elecciones generales
Óscar Puente reniega de su pasión por Alicante y no liderará la lista del PSOE en la provincia
El ministro de Transportes zanja las especulaciones y deja a la agrupación provincial atrapada en sus propias cuitas internas ante el 29-N.

Óscar Puente
Hay un momento en que el veraneo político deja de ser cortesía para rozar el paracaidismo. Durante meses, en el socialismo alicantino se dio por hecho que los prolongados baños de masas de Óscar Puente por la Costa Blanca —con foto, abrazo a alcaldes locales y presencia fija en fiestas patronales mediante— no respondían únicamente a un idilio estival con la provincia. Las quinielas internas situaban al exalcalde de Valladolid como la carta tapada de Ferraz para encabezar la lista al Congreso de los Diputados por Alicante. Sin embargo, el veredicto ha resultado ser bastante más prosaico: el ministro se queda en su tierra natal y descarta cualquier incursión en el Mediterráneo.
Fue en los micrófonos de la Cadena SER donde Puente decidió apagar los rumores con los que él mismo había coqueteado. Con su habitual soltura, el titular de Transportes garantizó que volverá a ser el número uno por la circunscripción vallisoletana. Queda así despejada la incógnita ministerial, pero el repliegue de Puente abre en el PSOE alicantino una ecuación de difícil resolución con la vista puesta en el 29-N: la búsqueda de un cartel electoral capaz de disimular la falta de banquillo nacional.
La plaza alicantina ha sido históricamente un terreno propenso a los experimentos sociológicos de Pedro Sánchez. Para muestra, las generales de 2019, cuando el presidente recurrió a la aureola mediática del exastronauta Pedro Duque como reclamo publicitario para la candidatura; una jugada que repitió en la convocatoria de 2020 antes de certificar su salida del Consejo de Ministros.
Tras el ciclo del reclamo independiente, en 2023 el timón volvió a manos del "aparato" local encarnado en Alejandro Soler, tótem del sanchismo en la provincia. Sin embargo, el liderazgo de Soler cotiza hoy a la baja. El fuerte desgaste derivado de su estrecha sintonía con la "fontanería" pesada del partido —y en particular con la sombra de Santos Cerdán— dificulta su proyección. Pese a ello, las prisas del calendario y la falta de margen para articular un recambio con el suficiente empaque institucional podrían terminar otorgándole una inesperada vida extra en el mapa de Ferraz.
En la trastienda del partido ganan tracción nombres de perfil autonómico o municipal, como Bárbara Soler, actual portavoz en el Ayuntamiento de Torrevieja, o el diputado en las Cortes Valencianas José Díez, cuyo nombre ya figuró en las quinielas para la alcaldía de la capital. Queda por ver si el socialismo alicantino se arriesgará con un relevo de última hora o si la urgencia de los tiempos obligará a tirar, una vez más, de la vieja guardia.