El discurso del president
Bien medido (tiempo y forma), estructurado, amueblado y generalmente peinando todo el tejido social y la especificidad sectorial, demandando a Pedro Sánchez esfuerzos compensatorios (lo mucho que aportamos a la caja general de Hacienda, y lo menos que recibimos de los presupuestos generales)

El presidente de la Generalitat, Pérez Llorca, durante su discurso de Fin de Año
Escuché, todo lo que pude entender el mensaje del nuevo President de la Generalitat Valenciana en este feliz y ruidoso impasse hogareño por navideño, rodeado de chiquillería, con el móvil zumbando continuamente mensajes, casi todos recurrentes tanto en postales ad hoc o vídeos cortos con deseos de prosperidad y salud. Supongo que gran parte del discurso ya venía empaquetado para su dimitido predecesor Carlos Mazón.
Lo de “Juanfran” (Pérez Llorca) queda muy amigable y coloquial, pero tan difundido y apelado apócope (hipocorístico), no me convence para todo un presidente de la tercera o cuarta Autonomía de España. Aznar se cambió lo de “Chema” incluso antes de llegar a La Moncloa proveniente de Castilla y León, por no hablar de las “Cármenes” que antes de alcanzar cargos de tronío fueron Menchu, y así podríamos seguir con los Pepe y Paco (Blanco y Camps quienes por aquello de leerse en los boletines oficiales, finalmente acabaron recuperando su santoral nombre de pila.
Pero vayamos al discurso de Juan Francisco Pérez Llorca tan cargado de buena voluntad futurible como de tópicos comunes, hasta yo mismo podría habérselo redactado sin temor a deslices, o sea, lo lógico, equitativo y necesario: empezando por decirle al presidente de las Españas que no se nos escaquee y que a partir de la reunión del 9 de enero entre ambos gobiernos, empiece a aflojar la pasta como corresponsable de la Dana puesto que son obras mayores y la Generalitat Valenciana no tiene presupuesto para tanta ingeniería y encauzamiento sean ríos o barrancos dadas nuestras singulares orografías geomorfológicas y climatología.
Obviamente rechazó la siempre gravosa y comparativamente injusta “tasa turística” y sus repercusiones impositivas a favor de unos municipios en detrimento de otros, pongamos por caso Benidorm respecto a Villena, y así podríamos llenar un manual de agravios comparativos. También pecó de biempensante, o de realismo ingenuo, aunque conociendo al de Finestrat cuando dijo que había que “reivindicar la unidad”, pienso que fue una carga de profundidad mandada a la bancada de la oposición, quienes y por cierto no pudieron estar más flojos a la hora de valorar el discurso del Molt Honorable Juan Francisco. Me parece una necedad decir que el President debe pedir perdón a las víctimas, se supone que a los deudos, porque los muertos ya no están con nosotros y difícilmente podrían escucharlo. Además de que perdón ya han pedido por activa por pasiva ante cualquier medio de comunicación o persona agraviada que haya querido escucharlos/as, incluso con ceses o remodelación del gabinete autonómico. Y hablando de ceses, el de Mazón sólo puede hacerlo el propio Carlos, porque incluso expulsándolo del partido (PP) podría conservar su acta de diputado pasando al “Mixto”, pero bueno eso son las habituales e inconsistentes ocurrencias de Baldoví.
Por supuesto la vivienda también anduvo entre los renglones del discurso como candente actualidad inaplazable. El Plan Vive, poco ocurrente titular para las prometidas 10.000 viviendas con financiaciones públicas (y creo que se quedan bastante cortos) que faltan en nuestra Comunitat. Es de suponer que no se llevaran a cabo en esta legislatura siendo el próximo gobierno quien cargue con el final de obra descontándoselo al programa de intenciones.
Flaco favor le hizo a su clase (profesionales de la política) cuando sentenció: “nuestros regantes necesitan una solución técnica, que no política, asequible y efectiva”. Querido Juan Francisco, hasta donde sabemos, es precisamente el cargo público quien debe adoptar las soluciones trascendentales, para después pasárselas a los técnicos quienes estudiando el problema aportarán las soluciones, a veces diferentes, incluso contrapuestas, para que de nuevo se ha el político quien tenga la última responsabilidad; de lo contrario, habrá que ir pensando en presentar en las listas electorales al más selecto grupo de arquitectos, ingenieros varios, hidrólogos, urbanistas y sociólogos, en lugar de militantes o simpatizantes destacados por competencia probada mesas.
Esta mañana he vuelto a rever y releer el discurso más detenidamente. Opino que le faltó alguna cita pormenorizada atendiendo a cada una de las 3 provincias, pero en general y como se dice desde la oratoria más reincidente contemporánea, fue un discurso bien medido (tiempo y forma), estructurado, amueblado y generalmente peinando todo el tejido social y la especificidad sectorial, demandando a Pedro Sánchez esfuerzos compensatorios (lo mucho que aportamos a la caja general de Hacienda, y lo menos que recibimos de los presupuestos generales). Gracias a Dios o a la madre fortuna hemos sorteado avalanchas migratorias que han dirigido sus inhumanas travesías a un supuesto mundo feliz hacia el Sur andaluz o las Islas Baleares, aunque alguna patera también nos ha llegado, y cientos de viajeros del ferry Orán Alicante no han vuelto al Magreb.
Pérez Llorca mantiene una buena relación con Vox, el maldecido por las izquierdas como “vade retro”, y es personaje más contenido que Mazón, aunque como me decía un viejo político de IU, refiriéndose a “Juanfran”, “líbreme el cielo de las aguas mansas que de las bravas ya me libro yo” en ocurrente y desafortunado paralelismo con lo que estamos viviendo. Hasta el 30 de mayo de 2027 no tiene obligación de convocar elecciones. Año y medio suficientes para reconducir las relaciones con el gobierno central (otro apartado de su alocución “nadalenca”), incluso a sabiendas de que Sánchez tiene que girar todavía más a la izquierda cediendo también ante los independentistas, sobre todo ERC y PNV, si quiere mantenerse en su contumacia monclovita.
Por último, téngase en cuenta que Juan Francisco Pérez Llorca fue el diseñador del programa del PP valenciano y negociador puntual con Vox, que no el primer ejecutor, asunto éste que correspondía a Mazón, pero ahora y como escribiera Maquiavelo: “De vez en cuando las palabras deben servir para ocultar los hechos”. Tal vez por esa máxima nada trascendió en la disertación de un asunto cargado de morbo y expectación social, quizás insanos, pero que él debe estar al tanto sobre qué ocurrió en la larga sobremesa entre una periodista y buena profesional muy apañada y un presidente muy vitalista y conseguidor.