Trump castiga a la Comunidad Valenciana rehén de Pedro Sánchez
"La doctrina Trump está clara: al amigo el trasero, al enemigo por el trasero, y al indiferente la legislación vigente como una especie de “indiferencia activa”, en claro conmigo, o contra mí".

El presidente de España, Pedro Sánchez, y el de Estados Unidos, Donald Trump.
Nunca-jamás Pedro Sánchez se tenía que haber metido en ir por libre respecto a la OTAN, cuyo principal activo es económica y militarmente, los Estados Unidos. Algo que podemos pagar muy caro, específicamente en la Comunidad Valenciana, donde se encuentran tanto en nuestro propio territorio, la Capitanía General de Valencia, el control de radares en la base de Aitana, como logísticamente cercanos en arsenales: Cartagena y Chinchilla, donde se guardan municiones, incluidos misiles, para un caso de conflagración necesaria. Y el añadido guerrero de las unidades de intervención rápida (guerrilleros) en el acuartelamiento de Rabasa (Alicante). Es decir, objetivos a batir donde no parece importar mucho la población circundante.
El que el mismísimo Donald Trump se refiera a España como "socio terrible", en respuesta a que el gobierno español se haya metido en el berenjenal “terrible” (embargo comercial) a cambio de inutilizar para la guerra las bases estadounidenses en nuestro territorio, con las que, hasta ahora (soberanía española) nunca habíamos tenido el menor problema desde el ya lejano pacto entre Franco e Eisenhower, inalterado después por los distintos gobiernos democráticos españoles, y mucho menos exigiendo por nuestra parte vigilancia unilateral y extemporánea, rompiendo un tratado que estipula una necesidad logística como puente transitorio de intervención norteamericana tanto en el Magreb como en los dos Orientes (Cercano y Medio) donde se alberga gran parte del petróleo y del gas mundial; es decir de la energía de combustibles carentes en la Unión Europea.
La doctrina Trump está clara con esa contradictoria rotundidad que lo caracteriza: al amigo el trasero, al enemigo por el trasero, y al indiferente la legislación vigente como una especie de “indiferencia activa”, en claro conmigo, o contra mí.
Cortar radicalmente las relaciones comerciales con el gigante americano puede suponer un grave perjuicio para nuestra economía, baste citar sectores como la cerámica, alimentación (Roig sabe bastante de ambas), el textil, el zapato, el juguete, sin olvidar un alto nivel de componentes de piezas de hardware fabricadas en el Medio Vinalopó, el aceite de oliva de alta calidad, los vinos recios y dulces, inclusive otros etcéteras de comercio naval menos cuantiosos, pero en el total aproximadamente un 8 por ciento de nuestras exportaciones, resulta un riesgo que puede impactar en la línea de flotación del PIB valenciano.
En Alicante desembarca regularmente un ferry proveniente de Orán (ciudad hermanada) cuyo tráfico de viajeros/as nunca tuvo el menor problema de correspondencias turísticas y sobre todo comerciales; es más, existen aquí, también en Elche y Crevillente, por ejemplo, comunidades islámicas asentadas desde décadas con su propia mezquita, tiendas de manutención que respetan la alimentación mandada por el Corán, llevan vestimentas muy cubiertas y demás ordenaciones propiamente transcendentales y cotidianas en cualquier población de mayoría musulmana, donde el cívico respeto mutuo entre occidentales y mahometanos siempre fue y debería seguir siendo tan cordial como exquisito en igualdad es diferencia.
Pero ahora, y como de un pronto las cosas están cambiando la interrelación sobrevenida con el fin del colonialismo, que nos venga desde Jehová o Alá, aunque más bien creo que desde Washington y Teherán, tan lejanos geográfica, que no divinamente, a la Comunidad Valenciana como los extremados polos terrestres, todo está cambiando, quizá estimulado por los medios de comunicación que también tenemos nuestra cuota de culpa por aquello de que ‘no news good news’, las buenas noticias son noticia, (pero no interesan), estamos entrando en una desescalada (animadversión supuestamente racial y religiosa) que recuerda tiempos medievales impropios de una sociedad actual absolutamente consumista, tecnocrática y sofisticada, amén de mayoritariamente agnóstica (laica), pero respetuosa con “el otro/a”.
La mayoría de los presidentes autonómicos, incluso los socialistas, están que echan chispas contra Pedro Sánchez por significarse tanto en una beligerancia que no es la nuestra y que hasta el propio Donald Trump le ha dedicado en rueda de prensa un párrafo particularizado y muy amenazador que le incumbe directamente a él, pero a quienes acabará perjudicando será a todos los españoles, empezando por los valencianos, somos la segunda comunidad más exportadora a los Estados Unidos, y estábamos abriendo nuevos mercados como cruceros de lujo, dulces muy solicitados por la comunidad hispanoamericana, o productos agroalimentarios, empezando por la paella envasada (personalmente nunca la aconsejaría). Y en sentido contrario, los valencianos ya exportamos más gas de los Estados Unidos que de nuestro anterior proveedor máximo: Argel.
“Con el tumbao que tienen los guapos al caminar” que cantaba Pedro Navajas, el otro, Pedro, Sánchez se nos ha puesto chulo ignorando a la oposición, y algo hippie pacificador, sin entender que no se puede ser más bravucón, ni pacifista contra el hombre más poderoso del mundo, nos guste o no, pero que ya ha demostrado en Venezuela, amenazando a Cuba o ahora interviniendo en Irán, que no se anda con chiquitas frente a quienes considera sus adversarios. Sánchez decide, España paga.