ESdiario

Teodicea. Filosofía de la religión

"He ahí el misterio: la religión como dominio, como modo de controlar a todos basándose en la voluntad de un Dios que no aparece por ningún sitio y del que ellos son los únicos intérpretes".

Procesion de Semana Santa.

Procesion de Semana Santa.

Creado:

Actualizado:

Iba a escribir de la gran hecatombe mundial que han montado esos dos psicópatas, arrastrando el primero al segundo, es decir Netanyahu a Trump, y hundiendo al mundo en un caos de incertidumbre y miedo. Los judíos quieren territorio, han invadido por completo Cisjordania con sus colonos armados y dispuestos a tirotear impunemente a cualquiera que acceda a sus guetos. Han laminado Gaza, se han adueñado de los Altos del Golán y persisten en crear un Israel grande, ajeno a cualquier norma internacional. 

Ya lo ha dicho antes: El Derecho internacional no existe, solo valen los misiles. Es lógico, si las multimillonarias empresas de armamento no tienen trabajo, las bolsas caen y hay que mantener la producción, o sea, hay que montar guerras.

No hablaremos hoy de eso porque, en este asunto, hay mucha tela por cortar. Estamos todos de vacaciones - los ancianos jubilados de vacaciones permanentes- y metidos de lleno en el folklore de Semana Santa: entradas triunfantes, borriquillas, palmas, bandas de cornetas y tambores y manolas con faldas intramusculares y tacones vertiginosos.

De sobra sabemos que la Semana Santa, devaluada como evento religioso y creciendo como folklore procesional, es la cristianización de fiestas previas que coinciden con los solsticios y los equinoccios paganos y con las fiestas de invierno, de recogida de cosechas o de florecimiento primaveral de la naturaleza.

Episodios bucólicos aparte -los almendros en flor, los cerezos del valle del Jerte, los nísperos de Tárbena y las habas verdes de mi pueblo- la Semana Santa es el misterio esencial, fundamento del cristianismo: el hijo de Dios se hace hombre y muere por nosotros para limpiar un pecado original. Luego resucita y resuelve el problema de la muerte que es el que empuja a todas las religiones porque nadie quiere morirse y todos se inventan modos y formas de sobrevivir eternamente. 

Ya lo decía claramente el judío Spinoza: al Ser le repugna la nada y el hombre se vuelve loco y se inventa y se cree lo que haga falta para vencer ese miedo, esa angustia insalvable que genera la certeza de la muerte. Ayer escuché un pregón semanasantero, que pronunciaba una señora guapísima e iba de eso, de afrontar la muerte con esperanza. Sin muerte no hay religión y sin la amenaza de la nada o del azufre del infierno – los curas nos daban la brasa con las calderas de Satanás y el sufrimiento eterno para tenernos acojonados debajo del zapato- tampoco.

Este misterio: viene el Hijo de Dios, es asesinado y paga por ese pecado primitivo y de naturaleza secreta para todos, nada de manzana ni de Eva con serpientes ni hostias, y nos salva de no se sabe muy bien qué. Todo ese montaje, no resiste ni media hora de reflexión con espíritu crítico.

Es mundialmente admitido, incluso por muchas iglesias incluida la católica, que la evolución humana es multigenética. No fue una pareja la que empezó a evolucionar y siguió, ella sola con unos primeros padres, la evolución desde los primeros homínidos hasta los neandartales, los cromagnones o los homo sapiens. 

¿Quiénes fueron, entonces, si hubo tantas parejas evolucionando a la vez, los que metieron la pata y cometieron ese pecado gravísimo que tanto enfadó a un Dios que tampoco es posible identificar sin peligro de equivocarnos? ¿Qué Dios, que personaje eterno, justo y justiciero a la vez, que debe tratar amorosamente al genero humano y elige a un pueblo concreto machacando a los otros – véase, por ejemplo, la conquista de Jericó- qué Dios, repito, necesita una reparación a esa desconocida ofensa, que consiste en matar a su propio hijo con una tortura espantosa previa? 

¿Quién es este Dios caprichoso que elige a un pueblo como suyo y le garantiza protección y dominio victorioso frente a sus enemigos? ¿Quiénes y por qué son enemigos, hay algún motivo , si es Dios de todos, para que los pueblos que no son el suyo, sean enemigos? ¿ Por qué ese Dios poderoso necesita que lo adoren, que le juren fidelidad, que se postren ante él continuamente, cual es el motivo de tanto orgullo? ¿Si es omnipotente, para que precisa de la adoración continua de nadie?

En esto, como en tantas otras cosas, son muy similares todas las religiones y en las investigaciones antropológicas queda muy claro: el sacrificio de animales, de vegetales o incluso humanos, las ceremonias de todo tipo buscan contentar y obtener el favor de ese ser superior desconocido. Recordad, por ejemplo, el intento de Abraham de sacrificar a su hijo Isaac al que luego, por bondad de ese ser supremo, cambió por un cordero, cuando ya tenía el cuchillo levantado.

Ahora la gente lee muy poco. Recorro España entera con mis libros y con mi dinero - soy un anciano que no tiene ni ahorra un duro, otros hacen viajes con el Inserso o Cruceros por el Báltico- y todos los libreros se quejan de que no lee ni compra un libro nadie. Solo el famoseo para tener la firma en el aparador del comedor y decir: soy intimo amigo de Felipito Pérez

No estaría de más echar un vistazo a mis “Cuarenta años de cárcel. Sin redención” que presento en el Real Casino, en Teselas con una cena en condiciones el próximo día 24. Hay más de una alusión cabreada a aquella educación religiosa y castrante en la que los curas nos metían -con perdón- con calzador la idea de nuestra condenación segura y la peligrosidad en especial de los pecados de bragueta -ellos pecaban más que los niños que aleccionaban-. 

Años y años en aquellos colegios del nacional catolicismo franquista, con olor al queso gouda que nos daban los americanos y al incienso con que pretendían perfumar sus enseñanzas antropológico-teológicas de pacotilla, años y años, estuvimos sin hacernos ni una puñetera paja, cuando ahora dicen que son necesarias para conocimiento y desarrollo de la propia sexualidad y entonces nos vendían que era una forma segura de condenación para siempre. He ahí el misterio: la religión como dominio, como modo de formar y controlar a todos basándose en la voluntad de un Dios que no aparece por ningún sitio y del que ellos son los únicos intérpretes, quienes conocen su voluntad.

Lean, por favor, la “Historia de las creencias y las ideas religiosas” del genio Mircea Eliade. Toda religión: el Dios de Abraham, que los judíos creen que es solo suyo. A mi no me dejaban entrar en la tumba de los patriarcas en Hebrón y tuve que recordarles a los militarotes que ahora bombardean todo lo que se les pone por delante, que Abraham también es patriarca de la religión de los papas, de los anglicanos, de los testigos de Jehová y de los ayatollahs, no solo de la suya

Un soldado uruguayo me dejó entrar aunque en ese túmulo, no estén ni Abraham ni Isaac ni Jacob enterrados. Lo mío en Israel y en Cisjordania no era turismo religioso, de viejo de parroquia para ver la vía Dolorosa ni el Gólgota, por más que piense que Jesús de Nazaret era un personaje grandioso y sublime; era un viaje antropológico-político y bien que me gustó patear nuestras raíces. 

Lo que nos han metido entre pecho y espalda, por las buenas o por las malas, en aquellas escuelas de la posguerra, con la Iglesia de la Cruzada triunfante, sobre la muerte. Eso, y hasta qué punto ellos eran los que la administraban y los que decidían, con el invento cuasi tridentino de la confesión auricular -otro modo de control- quienes se salvaban y quienes íbamos a los baños de azufre y aceite hirviendo. 

tracking