Y no estaba muerto…
La gran pregunta es quien tirará antes la toalla, si Mazón o Sánchez

Pedro Sánchez y Carlos Mazón en la única visita del presidente tras la dana en Valencia
Sea de Zorrilla, de Muñoz Seca, de Corneille o un topoi popular, la famosa e irónica frase: “Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”, al final se la vamos a atribuir en su significante idóneo al presidente valenciano Carlos Mazón frente al bombardeo político y mediático de la izquierda y su machacón deseo dimisionario, que a lo visto y después de tantos meses transcurridos desde la dana, corregida y aumentada por el barranco de El Poyo, no se ha hecho realidad su renuncia para generar cabreo y pataleta de los/as ven la paja (Mazón) en el ojo ajeno, antes que la viga (Ábalos+Cerdán) en el propio.
De mal a muy mal lo tiene el presidente del Gobierno español según las últimas prospecciones demoscópicas Hasta los suyos piden que se convoque elecciones, según un medio amigo a Sánchez como es la Cadena SER, reproducida y aumentada obviamente por el diario El País en encuesta donde muestra la caída libre del PSOE, el batacazo de Podemos, Sumar y aláteres, mientras suben disparados el PP y Vox; aunque es bien sabido que en estudios de opinión bien pagados o serviles al poder en sus diferentes versiones, los resultados suelen ser a gusto del consumidor o evitando el disgusto de quien las encarga. Para echarse unas risas sobre el tema nada mejor que escuchar los chistes numéricos de Tezanos.
A lo que parece, y después de una relectura del sondeo, el elector de tendencia variable (en la inestabilidad de un centro políticamente cada día más indefinible) ha decidido volver a entregarle su confianza al PP, aunque también un porcentaje considerable opta por la abstención (o confiesa su actual irresolución); mientras el fidedigno votante de derechas va perdiendo el miedo al “vade retro” Vox, y piensa votar a los de Abascal en la convicción de que da lo mismo una que otra papeleta pues están abocados a gobernar juntamente, siempre suponiendo que el partido mayoritario sea el PP. y, por lo tanto, el presidente del próximo Ejecutivo: Núñez Feijóo. A veces el voto del cabreo, como ha sucedido algunas veces en nuestra vecina Francia, por irracional que pueda conjeturarse, también tiene su efecto de inmediatez, a manera de aviso contra el sistema constitucional desgastándose en su inercia bipolar: “al enemigo, ni el agua”.
El incomparable rumbero Peret se marcaba aquella de: “Y no estaba muerto no, no. Estaba tomando cañas, lerelele”. Y ahora la bancada del PP en Les Corts se la canta con cierto cachondeillo fino al adversario socialista-nacionalista, mostrando los carteles de “se busca” impresos con la jetas más relevantes del PSOE desde Sánchez a la aspirante Diana Morant. Pegada en los aires de los hemiciclos, que el PSPV ha devuelto con un letrerón: “donde estabais” cuando bajaban las aguas incontrolables e incontroladas. ¿Se ha perdido la tradicional oratoria parlamentaria, o estos incultos aplican indiscriminadamente lo de: el medio gráfico es el mensaje oral? Mazón se irá cuando lo decida (supongo que ya lo tiene hecho) Feijóo, ni las pantagruélicas cenas del conseller Rovira (no le conocía un servidor semejantes dotes de gourmet, pero en política cuando es gratis todo se aprende), ni unas obras y dineros consecuentes que no acaban de completarse, ni los obligados acuerdos sobre papel con García-Page (Júcar y afluentes), ni con López Miras (la cuenca del Segura), ni la recomposición comarcal del complejo bilingüismo e isoglosas. Todas ellas, tareas pendientes que su jefe le ha ordenado arreglar en la manera presupuestaria de lo posible, al tiempo que Moncloa, todo lo contrario, no se estira presupuestariamente intentando desgastar, aún más si cabe, al presidente valenciano, sin reparar que Feijóo lo utiliza sibilinamente gallego como punch que desvíe la atención contestataria en las otras autonomías donde gobierna el PP.
Desde luego el ridículo que han hecho quienes esperaban ver salir a Mazón por la puerta atrás y trasconejado, se van a quedar sin uñas bufando contra un goteo de encuestas cada día más adversas a lo que ellos defienden en pantalla porque ya nadie los cree, siquiera los proclives, en su abusiva y obscena parcialidad.
La gran pregunta es quien tirará antes la toalla, si Mazón o Sánchez. El primero se irá sólo, pero en paz con su partido después de la redención de este viernes, el segundo puede llevarse a su histórico PSOE por delante, algo imperdonable para las buenas gentes de izquierdas en este país que ni siquiera giran la cabeza hacia Sumar, Podemos o Compromís.
La alianza de los perdedores tendrá difícil armisticio en las urnas.