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García-Page tiene razón

Por lo visto en el PSOE han decidido hacer la maniobra defensiva de la tortuga y seguir hacia adelante, como si nada hubiera sucedido

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, atiende a los medios de comunicación a su llegada a la reunión del Comité Federal del PSOE, en la sede federal del partido.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, atiende a los medios de comunicación a su llegada a la reunión del Comité Federal del PSOE, en la sede federal del partido.Europa Press

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La profunda crisis política que estamos viviendo en estos días en España constituye uno de esos momentos clave de la Historia nacional reciente. Un auténtico tsunami informativo, que no tiene parangón en la memoria reciente. La imagen que no vimos de Santos Cerdán ha sido precisamente la más impactante de las que recuerdo, la llegada del furgón que lo trasladaba a la prisión de Soto del Real tras su no declaración ante el Magistrado del Supremo. Ese gesto suyo de chulo cabreado, saliendo del taxi para entrar a declarar mientras retaba a todos con la mirada, fue otro momentazo televisivo, casi a la altura del que les acabo de relatar. Posiblemente Cerdán no contemplara como posibilidad el dormir a la sombra, sino que aparentaba creer que iba a salir victorioso del lance. Ingenuidad, seguridad del que se cree inviolable, o desfachatez. Para alguien acostumbrado a manejar los hilos del poder, verse reducido a la situación de recluso, aunque sea en prisión preventiva, no deja de ser ciertamente difícil de tragar. Los que alguna vez hemos entrado a un penal -aunque haya sido como letrada, en mi caso-, sabemos del miedo que le recorre a uno la espalda cuando se cierran las puertas de seguridad detrás. Un zumbido y después ese ¡clac! Inconfundible.

En el Auto por el que se decreta el ingreso en prisión se dice que “persisten notabilísimos indicios de que [el Sr. Cerdán] pudiera haber participado en la comisión de unos hechos que, con el muy provisional carácter que es propio de la presente resolución, podrían calificarse de, al menos, como constitutivos de sendos delitos de integración en organización criminal, tráfico de influencias y cohecho”. Casi nada. Para que se considere que existe organización criminal ha de existir una agrupación estable de dos o más personas, que de manera concertada se repartan diversas tareas con el fin de cometer delitos de manera reiterada. El cohecho es el soborno, dádiva, favor o retribución a un funcionario o autoridad. Y el tráfico de influencias requiere que una persona, prevaliéndose de su posición o relación con un funcionario o autoridad, influya en éste para obtener una resolución que le suponga un beneficio económico, para sí o para un tercero. Tres delitos muy graves de los que se le acusa al exsecretario de Organización del PSOE, que lo fue hasta su dimisión el pasado 12 de junio de 2025.

Los españoles no nos merecemos lo que está sucediendo

Tras la dimisión de Cerdán, en el PSOE están poniéndose de perfil. Aunque María Jesús Montero, tomándonos por lelos a todos los españoles, pretenda aparentar que Cerdán no tiene nada que ver con el Partido Socialista, cuando dejó el partido hace menos de un mes, como decía, ciertamente es una afirmación absurda, que se cae por su propio peso. Cerdán ha sido uno de los mandamases del partido en los últimos años, hombre de confianza del presidente Sánchez, su mano derecha, en definitiva. Tratan infructuosamente de negar la evidencia.

Lo cierto es que estamos tan estupefactos todos con los hechos tan graves que están sucediendo, que no acertamos a pronunciarnos con la contundencia que merecería la situación. Gente de la cúpula del PSOE, de los más cercanos a Sánchez, están cayendo como moscas y con ellos la credibilidad del presidente, que ya no se sostiene en pie, por más que se haga el desentendido. Al margen de que sea una vergüenza, y lo es, oírle decir a Montero tantas chorradas juntas, y me resulte hasta ofensivo como mujer, los españoles no nos merecemos lo que está sucediendo. Por lo visto en el PSOE han decidido hacer la maniobra defensiva de la tortuga y seguir hacia adelante, como si nada hubiera sucedido. Vamos a luchar contra la corrupción, dicen. Pero ya saben que el que lo huele debajo lo tiene. Y que aquí huele a podrido y no se va a disipar la peste por mucho que pretendan ignorarlo. Hay que limpiar a fondo antes. Pero que muy a fondo y con lejía. Y abrir las ventanas. El bruxismo del presidente es cada vez más visible y su rostro demacrado no es solo obra de los artistas del maquillaje: está realmente desencajado y ha perdido peso.

La UCO sacando ordenadores y discos duros de la sede de Ferraz ha sido otra visión memorable de los últimos tiempos, amén del relato de Anaïs y su disco duro intramuscular. Por favor, aquí no hacen falta guionistas ocurrentes, solo falta poner el noticiario y los lunes vienen últimamente calentitos y no es solo por el calorazo que asola España.

En medio de todo este sainete, de este desatino completo, que quede alguien coherente, como el presidente de Castilla-La Mancha, que pidió una cuestión de confianza al presidente o el adelanto electoral en el Comité Federal del PSOE del pasado fin de semana, es lo mínimo que se reparte. Coherencia y sentido del deber, lo llamaría. Y añadiría, ¿es que no hay un solo ministro que se desmarque de Sánchez y cuelgue su cartera? Gracias, García-Page, no debe de ser fácil enfrentarse a todo el aparato del PSOE y ser la voz discordante, pero estoy segura de que no está usted solo, sino que, muy al contrario, representa la esperanza de regeneración de un partido que hace tiempo que perdió el norte y abandonó su ideario con tal de aferrarse al poder. Algo que habría sido impensable en el PSOE de toda la vida del que, por lo que se ve y aunque sea triste admitirlo, solo quedan unos pocos representantes dignos de mención, como usted. 

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