Pressupostos habemus
Discrepo de quien desde la izquierda me asegure que el tripartito (PSPV, podemitas y Compromís) hubiese presentado unos presupuestos diametralmente distintos o con cifras muy cambiadas de partidas esenciales en pleno siglo XXI.

El President de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, durante la presentación de los presupuestos de 2026.
No sé si es una curiosidad contable, pero a mediados de año, en junio mismamente, se aprueban los presupuestos para todo el 2026 y, se supone además un remanente para empezar 2027. Parecen las cuentas de un rentista o de un albacea testamentario. Pero son los del Partido Popular a las que con cazador se le añade a tanta cifra distributiva algunos eslóganes programáticos de Vox: “cifras y letras”. Evitando entrar el President, de palabra que no de obra porque de esa última resulta imposible escaquearse (Europa manda y obliga), los pagos por vencimiento de deuda e intereses añadidos, más de 7.000.000.000 euros en román paladino, o sea un lastre, por encima de cualquier otra partida para sufragar inmediatos o futuribles.
Al finestratense Pérez Llorca, Mol Honorable en el trato oficial, se le abrió el pecho de las ganas para anunciarnos a los periodistas y así trasladarlo a la ciudadanía, que ya tenemos caja de 33.305.000 euros, poniendo énfasis hiperbólico por ser este: “El mayor y más importante de la historia”, a pesar, añadimos nosotros, de la lógica sisa en esta política cainita, de los 163 millones con que Pedro Sánchez castigó al adversario valenciano.
Al lado del President presupuestario permanecía invigilando nuestro actual conseller de Hacienda el sanvicentero José Antonio Rovira, otrora dirigente del PSP (Partido Socialista Popular) como escudero de Diego Such Pérez, que también acabó en el Partido Popular. “La vida es un pañuelo”, pero quién le iba a decir al fundador del PSP Tierno Galván que acabaría siendo el ala liberal-socialdemócrata del centroderecha. “Cosas veredes, amigo Sancho”.
Pero lo típicamente tópico no está reñido con lo obvio por necesario. Discrepo de quien desde la izquierda me asegure que el tripartito (PSPV, podemitas y Compromís) hubiese presentado unos presupuestos diametralmente distintos o con cifras muy cambiadas de partidas esenciales en pleno siglo XXI.
Resituar a la Comunidad Valenciana como la tercera economía española, y todavía con miras a escalar un puesto; una Educación en el ámbito de las superiores europeas, aunque sin tanto énfasis en el valenciano versus catalán, pero sí en dotaciones complementarias para profesorado y alumnos (de hecho ya se anuncia el fin de la huelga docente para la semana que viene con aumentos de sueldo y bajada de la ratio escolar); mayor dotación para los centros de salud, así como nuevos o ampliados centros hospitalarios; vertebración territorial modificando y mejorando estructuras como las obstarías correcciones en vías de interconexión, distribución energética paritaria, o el apoyo a las pymes tan primordiales (en una industria muy diversificada) como numerosas en la Comunitat, cuarta tras Cataluña Madrid y Andalucía.
La respuesta de la oposición me parece bastante inconsistente y cargada de lugares comunes y gastados, que lo mismo podrían valer para Canarias o Extremadura que para la Comunidad Valenciana. A veces porque superan la capacidad legislativa, cuya auctoritas la tiene el Estado, y en otras porque no hay dinero para tanto gasto, ni se nos puede agrandar todavía más la deuda cuando vamos a la cabeza de las comunidades autónomas como empeñados en una liquidez que, ya ha advertido Tesorería de una inevitable subida de impuestos, o restricciones generalizadas para todos si queremos mantener el nivel al que estábamos acostumbrados antes de la Dana (que esa es otra ruina innegociable con la madre naturaleza).
Asunto este que los de Abascal, aquí la albaceteña Llanos Massó, no tolerarían ni un minuto más de coalición con el PP. Talmente elecciones anticipadas post-Mazón si Pérez Llorca se fía de la demoscopia anunciando el descalabro de Diana Morant, ministra de Pedro Sánchez todavía y muy capaz ella de soltar las mayores estulticias como la de que estos presupuestos valencianos son “racistas y xenófobos”. Como decía mi abuela cuando le presentábamos alguna de nuestras novietas: “Mona parece, inteligente no es, así que no te durará mucho, hijo mío”. Casi siempre acertó.
Ahora ya parece tarde para cambiar a Morant proyectándola del Consejo de Ministros a una poco menos que imposible presidencia de la Generalitat Valenciana, siempre y cuando este político prudente que ha sido y es (o lo parece) Pérez Llorca no cometa una “mazonada”, o todavía algo peor, pero y a lo visto en estos Presupuestos aprobados a la primera, su sensatez, casi diplomática, lo impele a estar en la discreción antes que en cualquier alarde que tan mal resultado diera a su antecesor.
Sabe bien el exalcalde de Finestrat que puede aspirar a candidato único aquí y muy aceptable para Madrid en las próximas elecciones. El miedo guarda la viña, y con los números ya hechos y autorizados en boletín oficial, tendremos un final de legislatura plano, quizá aburrido y sin sobresaltos tal cual es él personalmente: “el hombre tranquilo”, sin manguitos de contable, ni cicatrices por donde pueda zaherirlo la oposición, hoy sin el “apparatchik” (socialistas y asociados) que dejó Ximo Puig abandonándolos a su suerte antes de largarse a la misa de París.