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elecciones 29-N

Sánchez premia en la lista al Congreso al alcalde investigado por el robo del tesoro de Villena

Fulgencio Cerdán ocupa el puesto tercero de una candidatura que lidera otro alcalde, el de Alcoy, tras ser defestrado Alejandro Soler

El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán

El alcalde de Villena, Fulgencio CerdánEuropa Press

Jorge Brugos Martínez
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La imagen dio la vuelta a España en el bochorno del pasado agosto: un alcalde roto, compungido ante los micrófonos, derramando lágrimas impotentes tras el audaz e insólito atraco al patrimonio histórico de su municipio. La estampa del regidor de Villena, el socialista Fulgencio Cerdán, sirvió para escenificar el dolor de toda la provincia de Alicante tras la pérdida de una de sus mayores joyas arqueológicas. Sin embargo, en política, la línea que separa la compasión de la fiscalización es tan fina como implacable. Para la oposición, el desconsuelo municipal no fue más que un velo de dramatismo sobre una gestión marcaba por la negligencia y decisiones controvertidas sobre la custodia del Tesoro. 

El desenlace de esta crisis ha quedado sellado esta semana en los despachos del PSOE con la confección de las listas electorales. Cerdán ha sido catapultado al número tres de la candidatura al Congreso de los Diputados por Alicante, engrosando la nómina de la autodenominada «renovación» del socialismo alicantino. Un movimiento estratégico que desmiente cualquier improvisación.

Dada la gravedad del suceso, sumada al silencio o la incomparecencia de ciertas autoridades, el aforamiento y acomodo de Cerdán en Madrid desprende el inconfundible aroma de un operativo de rescate. La dirección socialista es consciente de que las secuelas del ruinoso saqueo hacen de Villena un feudo cuesta arriba, abocado a una probable factura en las urnas.

El antecedente de Pucela: La jugada evoca de manera inevitable el antecedente de Óscar Puente en Valladolid. Tras ser desalojado de la alcaldía por la alianza de PP y Vox, el PSOE no dudó en rescatar al exregidor para encabezar la lista a las Cortes y reubicarlo en la moqueta nacional. En Villena ocurrió algo similar: mientras los delincuentes hacía «el agosto» de madrugada asaltando la memoria histórica del Alto Vinalopó, la oposición encontró un filón inagotable en la indignación popular. 

Aquellas lágrimas compartidas que en un primer momento unieron a un pueblo golpeado se han transformado, con el paso de los meses, en la amortización política de su alcalde. Ferraz ya le ha buscado billete de ida a la Carrera de San Jerónimo.

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