 10,5% de quienes votaron socialista en 2023 pasaría ahora al PP, un 7% a Vox y un 6,8% a la abstención. En conjunto, el PSOE perdería alrededor de 1,53 millones de votos respecto a las últimas generales. Ese triple desgaste —PP, Vox y abstención— es más peligroso que una fuga lineal hacia un único rival. Obliga al PSOE a competir simultáneamente por retener a su base, evitar la desmovilización y contener el avance de la derecha.
Sorprende GAD3, que ofrece una advertencia más estructural: no se limita a medir una caída puntual, sino que señala que el accidente puede alterar la tendencia electoral de forma persistente. Narciso Michavila sostiene que la posibilidad de que el PSOE recupere la primera posición se ha desvanecido y que la vía hacia una mayoría parlamentaria con sus socios se ha debilitado. Antes de Urda, las estimaciones medias situaban al PP en torno al 31% y al PSOE cerca del 27,3%, con una horquilla de 108 escaños para los socialistas. Tras el accidente, GAD3 anticipa un escenario de "revolución del voto": un PSOE que podría registrar su peor resultado histórico en Andalucía y un PP con margen para superar incluso su resultado de 2023.
La diferencia entre ambas casas es relevante. NC Report mide un freno inmediato y una redistribución concreta del voto socialista; GAD3 apunta a un cambio de régimen preelectoral, con efectos potencialmente más duraderos sobre la movilización y la percepción de competencia del Gobierno
Pero el dato más inquietante para Sánchez no es la fuga directa hacia el PP, sino la desmovilización. El 6,8% de los votantes socialistas de 2023 que ahora se abstendrían, según NC Report, representa una pérdida que no aparece en la columna de ningún partido, pero que decide escaños.
Ese fenómeno es especialmente peligroso en un sistema donde la derecha puede superar el 50% de escaños del Congreso con una participación desigual. Si el votante socialista se queda en casa y el votante popular acude motivado por el castigo o por la alternativa, el resultado se deforma sin que el PP necesite un crecimiento espectacular. Las proyecciones de NC Report sitúan a PP y Vox entre 204 y 208 escaños, muy por encima de los 176 necesarios para la mayoría absoluta.
La caída del PSOE no afecta solo a sus escaños. Arrastra al conjunto del Frente Amplio: NC Report lo reduce a entre 9 y 10 diputados, con un 6,9% de los votos, mientras Adelante Andalucía obtendría entre dos y tres escaños y Podemos apenas uno. Un PSOE en el umbral de los 100 diputados no solo complica la reelección de Sánchez: reduce el espacio político para construir una mayoría progresista estable. La aritmética deja de ser incómoda y pasa a ser casi inviable si la abstención se mantiene en los niveles que anticipan los sondeos.
Quedan pocas semanas para las elecciones del 29 de noviembre. En política, los accidentes no solo duelen por sus víctimas: alteran la agenda, activan miedos y reordenan lealtades. Urda ha funcionado como un Cisne Negro que ha roto la dinámica electoral y ha puesto al PSOE a la defensiva. La lección es clara: la abstención no es neutral. Veremos que dice Pedro Sánchez este viernes.