crisis municipal
La guerra en el PSOE de Alcoy puede llevarse a Toni Francés por los aires: un sector postula a Lorena Zamorano como alcaldesa
El rechazo a los presupuestos y el fracaso de la cuestión de confianza dejan al Gobierno en minoría y la crisis se traslada al partido socialista con presiones para la dimisión del alcalde.

El alcalde Toni Francés y la concejal socialista Lorena Zamorano.
La situación política en Alcoy atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. A la crisis institucional provocada por la imposibilidad de aprobar los presupuestos municipales y la pérdida de la cuestión de confianza a la que se sometió el alcalde, el socialista Toni Francés, se suma ahora un nuevo frente: el malestar interno dentro del propio PSOE local, donde, según fuentes próximas a la formación, estarían aumentando las presiones para que Francés presente su dimisión.
En este contexto de bloqueo, diversas voces dentro del socialismo alcoyano consideran que la continuidad de Francés al frente del consistorio dificulta cualquier salida a la crisis. Las fuentes consultadas apuntan a movimientos internos que abogan por un relevo en la alcaldía que recaería en la número dos y también Secretaria General del PSOE Alcoy, Lorena Zamorano, contraria a la corriente del propio Toni Francés.
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La actual corporación municipal refleja un equilibrio inestable. El gobierno de PSOE y Compromís suma 12 concejales, frente a los 13 que reúne la oposición (8 del PP, 3 de Vox y 2 ediles de Guanyar Alcoi), lo que ha convertido cada votación clave en un pulso político. Este desequilibrio ha sido determinante tanto en el rechazo de los presupuestos como en el fracaso de la cuestión de confianza.
Estas tensiones se producen tras una cadena de acontecimientos que han dejado al gobierno municipal en una posición de debilidad. El ejecutivo local, formado por PSOE y Compromís, no logró sacar adelante el presupuesto para 2026, rechazado por el bloque de la oposición formada por PP, Vox y Guanyar, en un pleno marcado por profundas discrepancias sobre el modelo de desarrollo de la ciudad, especialmente en torno al proyecto industrial de Alcoy Sur.
Ante este escenario, el alcalde optó por vincular las cuentas a una cuestión de confianza, un mecanismo destinado a desbloquear la situación política. Sin embargo, la iniciativa tampoco prosperó, lo que ha abierto un plazo legal de un mes para que la oposición pueda articular una moción de censura con un candidato alternativo. Un alcalde del PP, segunda fuerza de la corporación, se antoja inviable, en tanto requeriría el apoyo simultáneo de fuerzas tan dispares como Vox y Guanyar.
Por tanto, la ciudad de Alcoy se enfrenta a una doble encrucijada: resolver el bloqueo institucional inmediato y definir el liderazgo político que deberá encarar los retos de los próximos años. Mientras tanto, la presión sobre el alcalde y el futuro del PSOE local continúan en aumento.