opinión
Cómo hemos cambiado

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero
Feliz fin de semana, feliz descanso. Estrenamos otoño esta semana y se confirma que será uno de esos otoños “veroños”, es decir, con suficiente calor durante el día como para disfrutar de la playa si tienes día de descanso. El azul del agua y el del cielo son obras de un auténtico “maestro de la creación”. A primera hora de la mañana es una visión suficientemente relajante y tranquilizadora y me hace pensar que todo está bien mientras medito frente al mar.
Hoy me voy a desayunar a una población cercana, a Torrellano. Allí pasé mi primera década como profesional de la administración. Allí crecí como persona por todo lo que suponía adquirir responsabilidades, relacionarme con muchos empresarios de la zona y responder ante los enormes retos que el trabajo me ponía por delante. Era apenas un joven con menos de veinte años cuando llegué.
Me siento a tomar el café de la mañana con uno de los empresarios de la hostelería y la restauración, de la zona, Jose, y hablamos de los que allí vivieron, pero que ya no están, y hablamos de los que siguen viviendo y están. Vienen, en la charla, los pareceres y opiniones de cómo evoluciona la pedanía. El crecimiento del “Parque empresarial”, sigue dando vida a la zona, de hecho, hay muchos restaurantes allí que son el fruto del trasiego de la vida empresarial.
Llega a nuestra conversación la vida del fontanero, el que teníamos para todos, que no era suficiente y que siempre llegaba tarde, pero que era una excelente persona y que nos conocía por nuestro nombre. Un profesional que encontraba la solución a cualquier problema. Hoy nos faltan profesionales como aquel, y nos viene el relato de que los oficios se van perdiendo, porque requieren aprendizaje, esfuerzo y ganas de trabajar. No sé qué es lo que falta en estos días, yo diría que un poco de todo. Necesitamos que se fomente más el aprendizaje real, que los que están aprendiendo sepan que el trabajo, sea el que sea, requiere esfuerzo y ganas de dedicar el día a ser útil. En mis charlas no paro de dejar este mensaje, porque sé que, en la actualidad, hablar de esfuerzo y hablar de trabajar y de servir, no está de moda, se huye mucho de estos términos porque lo identifican con “dolor” y la gente no quiere oír hablar de esto. Nadie les enseña que eso se convierte en satisfacción, en orgullo por lo conseguido y por sentirse útil a la sociedad, en capacidad de seguir creciendo.
Los habitantes de esta pedanía son muy abiertos, muy comunicativos y no dudan en entrar en conversación, mientras tomamos nuestro café, y expresan, muy libremente, su opinión sobre la situación actual. Allí el precio de la vivienda también se ha disparado, no tanto como puede estarlo en Elche o en Alicante. Así que no dudan en responsabilizar al Gobierno de todo lo que sucede en este problema que ya afecta a la juventud, a los adultos y a la senectud. En ocho años de gobierno socialista ni una norma ha ayudado a tener más vivienda, ni a tenerla más económica. Mientras que la oferta bajaba, la demanda ha subido y nadie parece ser responsable de la no existencia de políticas que mejoren la situación. Muy al contrario, las leyes que se publican provocan un ahorcamiento de la oferta.
Por lo que oigo en comentarios en voz alta, mientras cae en mis manos una tostada, esta pedanía bien pudiera ser calificada por todo el gobierno, como de extrema derecha. Luego no será así, claro está, pero el personal anda “calentito”.
Mi anfitrión compró su restaurante hace ya unos treinta años. Como él mismo dice, ya venía con los clientes de “diario”, entre ellos yo, que hago lo posible por pasar por allí cuando estoy trabajando en la zona. Me conoce y sabe de mis “andanzas profesionales” entre los empresarios que por allí paran. Es lugar de almuerzos, comidas, cafés… y para todo eso me ha sido útil en los años que por la zona estoy, que son ya más de cuarenta. Así que eso genera una cierta confianza y sinceridad a la hora de hablar y también la posibilidad de hacerlo abiertamente.
Jose me pregunta dos cosas importantes. La primera es si creo que en las próximas generales conseguirá el PSOE posibilidades de gobernar, como sucedió la última vez. La segunda y quizá más importante todavía, si no saliera y triunfara el PP, la duda de si éste traería cosas nuevas e ilusionantes para cambiar el país, o sería un “suma y sigue” de lo que hoy vivimos.
Tengo mis respuestas para las dos preguntas, pero prefiero guardármelas y sólo pensar en ellas en la intimidad, en lo secreto.
Yo le respondo en formato pregunta y lo interrogo sobre las posibilidades de ver a Zapatero salir airoso del caso de las joyas o de estar en mítines con otros políticos del PSOE. Le pongo en la duda de cómo verá el jurado a Doña Begoña. Auguro que no serán tiempos fáciles, salvo que encuentren el “relato del siglo contra el PP” y hagan de eso una bandera para ganar espacio entre los votantes. Porque él y yo sabemos que el futuro del PSOE pasa por cómo resuelva esos problemas y la oportunidad que aparezca un error grave en el PP. Mi interlocutor se queda pensando, da un trago largo al café.
Jose me mira con esa mirada de “me has pillado” y también guarda en su intimidad las respuestas a mis interrogantes.
Despedimos nuestro encuentro con un apretón de manos, un “volveré pronto” y me dice que pensará en lo que hemos hablado, que hay mucho que madurar.
Antes de desaparecer de Torrellano, salgo a la calle y lanzo una mirada de ciento ochenta grados y superpongo la imagen de aquellos años 80 en los que llegué… para quedarme. Me viene a la mente aquella canción de Presuntos Implicados, “Cómo hemos cambiado”.
Como siempre, servidor de ustedes…