La dana va a volver
“El que resiste, gana” frase que don Camilo José Cela (senador designado) se acopió del famoso proverbio latino “Vincit qui patitur”, parece ser hoy el lema de nuestro presidente

Desvío en la carretera A-7 en la provincia de Valencia durante el episodio de lluvias de la dana Alice. EUROPA PRESS TV 11/10/2025
Desde las primeras civilizaciones Mesopotamia y Egipto, inventoras de todo aquello que desarrollará el progreso histórico (la escritura, la rueda, ciudades y templos…) mucho le debemos a los ríos (Tigris, Éufrates y Nilo) junto a los que nos quedamos instalados dejando de ser penitentemente nómadas en busca de alimentos como cazadores recolectores. El agua y el limo que abonaban la fertilidad de unas tierras semidesérticas eran el regalo de los dioses, al punto de que algunos historiadores sobre mitologías sitúan por allí al Edén de Adán y Eva.
Pero no es menos cierto el auténtico pavor que nuestros lejanos antepasados de hace 3000 años le tenían a las grandes riadas que arrasaban, con vidas y campos, y, por supuesto sin avisarle al chamán de turno hasta que no restalla el trueno y los niveles habituales de los caudales naturales empiezan a subir preocupantemente, a veces de cero (seco) al infinito (desbordamiento incontrolable devastador y genocida).
No parece que hayamos progresado gran cosa cuando todavía somos sorprendidos por una Dana, riadas en barranqueras, milenarias ramblas que no han sido reconducidas por la ingeniería humana, salvo en algunas ciudades (Barcelona, Alicante…) que anteponen su nombre geográfico como harto antiguo cauce de agua torrencial, al apellido de algún o ilustre prócer del municipio o denominación territorial.
“El que resiste, gana” frase que don Camilo José Cela (senador designado) se acopió del famoso proverbio latino “Vincit qui patitur”, parece ser hoy el lema de nuestro presidente de la Comunitat Valenciana Carlos Mazón. Y mira que le están dando cera y caña desde una izquierda que no asume haber perdido las elecciones en el Levante feliz; y mucho menos que “la bicha” de Vox ande en el mando de algunas consejerías escarbando en los papeles de Ximo Puig y de su finiquitado Gobierno que en paz descanse.
Alguna vez me incomoda como cualquier otra estulticia consciente, y muchas me causa hilaridad esa rabia con la que los contertulios afines a Pedro Sánchez y algún podemita de “supporter”, embisten contra todo aquello que no provenga de La Moncloa (palabra de Dios universal), recordándome a aquel don Miguel de Unamuno cuando subía las escaleras a voz en grito advirtiendo antes de entrar en la tertulia casinera: “¡No sé de qué se trata, pero me opongo!”
A don Miguel le gustaba la marcha discutidora confiando en su enorme talento para la dialéctica razonablemente epicureísta, pero estos/as mendas de las pantallas teledirigidas por el poder ni tienen ingenio ni gracia, y lo que es peor, se calcan argumentaciones y hasta frases enteras que demuestran su incapacidad y coherencia al negar hasta las fundamentadas obviedades del adversario tertuliano como si fuera obligado el confrontarse con el otro/a para cobrar los buenos euros que les pagan por obedecer a su amo.
Me parece desternillante y revelador las similitudes que empiezan a patentizarse entre el “Caudillo” africanista, y “Pinocho” Sánchez, presidente de las Españas
Resulta paradójico que los medios de comunicación, desde su consideración como “cuarto poder”, no existan para contrarrestar al “ejecutivo” mediante el análisis y la crítica”. Ese capítulo creíamos haberlo superado con el fin del franquismo. Me parece desternillante y revelador las similitudes que empiezan a patentizarse entre el “Caudillo” africanista, y “Pinocho” Sánchez, presidente de las Españas.
Últimamente el personal mira las previsiones climatológicas incluso antes de tomarse el café con leche; entre otras disquisiciones porque no sabe si hacerlo en casa preparándose impermeables y paraguas, amén de unas buenas botas “ad hoc”, o bajar a la cafetería de siempre porque el camarero ya conoce sus costumbres. La cuestión es que los meteorólogos, porque siento un profundo respeto dado sus estudios universitarios, no acaban de acertar chubascos y menos tormentas en el centro de la diana de cada cual desde barrios hasta pueblos. Así y ante tanto anuncio de alerta roja y alerta naranja, o viceversa continuada, muchos negocios se están viendo perjudicados, muchas sala de espera desocupada, y tanto servicio público no sabiendo dónde acudir porque el miedo atenaza al cliente.
Parte de culpa tenemos los medios de comunicación por dedicarle tanto espacio a una Dana que se supone ya debemos tener controlada, o al menos eso dicen los políticos que nos han metido en el consabido cuento de Caperucita y el lobo. Menos mal que el ciudadano salta la calle cuando ve un clareo en el cielo, aunque si asoma una nube negra regresa a casa lo más pronto posible porque no quiere verse en el trabajo o en una tienda rodeado, por un lago o un torrente. Personalmente y por mi profesión he vivido experiencias digamos que para contar a los nietos saliendo de una colina con un helicóptero o escapando de una finca con una lancha neumática, pero bueno es nuestro trabajo y no tiene mayor mérito que la información precisa y al instante.
Lo que no entenderé nunca es como, aunque haya sido por una sola vez, los políticos han interpuesto su saña contra el de la bancada del frente, en lugar de colaborar bajo las órdenes de un mando público, alcalde, conseller, presidente una vez que se haya discutido el plan de defensa y ataque contra el aluvión. Y eso es un peligro para la democracia porque crea inseguridad y especialmente desconfianza entre quienes nos dimos, referéndum incluido, esta Constitución. Ojalá no tenga que venir otro Franco, quien con toda posibilidad sería mucho más muertos que la Dana. Mazón también tiene que sentar en su despacho a la oposición antes de desconsiderarlos, y con el consejo y presencia de los expertos, presentarnos las posibles soluciones consensuadas; por lo menos las mínimas y más apremiantes. Porque si hay algo más claro que “amanece que no es poco”, es que la Dana va a volver.