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Alicante prepara una nueva regulación para otorgar licencias a los alojamientos turísticos
El vicealcalde de la ciudad, Manuel Villar, asegura que se busca armonizar la vida cotidiana de los residentes con la actividad turística.

Zona de viviendas en Alicante.
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Alicante ha establecido una nueva regulación para la tramitación de los alojamientos turísticos en la ciudad. Este nuevo paso permitirá que, una vez aprobado en sesión plenaria, el ayuntamiento pueda mantener vigente por segundo año la moratoria en la concesión de licencias a viviendas de uso turístico mientras se aprueba definitivamente la nueva regulación.
La normativa limita el número de las plazas turísticas por habitante y prohíbe la implantación de nuevas en aquellas zonas saturadas urbanísticamente. Además, tampoco permite usos turísticos en las plantas bajas de las principales vías comerciales y establece un acceso independiente como condición a la concesión de licencias de alojamientos turísticos en edificios residenciales.
El vicealcalde de Alicante, Manuel Villar, asegura que se avanza en la tramitación de la nueva regulación de los alojamientos turísticos “para conseguir el equilibrio entre la vida cotidiana de los residentes y la actividad turística”.
Zonas saturadas
El criterio para establecer las áreas saturadas en la ciudad se revisará cada año. En las zonas no saturadas se podrán autorizar nuevas plazas turísticas, con controles que garantizarán que no se supere el umbral máximo establecido.
Constituirán excepción los hoteles de 4 y 5 estrellas, que no se verán afectados por el límite establecido para el indicador de saturación, aunque la zona en la que se ubiquen haya alcanzado el umbral máximo permitido. Para los hoteles de 3 estrellas se dicta un régimen especial que les permite superar el límite general fijado a la hora de conceder licencia.
La implantación de usos turísticos estará prohibido en plantas bajas de viarios estructurantes, ejes comerciales y ejes cívicos. Con ello se busca favorecer el comercio de proximidad, que constituye un elemento clave para la vitalidad urbana y la cohesión social.