Alicante, regreso al futuro
Mienten descaradamente cuando dicen que Feijóo y Mazón no se hablan desde hace meses ¿por qué entonces el presidente del PP comparte mesa y mantel con el de la Comunidad Valenciana en un acto público en Alicante, justo antes del gran Congreso nacional?

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del PPCV y de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, participan en un acto con la militancia del PP, en el Restaurante Juan XXIII, a 10 de junio de 2025, en Alicante, Comunidad Valenciana (España). La comida de la militancia del PP es organizada de forma previa a la celebración del congreso nacional de la formación, que se celebra en Madrid los días 4,5 y 6 de julio. Roberto Plaza / Europa Press 10/6/2025
Ya nos calificó Francisco Franco como: "provincia traidora", y ahora lo hacen sus emuladores de las cadenas oficialistas, léase Televisión Española y La Sexta, más preocupante en el caso de la primera porque por propios estatutos debería ser absolutamente neutral, independiente y equidistante de los partidos políticos, cuando resulta más unidireccional que aquél No-Do confeccionado y exhibido obligatoriamente por el Régimen dictatorial como su portavocía audiovisual.
Indignante resulta comparar a la televisión pagada por todos los españoles, mayormente quienes han votado centroderecha, con pongamos por caso la BBC como la radiotelevisión francesa o la RAI italiana. Allí se la cogen con papel de fumar, mientras que aquí el descaro prosocialista alcanza lo irrisorio cuando no desternillante. Todo aquello que hace la centroderecha es pura fachería, subnormal, cuando no paranormal al estilo Iker Jiménez, y hereje demoniaca contra los intocables preceptos sanchistas.
Creían estos voceros de un poder tan venido a menos y acoquinado que no se atreve a demostrarse convocando elecciones, como teniendo Consejo de ministros y el BOE podrán seguir hasta que las urnas les den la patada en su enriquecido trasero, algo de lo que no tienen la menor duda como futurible y por eso aguantan, jeta puesta, demagogia suelta, sin hacer cálculo del daño que puede hacerle a la ideología de izquierdas dejándolas tanto cada que tarde muchas elecciones en recuperarse; de hecho así lo demuestran nuevas alternativas con otras iniciales que ya se están planteando para después del cataclismo.
Trascendiendo al maquillaje que siempre se nos suele colorear antes de un programa, las caras de estos proselitistas socialistas se tornaban pálidas comentando el abrazo de su cuestionado Núñez Feijóo a su ferozmente indigestado Carlos Mazón, aplaudidos por cientos de militantes en el mesón alicantino. Lleno total y abrazos indiscriminados como si la Dana y las riadas se hubieran quedado para los libros de historia y las hemerotecas, mientras el futuro trascendía en las últimas encuestas con rumbo al centroderecha.
Nada más equívoco y simplista para los comentaristas de la pata izquierda que el creer que sus adversos comentarios pueden trascender a un votante indeciso o de decisión variable. Son tan unidireccionales, maniqueos y sectarios que por sí mismos se hacen increíbles por hiperbólicos en exceso de rabia canina y falta de coherencia dialéctica. Parece como si hubieran cogido un sobre sellado con el lacre de la rosa antes de entrar en el plató, habiéndose olvidado del calmante y de la razón que no sea la suya propiamente.
Mienten descaradamente cuando dicen que Feijóo y Mazón no se hablan desde hace meses ¿por qué entonces el presidente del PP comparte mesa y mantel con el de la Comunidad Valenciana en un acto público en Alicante, justo antes del gran Congreso nacional?; vuelven a faltar a la ecuanimidad sacando viejos trapos sucios “de la Cospe” en conversaciones con Villarejo, mientras se esconden del bumerán que les viene cada vez que lo lanza (y esto no ha hecho más que empezar el tiro al mono) su segundo de abordo durante tantos años al mando del partido y del Consejo de ministros el hoy fementido traidor Ábalos; distorsionan dejando incompletos los cortes de voz de cualquier dirigente popular, para meter una adenda cargada de bilis descalificadora.
Por lo que me cuentan mis amigos peperos, no suelo acudir, siquiera invitado al cubierto, a ninguna comida mitinera (a mayor gloria del promotor), Feijóo estuvo más afectuoso con Barcala, su alcalde en Alicante, que con el acosado president Mazón, pero sin evidenciar distancias con Carlos, cuyo discurso fue el más aplaudido, no sé si por categórico (no es Cicerón precisamente), que por solidaridad y compañerismo, pues eso sí, comentan, están indignados con tanto medio de comunicación que en lugar de ser un contrapoder, al igual que en el deber de la Justicia, se han convertido en gregarios raperos del Gobierno.
Mucha bandera de España en el multitudinario ágape pepero, cada vez entiendo menos si es execrable la insignia o el país, según la izquierda, algo incomprensible en cualquier país democrático y federalista donde las divisas partidistas acompañan orgullosamente a la común nacional. ¿Qué tiene de “reaccionario” la actual y oficial bandera nacional?
Me lo expliquen. ¿O ponemos la pirata de Cabrera?