obituario
Luto en Orihuela por el fallecimiento de Victoriano Gilabert, Caballero Cubierto 1983
Gilabert fue Capitán de Navío de la Armada Española, recibió numerosas condecoraciones y, en la vertiente social destacó por su estrecha vinculación con la Semana Santa de Orihuela.

Victoriano Gilabert Roca.
Las banderas de los edificios municipales oriolanos ondean hoy a media asta en señal de duelo institucional por el fallecimiento de Victoriano Gilabert Roca que en 1983 fue nombrado por el ayuntamiento Caballero Cubierto Porta-Estandarte de la Procesión del Santo Entierro de Cristo.
Gilabert Roca fue Capitán de Navío de la Armada Española y estuvo destinado a lo largo de su carrera en distintos buques y dependencias de la Marina, desempeñando cometidos de responsabilidad, entre ellos el de Ayudante Mayor del Arsenal de Cartagena, cargo que ostentaba en el momento de su nombramiento como Caballero Cubierto. En su hoja de servicios constan numerosas condecoraciones que certifican una trayectoria profesional marcada por el trabajo, la dedicación y la vocación de servicio al Estado.
Su estrecha y constante vinculación con la Semana Santa de Orihuela y con las tradiciones religiosas y culturales fue permanente a lo largo de su vida. “Pilar” de la Soledad, Mayordomo de Nuestra Señora de los Dolores en 1962, Caballero de la Real Orden de San Antón de la Ciudad de Orihuela en 1982 y destacado cofrade de la Real Cofradía del Lavatorio-Archicofradía del Pilar, donde comenzó desfilando como portador de pebetero.
El título de Caballero Cubierto de Orihuela le fue entregado en un acto solemne celebrado el Sábado Santo 2 de abril de 1983 en el Palacio de Rubalcava, con la presencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Con motivo de su nombramiento, Victoriano Gilabert me comentaba emocionado: “Es muy difícil poder definir lo que significa para mí ser Caballero Cubierto. Yo creo que es la mayor satisfacción que he podido recibir en mi vida. He nacido en Orihuela, he vivido en Orihuela y después he marchado por motivos de estudios y al ingresar en la vida militar. Entonces, que al cabo de muchos años, por el mero hecho de ser oriolano, por haber mantenido en todas mis conversaciones mi espíritu oriolano y por haber sabido cumplir con mi obligación como militar, ahora se me reconozca algún mérito, pues creo que es la mayor satisfacción, el mayor orgullo que se le puede dar a una persona”.
Y Gilabert Roca recordaba así sus vivencias infantiles: “La Semana Santa de Orihuela la veo por lo menos con los mismos ojos que la he visto en mi niñez y en mi juventud. Es algo que creo que se graba y que aunque vaya cambiando un año con respecto a otro algún “paso”, alguna cofradía, yo siempre la veo igual, con esa ilusión del niño que durante mucho tiempo ve un movimiento grande de la gente, una ilusión grande, una entrega grande y una participación inmensa”.
Finalmente, le pregunté a Victoriano si se sentía abrumado por el nombramiento y me contestó: “De repente sí me preocupó cuando me hablaron del nombramiento; pero creo que en el momento en que al salir la procesión yo vaya viendo un oriolano y otro, y piense que estoy representando las virtudes de cada uno de ellos -porque indudablemente el oriolano tiene muchas, muchísimas virtudes-, entonces esta responsabilidad la voy a suplir pensando que en estos momentos estoy representando a todos ellos, con sus virtudes y hasta con los defectos que podamos tener. Quizás tenga más miedo después, cuando acabada la procesión tenga yo que seguir demostrando todas esas cualidades y entonces obligarme a partir de ese momento a que, en cualquier sitio que esté, por mi forma de ser y comportarme, se siga conociendo, respetando y queriendo a Orihuela; esta sí que es de verdad, mi auténtica preocupación”.
Descanse en paz el ilustre militar oriolano cuya familia recibe hoy el testimonio de condolencia de los representantes municipales y de quienes le conocieron.