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Gonzalo Pons-Trénor: "Marina Greenwich quiere expulsar al Club Náutico Campomanes tras más de 40 años de historia"

El secretario de la entidad náutica denuncia en esta entrevista a ESdiario un intento de apropiación de sus instalaciones y advierte de una expulsión inminente en mayo de 2026.

Gonzalo Pons-Trénor, secretario del Club Náutico Campomames

Gonzalo Pons-Trénor, secretario del Club Náutico CampomamesClub Náutico Campomames

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Javier Giménez

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El Club Náutico Campomanes, una de las entidades deportivas con más arraigo en Altea, afronta uno de los momentos más delicados de su historia. Tras más de cuatro décadas de actividad, su continuidad se ve amenazada por la interpretación que la concesionaria Marina Greenwich hace de la reciente prórroga administrativa del puerto deportivo. La entidad denuncia un intento de expulsión y la pérdida de sus instalaciones en mayo de 2026, lo que supondría, según advierten, la desaparición del club y de una intensa labor deportiva, social y formativa desarrollada durante años. En esta entrevista para ESdiario, su secretario, Gonzalo Pons-Trénor, expone la situación, defiende los derechos adquiridos del club y alerta de las consecuencias que tendría este conflicto para Altea y su entorno.

- Gonzalo, la prórroga del Puerto Deportivo otorgada a Marina Greenwich ha generado una enorme inquietud. ¿En qué punto exacto está ahora mismo el conflicto y cuál es la principal amenaza para el Club Náutico Campomanes?

Bueno… lo primero que quiero puntualizar es que realmente la prórroga no se le ha otorgado a Marina Greenwich como tal. La Conselleria no lo ha expresado así, sino que ha indicado simplemente que el plazo de 50 años de la concesión se prorrogaba por diez años más. Además, nosotros tenemos claro que esa prórroga debe aplicarse a todos. El problema radica en que Marina Greenwich pretende que esa prórroga solo le beneficie a ella y, en cambio, el Club Náutico y todos los titulares de otros derechos dentro de la concesión —como amarres, locales y otros— entendemos que esa prórroga también se nos aplica y beneficia.

En cuanto al punto en el que estamos, Marina Greenwich nos ha enviado un burofax en el que nos comunica que, al término del plazo actual, el 7 de mayo de 2026, debemos entregarle nuestro edificio, oficinas, club social y restaurante, e irnos de aquí, después de más de 40 años. Es cierto que hemos mantenido conversaciones con Marina Greenwich por si era posible algún tipo de solución, pero nos han dicho sencillamente que no. La amenaza es clara, pues la pretensión de Marina Greenwich equivale a la desaparición del Club Náutico.

- Cuando habla de “restricción de derechos” y “riesgo de expulsión”, ¿a qué se refiere exactamente? ¿Qué pretende hacer la nueva concesionaria?

El Club Náutico adquirió y pagó, en el año 1983, el derecho sobre el suelo en el que estamos y construyó y pagó el edificio del Club Náutico. Todo ello bastantes años antes de que la actual concesionaria, que compró la concesión en 1997, ni siquiera existiera. La actual concesionaria quiere privarnos de nuestro derecho, expulsarnos y quedarse con los bienes del Club. Sabemos que, además, está solicitando a los dueños de amarres y de locales, para continuar con ellos, cantidades desorbitadas cuya suma alcanzaría más de 40 millones de euros.

"Dejar a cientos de amantes del deporte náutico sin la posibilidad de practicar la vela, dejar a cientos de niños que se inician en los deportes náuticos sin esa oportunidad y, en definitiva, hacer desaparecer más de 40 años de historia"

- Pero… ¿están ustedes seguros de tener la razón?

Absolutamente. Por un lado, al tratarse de una prórroga, y por su propia naturaleza, solo puede aplicarse y beneficiar de igual manera a todos los que tenemos derechos adquiridos: tanto a la concesionaria como al Club Náutico, y también a los titulares de amarres y locales. Además, por otro lado, disponemos de varios informes y dictámenes jurídicos totalmente concluyentes.

- ¿El Club se siente desprotegido por las administraciones o cree que ha habido falta de transparencia en la gestión de esta concesión?

Lo cierto es que llevamos muchos meses intentando conocer el expediente administrativo sin que se nos haya facilitado, lo que nos ha obligado incluso a llevar esta negativa a los tribunales y a reclamar ante el Consejo Valenciano de Transparencia. Estamos esperando sus resoluciones. No entendemos qué es lo que pasa o qué puede haber habido entre la Administración y la concesionaria, pero queremos creer que la Administración actuará con justicia y equidad, pues lo contrario sería incomprensible e inadmisible. De hecho, hemos recibido buenas palabras por parte de responsables de la Conselleria, pero aún no un pronunciamiento claro.

- Hace unos días lograron celebrar con éxito el Trofeo 5 Clubs y las pruebas del Trofeo Pata Negra. ¿Ha sido este éxito una prueba de fuerza o un aviso de lo que podría perder Altea si el Club desaparece?

Yo no lo entiendo como una prueba de fuerza o un aviso, pero es cierto que estas regatas, que organizamos desde hace muchos años con gran éxito, son una muestra de la importante labor deportiva y social que realiza el Club. Este año, en concreto, han participado casi 40 barcos y unos 200 regatistas.

- ¿Qué supondría para Altea —a nivel deportivo, turístico y económico— que estas regatas dejaran de celebrarse?

Supondría dejar a cientos de amantes del deporte náutico sin la posibilidad de practicar la vela, dejar a cientos de niños que se inician en los deportes náuticos sin esa oportunidad y, en definitiva, hacer desaparecer más de 40 años de historia y de promoción de los deportes náuticos en Altea y alrededores.

- ¿Considera que la ciudadanía es realmente consciente de lo que significa perder un club que lleva más de 40 años construyendo comunidad y tejido deportivo?

No, creo que no, simplemente porque Marina Greenwich ha mantenido en secreto, al menos desde 2022, sus intenciones y solo las ha desvelado muy recientemente. Ni en Altea ni en la comarca se ha dado a conocer que Marina Greenwich pretende la desaparición del Club Náutico.

- Hablamos de competiciones que atraen a tripulaciones de toda España y generan un impacto importante en hoteles, restaurantes y comercios. ¿Se ha calculado cuánto perdería Altea si las regatas desaparecen?

No, no lo hemos calculado, pero sin duda el impacto es importante. No obstante, es evidente que el mayor impacto es el deportivo, cultural y social.

- ¿Se puede decir que el Club Náutico, además de su faceta deportiva, es un motor económico silencioso del que quizá nadie habla lo suficiente?

Sin duda.

"Si no se llega a nada, no tendremos más remedio que luchar por nuestra supervivencia con todo lo que esté a nuestro alcance, sin descartar ninguna opción legal, incluida la movilización social"

- ¿Han intentado un diálogo directo con Marina Greenwich? ¿Ha habido algún acercamiento o voluntad de llegar a un acuerdo razonable?

Sí, dialogamos con ellos este mismo verano, pero sin ningún resultado. Además, recientemente hemos mantenido varias reuniones, pero lamentablemente su respuesta sigue siendo la misma: la prórroga es para ellos, el Club Náutico debe irse y los demás titulares deben pagar si quieren permanecer en el puerto. Nosotros no renunciamos a intentar encontrar una solución, pero está claro que ellos están decididos a obtener un beneficio millonario a cualquier precio.

- ¿Cree que la pretensión de la concesionaria beneficia de forma desproporcionada a una única empresa frente a los intereses deportivos, sociales y económicos de toda una localidad?

Sin duda. Y es algo que seguimos sin entender. La concesionaria, Marina Greenwich, a cambio de realizar unas obras de consolidación de un dique del puerto, con un coste aproximado de 1.400.000 euros más IVA, pretende un beneficio que puede situarse entre los 35 y los 50 millones de euros, y todo ello a costa del Club Náutico, de los titulares de amarres y de otros adquirentes de derechos en la concesión.

- ¿Han sentido presiones directas o indirectas desde la concesionaria?

Para empezar, ya nos han requerido por escrito para que, en mayo del año que viene —es decir, en unos cuatro meses—, les entreguemos nuestras instalaciones. Además, han provocado en el puerto deportivo un ambiente totalmente enrarecido y de total desconfianza. La desmesurada ambición económica de Marina Greenwich se ha convertido en el principal motivo de preocupación y comentario, no solo para el Club Náutico, sino también para el resto de afectados: amarristas, titulares de locales y usuarios, entre otros.

- ¿Qué escenario contemplan si finalmente se ejecutan las restricciones que plantea Marina Greenwich? ¿Cerrar? ¿Reubicar el Club? ¿Judicializar?

En ningún caso nos planteamos cerrar ni reubicarnos. Estamos totalmente convencidos de nuestro derecho a continuar y de la labor que realizamos. Vamos a agotar primero todas las gestiones posibles, tanto con Marina Greenwich como con la propia Administración competente. Pero si no se llega a nada, no tendremos más remedio que luchar por nuestra supervivencia con todo lo que esté a nuestro alcance, sin descartar ninguna opción legal, incluida la movilización social y, en última instancia, la vía judicial. Para nosotros hay una cosa clara: no lo van a conseguir.

- ¿Existe un plan de emergencia para mantener viva la actividad deportiva en caso de que el Club se vea obligado a abandonar sus instalaciones?

No. Como he dicho, no es algo que contemplemos.

- Gonzalo, han sido semanas intensas. ¿Cómo vive usted personalmente este momento, sabiendo que está en juego el trabajo y el legado de más de cuatro décadas?

Por una parte, con mucha inquietud, desasosiego y tristeza; pero, por otra, con la seguridad de que nos asiste la razón, con la esperanza de que se encontrará una solución y con la confianza en que la Administración no permitirá que el desmesurado interés económico y mercantil de la concesionaria prevalezca sobre la labor deportiva, social e incluso medioambiental que realiza el Club Náutico. Es algo que no entenderíamos. Que no entendería nadie.

- ¿Qué mensaje quiere enviar a socios, regatistas, tripulaciones y vecinos que siguen con preocupación lo que está pasando?

Mi mensaje para ellos es de ánimo y de confianza en que, entre todos, pararemos este despropósito. Pero también quiero decirles que necesitamos su ayuda. Agradeceremos que cualquier persona que se sienta afectada, interesada o que se solidarice con nosotros se ponga en contacto con el Club Náutico, en el teléfono 965 845 552 o a través del correo electrónico info@cncampomanes.com, para que nos diga de qué manera puede ayudarnos o colaborar con nosotros.

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