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"México lindo, Miami caliente...", la apuesta de Malva y el mexicano Esaú Ortiz para la canción del verano

Hace unas horas acaba de publicar “México”, una canción que comparte con Esaú y con la que sigue ampliando su universo musical.

Malva y Esaú Ortiz

Malva y Esaú Ortiz

Miki López
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Malva encara uno de los momentos más creativos de su carrera. A las puertas de su actuación en el SkyFest de Benidorm, el artista habla de inspiración, de la velocidad de la industria, de sus sueños pendientes y de esa conexión especial que siente cada vez que se sube a un escenario.

-El pasado viernes ha llegado “México” a todas las plataformas. ¿Qué nos puedes adelantar de esta canción y cómo surge la colaboración con el artista internacional Esaú Ortiz con el que la compartes?

Es una canción que escribí ya hace algún tiempo y en la que siento que me he atrevido a incorporar cosas nuevas para mí, como los vientos, algo bastante inusual en mis canciones. Siempre me han encantado esas vibes más de los años 80 y tenía muchas ganas de llevarlas a mi música.

Luego, la aportación de Esaú a este tema ha sido la guinda del pastel. Esa segunda estrofa más rapeada y ese aire tan mexicano le han dado una personalidad muy especial a la canción. La verdad es que Esaú es un gran artista, un gran compositor, y ha sido un placer gigante poder colaborar con él.

Además, me hacía especial ilusión tener una canción que se llamase “México”, porque es un país, un lugar y una gente que tengo muchísimas ganas de visitar. Es algo con lo que llevo soñando ya bastante tiempo.

-¿En qué momento personal y musical se encuentra Malva?

Siento que me encuentro en un momento bastante bueno, descubriéndome y, sobre todo, dando rienda suelta a mi creatividad. La verdad es que soy bastante, como digo yo, “esquizofrénico musical”. Estoy constantemente componiendo, mi mente no para. A veces me dicen que me relaje, pero me cuesta bastante.

Me encuentro en un punto en el que siento que mi creatividad va hacia muchas direcciones, y es algo que no te diría que es solo de ahora, sino de siempre. Al final, estoy en un momento de crecimiento artístico y personal, y espero que siga siendo así durante muchos años.

-Tus canciones conectan mucho con la gente. ¿De dónde nace normalmente la inspiración a la hora de escribir?

No sé, sobre todo nace de historias reales, de cosas que me pasan en mi vida, de cosas que me remueven. También siento que me gusta mucho hablar de cosas que tienen un trasfondo más psicológico, más personal, de todas esas cosas que todos sentimos por H o por B pero que no nos atrevemos a decir con tanta facilidad en la vida diaria.

Para mí, la música y mi forma de componer van por ahí: por poder expresarme sin tapujos. Y cada vez me gusta más ser todo lo explícito que pueda en las letras, porque considero que eso me da una gran ventaja. Para bien o para mal, me permite decir que esa canción solamente la he podido escribir yo.

Al final pienso mucho en algo que decía Joaquín Sabina, más o menos: no puedes decir “una calle de no sé dónde”, tienes que decir “la calle Soledad número 5 con las puertas rojas”. Siempre me ha parecido una forma muy bonita de entender las canciones, porque cuanto más concreto y más personal eres, más posibilidades hay de que la gente se vea reflejada en eso. Ojalá que así sea y que conecte. (Risas).

-Benidorm será una de las grandes citas del verano este 27 de junio en el SkyFest. ¿Qué se va a encontrar el público en ese concierto?

Bueno, se van a encontrar un concierto maravilloso donde estaremos con mi gran amigo Tony Aguilar, con la gente de Los 40 y también con mis compañeras y compañeros artistas. Sin duda alguna, estoy seguro de que viviremos una noche de verano muy especial.

Además, me hace especial ilusión porque Benidorm es un sitio al que le tengo mucho cariño. Pasé allí algún que otro verano de pequeño y luego también por la bonita historia que me dio en 2020. Así que tengo muchas ganas de volver y compartir esa noche con todo el mundo.

-El verano significa festivales, carretera y muchos escenarios. ¿Cómo afrontas estos meses y qué es lo que más disfrutas de la gira?

Concretamente este año voy a pasar gran parte del verano en el estudio grabando nuevas canciones. La verdad es que tengo muchas ganas porque me apetece volver a ese proceso tan orgánico de meterme en el estudio con guitarras, bajos y baterías. Siento que va a ser un verano bonito para preparar todo lo que venga a partir de esta segunda mitad de año.

Pero también te digo que soy bastante disfrutón de los conciertos en directo. Para mí, sin duda, es mi entorno natural. Tengo un buen colega que siempre me dice que muchas veces soy más yo encima de un escenario que cuando piso la tierra, que es donde más en mi sitio estoy. Y la verdad es que algo de razón tiene.

No sé muy bien cómo explicarlo, pero tengo una conexión bastante heavy con el escenario. Para mí es como el salón de mi casa, no te voy a engañar.

-¿Hay alguna canción de tu repertorio que haya supuesto un antes y un después en tu carrera?

Responder a eso por mi parte me parece un poco pretencioso a día de hoy. Creo que las canciones van haciendo su camino y lo que más me gusta es que sea la gente quien elija, quien decida cuándo, cómo y dónde escucharlas.

Al final, como te comentaba antes, para mí las canciones son mi vehículo para expresarme, para ponerme en contacto primero conmigo mismo y luego, si además llegan a tocar algún corazón, pues eso ya es maravilloso. Pero creo que son los demás quienes tienen que decidir qué canciones les marcan o cuáles han supuesto algo especial dentro de mi camino.

-Vivimos en una industria donde todo va muy rápido. ¿Qué intenta proteger Malva para seguir siendo fiel a sí mismo?

A veces creo que estamos demasiado pendientes de las voces externas. Vivimos en un mundo donde parece que todo el mundo tiene la varita mágica, y para nada. Precisamente, las personas más sabias que me he encontrado siempre me han dicho lo mismo: que en realidad nadie tiene ni puta idea de nada. Nadie sabe dónde está el truco. Y pienso que eso también forma parte de la magia.

Por eso, lo que intento proteger sobre todo es mi verdad y mi realidad. A la hora de componer, por ejemplo, intento no guiarme por nada más que por lo que dicta mi corazón y por lo que dictan mis sentimientos.

También creo que está muy bien escuchar a las personas en las que confías, dejarte asesorar y aprender de ellas, pero pienso que tiene que ser un círculo con el que te sientas cómodo y seguro. Porque si estás escuchando a todo el mundo todo el rato, al final te vuelves un poco loco.

Y luego está el ritmo de estos tiempos, que a veces me parece bastante asfixiante. Da la sensación de que todo el mundo quiere ser famoso o reconocido por cualquier cosa. Yo creo que también está bien relajarnos un poco y permitirnos ser genuinos, cada uno a su manera.

-Si pudieras colaborar con cualquier artista, nacional o internacional, ¿con quién te gustaría compartir una canción?

La verdad es que me encantaría colaborar con artistas a los que admiro muchísimo, como Ariel Rot o Andrés Calamaro.

También me gustaría mucho la posibilidad de cantar en otros idiomas. Me encantaría cantar en italiano y colaborar con un artistazo al que admiro mucho como Lucio Corsi.

Y luego me gustaría seguir colaborando con gente de Latinoamérica, seguir abriéndome a otras culturas y a otras formas de entender la música. De repente, si tuviera que colaborar con un artista japonés, también me encantaría. Creo que las colaboraciones que más ilusión me hacen son precisamente las que más reto me suponen, porque pienso que eso, artísticamente, te hace crecer mucho.

Y, como colaboraciones soñadas, me habría encantado compartir una canción con Antonio Vega o con Gustavo Cerati.

-Cuando se apagan los focos y te bajas del escenario, ¿cómo es Malva, el que no conoce el público?

Pues soy un chaval de 28 años, aunque ya no sé si con esta edad se puede seguir diciendo chaval o me va tocando decir otra cosa. (Risas).

Soy una persona a la que le encanta pasear por su barrio, darse una vuelta escuchando música, estudiar astrología en sus ratos libres y escribir canciones no solo porque sea su profesión, sino también porque es su hobby. También me encanta viajar, conocer gente nueva, aprender idiomas y, por qué no decirlo, tomarme unas cervecitas y algún vino de vez en cuando.

Creo que, al final, me gusta lo que le gusta a casi todo el mundo: poder estar tranquilo, ser feliz con mi vida y con lo que me rodea. Aunque, eso sí, también tengo días de mierda.

-Cuando miras al futuro, ¿dónde te ves dentro de cinco o diez años? ¿Qué sueño te queda todavía por cumplir?

Espero que siempre me queden sueños por cumplir, porque no te voy a engañar, también tengo una parte bastante ambiciosa.

Donde más me gustaría verme, aparte de tocando por España, es en otros países. Me encantaría seguir colaborando con Italia, como he estado haciendo últimamente, y también tengo muchas ganas de empezar a pisar Latinoamérica, donde ya he hecho varias colaboraciones a nivel artístico.

Pero, sobre todo, me gustaría seguir aprendiendo, aprendiendo y aprendiendo, y cada vez conectando más con la gente. Al final, el abrazo del público, por decirlo de alguna manera, es una de las sensaciones más reconfortantes que existen. Saber que con tu música puedes llegar de esa forma a las personas me parece algo bastante brutal.

Por encima de lenguas, de fronteras o de barreras físicas, pienso que esa emoción que te conecta con alguien es una de las mejores sensaciones que puede tener una persona.

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