787º aniversario de la fundación del Reino de Valencia
El Histórico Reino de Valencia tiene su continuidad institucional y de autogobierno y su heredera es la Comunitat Valenciana; que ésta es, y no otra, su actual y legal denominación. Así reza en el Estatuto de Autonomía de 1982, ratificado en el nuevo Estatuto del 2006 que, además, valencianiza su nombre

Imagen de archivo
Hoy día 9 de octubre del 2025, se cumplen 787 años de la entrada triunfal que, en 1238, hizo Jaime I en Valencia tras la conquista del Reino y derrotar al Rey Almohade Zayyan ibn Mardanish.
También conmemoramos la fundación del histórico Reino de Valencia. A su llegada el Rey Don Jaime fundó un nuevo reino cristiano al que concedió una estructura propia, independiente del Reino de Aragón, unas instituciones netamente valencianas y los Fueros o Furs precedidos de La Costum, que constituyeron el primer ordenamiento jurídico del nuevo Reino. Su aplicación fue extensiva a todo el territorio conquistado para beneficio de todos sus habitantes.
Permanecieron vigentes casi 500 años, hasta lo d Almansa, pero en la actualidad algunos de ellos aún perduran y son utilizados pese a que han transcurrido casi ocho siglos. Prueba de ello son: els arrendaments històrics; la compra a ull; testament de l’un per a l’atre; o els arrendaments de peixca a l’Albufera; el funcionamiento del milenario Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia con competencias condenatorias y sancionadoras. Todas estas normas de carácter jurídico siguen formando parte del derecho consuetudinario valenciano,
El Reino de Valencia, con el final de la conquista por Jaime I y, a partir del reinado de su hijo Pedro I El Grande, primer Rey nacido en Valencia, creó una nueva dinastía genuina valenciana, con doce monarcas que se sucederían en su reinado durante casi tres siglos, concretamente desde 1238 hasta 1516.
Siendo un reino independiente, pero por su pertenencia a la Corona de Aragón, el Reino de Valencia y el Reino de Aragón negociaban los asuntos de Estado en regia paridad llegando a históricos entendimientos de carácter institucional gracias a los cual se configuró una Corona Valenciano-Aragonesa que englobó, además, el Condado de Barcelona y las ciudades dependientes del mismo, así como, en algunos momentos, el Reino de Mallorca.
Ello convirtió la Corona de Aragón en una de las más poderosas de los reinos cristianos europeos; permitiendo extender los límites del Reino de Valencia hacia el sur hasta la frontera con Castilla; e incluso alcanzar su etapa más gloriosa sobre todo con la Expansión en el Mediterráneo iniciada por Jaime I en el siglo XIII con la conquista de Mallorca y que logró su apogeo con Alfonso III El Magnánimo, llegando hasta el reinado de Fernando II el Católico a finales del siglo XV. Fue también la ocupación de gran parte de la Península Itálica e islas correspondientes llegando, incluso a Nápoles y a los Condados de Atenas y Neopatria.
La presencia del Reino de Valencia en el Mediterráneo duró casi tres siglos –del XIII al XVI- durante los cuales predominó la cultura valenciana, que alcanzó su Siglo de Oro de las artes y de las letras entre el XIV y XV en el que destacaron prosistas y poetas, escritores y literatos, músicos y pintores y, entre ellos: Ausías March; Jordi de Sant Jordi; Joan Roiç de Corella; Jaume Roig; Sor Isabel de Villena; Joanot Martorell y Juan de Juanes. La cultura valenciana estaba presente en toda la Península Itálica en cuyas principales ciudades no resultaba extraño hablar en lengua valenciana; a ello colaboró también la existencia de los Papas valencianos: Calixto III y Alejandro VI.
Después, con la instauración del Imperio o Monarquía Hispánica fundada por Carlos I las posesiones en Italia se mantuvieron hasta el XVIII, finalizando con el Tratado de Utrecht de 1714 por el cual Felipe V las regalaría en las capitulaciones de la Guerra de Sucesión a su enemigo el Archiduque Carlos de Austria, recién coronado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos VI.
Volviendo al inicio, a la Historia del Reino de Valencia, el Rey Don Jaime I El Conquistador no sólo ganaba batallas, sino que también fue un auténtico hombre de Estado y un gran legislador avanzado a su época, cuyas decisiones fueron muy trascendentes al otorgar a su recién fundado Reino de Valencia personalidad propia claramente diferenciada, dotándole de una estructura institucional que garantizaba su independencia de otros territorios de la Corona como ya hemos dicho.
Creó también las instituciones de autogobierno de entre las que destaca: Les Corts Valencianes (1261) –uno de los parlamentos más antiguos de Europa- formadas por los Estamentos o Brazos Históricos: Braç Eclesiàstic; el Braç Real o del Poble i Braç Militar, así como un ordenamiento jurídico que fue punto de referencia para toda Europa. Incluso concedió al Reino de Valencia una moneda propia unificada –el Real de Valencia- y un sistema de pesas y medidas; legándole más de 1.500 Rúbricas, que se correspondían con su propio y extenso ordenamiento: Institucionales; Judiciales y Penales; Relativas a Moros y Judíos; Profesiones y Oficios; Derecho Privado; Menores y Tutelados; Derecho de Familia; Matrimonios y Regímenes económicos específicos; Propiedad y Contratación; Derecho Sucesorio; Derecho Marítimo e incluso disposiciones sobre derecho internacional, alguna de las cuales ha sentado jurisprudencia en otro país.
Ahora, el Reino de Valencia, cumple 787 años de vida porque nunca murió; sigue vivo a través de su historia; de sus instituciones de autogobierno; de su propia lengua, el idioma valenciano; de su cultura; de sus tierras y de todos sus hombres y mujeres sin excepción desde Vinaroz hasta Pilar de la Horadada, desde Ademuz a Denia, hasta el mar.
No; no es un “antiguo reino” como algunos dicen. Lo antiguo es viejo, obsoleto: perece. Es histórico; el “Histórico Reino de Valencia” porque está vivo; la historia ni fallece ni prescribe; siempre está, nunca desaparece; avanza y sigue su curso por encima de personas, sistemas políticos, falacias e incluso proyectos inconstitucionales.
El Histórico Reino de Valencia tiene su continuidad institucional y de autogobierno, gracias a la vigente Constitución de 1978, y su heredera es la Comunitat Valenciana; que ésta es, y no otra, su actual y legal denominación. Así reza en el Estatuto de Autonomía de 1982, ratificado en el nuevo Estatuto del 2006 que, además, valencianiza su nombre.