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Los sociedad en busca de los "culpables"

Decir que los empresarios tienen que ganar dinero porque eso garantiza el bienestar del trabajador, las posibilidades de inversión y la sostenibilidad del negocio en el tiempo, formaba parte de un discurso respetado, mientras hoy es olvidado

El presidente de Mercadona, Juan Roig, durante el congreso de la asociación de fabricantes y distribuidores AECOC celebrado en Valencia

El presidente de Mercadona, Juan Roig, durante el congreso de la asociación de fabricantes y distribuidores AECOC celebrado en ValenciaRober Solsona

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Feliz fin de semana, feliz descanso, feliz veranillo de no sabemos quién, porque el de San Miguel ya pasó, que estamos viviendo estos días, con temperaturas que rozan los treinta grados.

Mi querida amiga Doña Angelines viene nuevamente vestida de verano, estrena conjunto de colores muy suaves y, a pesar de la edad, sigue siendo llamativa. Su afectuoso saludo me conforta siempre, me ayuda a reafirmarme en que la amistad desprende cariño del bueno y deseos de bienestar mutuo, sin otra intención que esa.

Hoy me conduce ella hasta una cafetería nueva, de esas que acaban de abrir y que se nota que sus dueños están nerviosos cada mañana, intentando servir todos los cafés, tostadas y toda la bollería que se les pide, sin montar escándalo y con ese espíritu de servicio que encontramos en este sector.

El modo de saludarlos de Doña Angelines denota que ya ha estado allí, que ya los conoce y que “apuesta” por ellos.

Mientras tomamos el café, Doña Angelines me pregunta qué hemos hecho mal para que, ante cualquier problema, que en una sociedad como la nuestra hay todos los días, siempre intentemos buscar al culpable, siempre. No existe una situación que no haya provocado una asociación que pretenda proteger a los “damnificados”, abogados que ponen las querellas suficientes y se organicen las manifestaciones oportunas y continuadas en busca de un responsable de lo sucedido, dando más valor a eso que a las soluciones.

Esto no puede ser sano para una sociedad que ya está suficientemente representada en múltiples medios. Ella reconoce que quiso entrar en el INE para conocer las asociaciones “prodefensa de…” y se bloqueó el sistema.

Con la seguridad con la que ella habla, dice: “O no usamos bien a los políticos, o es que sobran todos”. Sorbo el café mientras pienso que igual ya empiezan a darse cuenta los ciudadanos de que los políticos sobran, no hacen su trabajo.

La escucho y me hace reflexionar. El ánimo de buscar culpables para todo es heredado de nuestros ancestros. Hace mucho tiempo que no asumimos que las cosas pasan y así le atribuimos a Dios el origen de muchos de nuestros males. En la actualidad lo hemos convertido en que todos necesitamos que alguien caiga, haya pasado lo que haya pasado. Nos esforzamos en que alguien dimita, mientras los políticos hacen cábalas para ver a quién destituyen que haga el menor daño posible.

Me gustaría que los partidos políticos tuvieran un departamento de “reclamaciones” para defender al ciudadano de los problemas que suceden y que éstos, los ciudadanos, no tuvieran que generar asociaciones por su cuenta, ya pagamos políticos. Generar asociaciones “microniza la lucha”. En ocasiones, sobre el mismo problema, hay distintas Asociaciones, representantes de ciudadanos que parece que, incluso, defendieran intereses distintos. Lo encontramos a menudo.

Doña Angelines me aclara que eso que digo, esos departamentos de “reclamaciones” de los partidos, ya existen, pero que no encuentra el ciudadano, eco suficiente de las que plantea, de ahí que tome iniciativa para luchar por su cuenta.

Mientras damos cuenta de la tostada, hacemos referencia a la política internacional, un panorama difícil, con muchas tensiones de esas que en cualquier estrategia que se precie, se llaman transversales. Sabemos que en algún momento esto estalla, pero no sabemos cuándo ni dónde.

Son signos de que todos no remamos hacia el mismo sitio, así que el barco va como va, más por la corriente que por la voluntad de los “remeros”

Nuestra sociedad, en general, se ha convertido en una sociedad polarizada, una sociedad de extremos y eso impedirá un crecimiento ordenado y razonable.

Le explico a Doña Angelines que, a pesar de las estadísticas, hay cifras que no son coherentes en la población activa y la producción interna, por otro lado hay políticos que expresan deseos que no ayudan a una sociedad a mejorar, todo lo contrario, y también nos topamos con que nos parece noticia que un empresario como D. Juan Roig salga a decir que los empresarios tienen que ganar dinero porque eso garantiza el bienestar del trabajador, las posibilidades de inversión y la sostenibilidad del negocio en el tiempo, cosa lógica que hace décadas formaba parte de un discurso respetado, mientras hoy es olvidado. Esto son signos de que todos no remamos hacia el mismo sitio, así que el barco va como va, más por la corriente que por la voluntad de los “remeros”.

Me despido de Doña Angelines alabando cómo va conjuntada y su espíritu juvenil. Ella me corresponde con otros halagos y ya planificamos vernos pronto, como siempre.

Yo me voy al mercado de mi barrio, sigo enamorado de la fruta y la verdura de otoño. Ya empiezo a ver “boletus” y no son de la Primitiva, son de esos que se cocinan con carnes y dan un toque especial en el plato.

Aprovechen ustedes, disfruten del fin de semana, duerman hoy una hora más y no se lo digan a nadie, porque seguro que alguien discute de lo oportuno del cambio de hora y buscarán un culpable.

Como siempre, servidor de ustedes… Sergio Morales Parra

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