réplica de aitor larrabide, Director de la Fundación
La SER tergiversó: La Fundación Miguel Hernández retiró un texto por insultar, no por censura
La colaboradora de La Ventana, Nieves Concostrina, intentó publicar un texto que llamaba "obispo canalla" a Luis Almarcha y tachaba al alcalde de Madrid de "franquista" que quiere "seguir muriendo" al poeta.

Aitor Larrabide, director de la Fundación Cultural Miguel Hernández.
El Director de la Fundación Cultural Miguel Hernández, Aitor L. Larrabide, ha acusado a la colaboradora Nieves Concostrina de insultarle y realizar informaciones no contrastadas en el programa "La Ventana" de la Cadena SER del 18 de febrero. Según Larrabide, la colaboradora se refirió a él como "Aitor, el censor" e incluso el presentador del espacio, Carles Francino, habló de la “torpeza del director de la Fundación”. Y Concostrina aseguró que la supuesta actitud censora pretendía contentar “al concejal de Cultura, Gonzalo Montoya, de Vox, y ahorrarle el disgusto”.
La controversia que, según el director de la Fundación Miguel Hernandez, fue presentada de forma tergiversada, nació de la no publicación de un texto de Concostrina titulado "Rebelión" en el catálogo "Indómito", que recoge obras del artista Fernando Somé. Larrabide explica que aceptó que el catálogo llevara el sello de la Fundación "con la condición de que tenía que revisar los textos", Según Larrabide, el texto de Concostrina, en su primer párrafo, tercera y cuarta líneas, decía literalmente, lo siguiente: “O con la exigencia de que Orihuela, su pueblo, retire el título de hijo predilecto al obispo canalla Luis Almarcha, el que quiso borrar a Miguel Hernández del mapa y participó activamente en su muerte mirando para otro lado”.
La colaboradora de La Ventana también vertía en dicho texto que a Miguel Hernández "han seguido “muriéndolo” franquistas como el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida”. Larrabide sostiene que propuso a la autora, a través del artista, que retirara los insultos. Ante la negativa de Concostrina, el director afirma: "en mi responsabilidad como director de la Fundación retiré dicho texto del catálogo".
Asimismo, el director de la Fundación Cultural Miguel Hernandez sale al paso de las acusaciones de "postureo" y cercanía a Vox durante la emisión radiofónica. Larrabide señala, en ese sentido que el edil de Vox, Gonzalo Montoya, "no tiene la delegación de Cultura" y recuerda que fue "cesado por el PP-Vox como consejero independiente del Consejo de Administración de la empresa municipal Orihuela Cultural en mayo de 2024".
"Olvidos" de Concostrina
El director de la Fundación asegura que Concostrina aludió a la cancelación de la subvención del Premio Internacional de Poesía en 2024 por parte de la concejalía de Cultura de Orihuela, "obviando que dicho Premio está promovido por nuestra Fundación". Mencionaba también la colaboradora de La Ventana la retirada por parte de la Concejalía de Cultura de unos vinilos alusivos a Miguel Hernández pero "olvida mencionar al Ateneo Socio-Cultural Viento del Pueblo y a la Fundación como promotores de la colocación de esos vinilos en octubre de 2012".
También Concostrina habló en La Ventana de la moción presentada en el pleno de septiembre de 2024 sobre la nulidad de la sentencia de treinta años contra Miguel Hernández, "olvidando -señala Larradibe- que nuestra Fundación se manifestó en contra de la decisión del equipo de Gobierno local de rechazarla".
El presidente de la Fundación Cultural Miguel Hernández manifiesta que Nieves Concostrina concluyó su intervención en el espacio radiofónico "incluyéndome en el “trío del postureo” junto con el alcalde de la Orihuela, Pepe Vegara, y el que fue concejal de Cultura, Gonzalo Montoya".
El director de la Fundación lamenta que desde la emisora no se hayan puesto en contacto con él para contrastar la información y critica que se omitieran los insultos como la causa real de su decisión. "Si no se es capaz de criticar sin llegar al insulto o descalificación personal, pobre periodista se puede calificar", sentencia Larrabide en el comunicado, concluyendo que quienes critican a los "seudoperiodistas de ultraderecha" se sitúan a su mismo nivel al "injuriar sin contrastar la información" y sin permitir el derecho a réplica.