La Superwoman vuelve
"¿Podrá perdonar Mónica Oltra las heridas del pasado cuando sus propios compañeros le enseñaron la puerta de salida por haber intentado transmutar a su excónyuge en un irrelevante desconocido?".

Mónica Oltra anuncia su candidatura a la alcaldía de Valencia
Mónica Oltra ha vuelto, si es que alguna vez se fue, tras el revolcón que le dieron los tribunales (todavía con causas pendientes), cuando intentaba amparar a su exmarido Luis Eduardo Ramírez abusador condenado a cinco años de prisión, pero no por una demasía de amor exconyugal, sino por cubrirse ella misma de las salpicaduras de tan escabroso asunto descomedido con una muchacha de 14 años (a la que en su día pudo entrevistar este medio digital), tutelada por la Generalitat en un centro de acogida valenciano. Obviamente, y ante semejante escándalo la señora Oltra tuvo que dimitir de su cargo como vicepresidenta del Gobierno autonómico.
Tiene, o quiere obtener Oltra el apoyo de la nueva idea “rufianesca” (Gabriel Rufián), para unir a la izquierda extramuros del socialismo titulado socialdemocracia, pero no parece moco de pavo pasar de la quimera ideológica, ocurrencia que da para los titulares de un día, pero muy alejada de la praxis electoral pura y dura cuando varias siglas de distintas formaciones van impresas en la misma papeleta. EL propio partido Compromís es suma del Bloc Nacionalista Valencià (BLOC); de iniciático Mes Compromís; Iniciativa del Poble Valencià, escisión de Izquierda Unida (Esquerra Unida) y por último Els Verds - Esq.
Quizás por eso Compromís haya querido comenzar su experimento con gaseosa de Valencia capital, poniendo como icono de enganche a la mismísima Mónica Oltra en plan “remember when”, rememorando el nacionalismo, cercano al independentismo en aquella época del imparable ascenso de Esquerra Republicana como alternativa purista al Partido de los Socialistas Catalanas, dependiente, en última instancia, del Madrid federalista.
Tanto Baldoví como Oltra se han dado cuenta de que el viaje al foro era de ida y vuelta, por eso quiere centrarse en la Comunitat Valenciana, para ellos “Païs Valencià” en su auténtica semántica identitaria, decantándose claramente por los Països Catalans versus la España constitucional de las Autonomías.
Difícil equilibrio este de captar al huérfano de Unión Valenciana estirando la pretensión acumulativa hasta los desencantados del PSPV, de un Unides Podem cada día más irrelevante, y de una nueva Renaixença valenciana de corte progresista, todavía por recomponer pasado y presente. Y hablando de temporalidades, ¿podrá perdonar Mónica las heridas del pasado cuando sus propios compañeros de formación política le enseñaron la puerta de salida por haber intentado transmutar a su excónyuge en un irrelevante desconocido?
Ella es mujer política de dura pegada, pero y también de frágil encaje en los ataques personales cuerpo a cuerpo. Y ya sabemos de un mal resultado cuando alguien que estuvo en la cima vuelve al ring de la cosa pública.
Todavía queda un tiempo para las elecciones, y para analizar a esta nueva Mónica Oltra renacida del ostracismo gregario. Jugársela en la capital, tercera ciudad de España, me parece a vida o muerte porque solamente tiene la opción como secundaria de los socialistas valencianos, siendo como es y se ha declarado la antítesis y del Partido Popular valenciano, ya no digamos de Vox que siempre pone las siglas por encima de los nombres, como hemos podido comprobar en la última purga de celebridades ultraderechistas.
Reaparecer como concejala de la oposición en el Ayuntamiento de Valencia, no concuerda mucho con su trayectoria histórica y relevancia personalista. No se puede estar quieta, ella y Compromís manejarán encuestas internas para saber lo que hacen en tiempos que el separatismo afloja y la valencianía, o el valencianismo como excluyente de “lo español” no cotiza al alza, y mucho menos fuera del Cap i Casal y algunas comarcas muy determinadas y minoritarias en las tres provincias.
La actual alcaldesa de Valencia, María José Català, ya ha confirmado que volverá a presentarse por el Partido Popular, descartando la posibilidad de hacerlo como presidenta de la Comunidad Valenciana, y mostrando poco interés por la posible rivalidad de Mónica Oltra, dada su inexperiencia políticas municipales, mientras Catalá, que lleva tres años rigiendo la ciudad, y preparando un ambicioso plan (2027-2030) que devuelva Valencia a sus mejores tiempos cuando Rita Barberá aupó a Eduardo Zaplana a la Generalitat obteniendo pingues beneficios gracias a ello.
¿Flor dé un día? ¿Inmolación para salvar a Compromís? ¿Seguir viviendo de la política? Comienzan las apuestas.