Una dana electoral nos acecha
Todos sabemos la que va a caer, pero nadie sabe con lo que va a arrasar, qué va a destrozar, ni cuántos y cuáles van a ser los “daños personales”, que los habrá, no te quepa la menor duda

r
Feliz fin de semana, feliz descanso y felices días de lluvia que parece que es lo que nos depara el tiempo según esta señora que ha estudiado climatología y analiza continuamente qué pasa allá en la atmósfera, Dña. AEMET.
Dña. AEMET es corpulenta, de curvas muy marcadas, labios rojos, pelo rubio y piel muy blanca, y cuando dice que va a venir una tormenta, tenga usted por seguro que la tormenta llega. Según empieza a caer agua, Dña. AEMET nos mira con una sonrisa esbozada, de la que se desprende claramente el mensaje de: “Ya lo dije yo”. Abre y cierra sus enormes párpados en señal de poder sobre el futuro.
Dña. AEMET anda con tacones, marcando un paso sensual, porque quiere que se sepa que ella está ahí, de forma permanente. Ella asegura que no se equivoca, que somos los demás los que podemos tomar decisiones erróneas tras ver sus vaticinios sobre el clima. Ella se limita a dejar testimonio de lo que piensa que va a suceder en los próximos días, tras muchos análisis de datos climatológicos.
Dña. AEMET es una futuróloga, pero a corto plazo, sólo para unos días. No le leerá a usted “las cartas”, le leerá los vientos, la humedad, las presiones… Y después informará si va a llover mucho, poco, o igual no llueve, y en momentos muy revueltos, puede cambiar de opinión cada dos horas.
Hecha esta descripción de Dña. AEMET, les diré que hoy desayuno, mientras veo caer algunas gotas de agua, con Adrián Gadejo y Gomáriz, Conde de Puy, hombre noble, que cuento entre esas amistades que vienen y van, y pasean por mi vida y cuyos títulos nunca he querido confirmar, por aquello de: “¿Y si no…?”, que diría José Mota.
Mi estimado Adrián tiene un enorme conocimiento de la climatología ya que ha cursado estudios universitarios que lo relacionan con ella. También esos estudios lo relacionaron con algunas mujeres, pero de eso no hablaremos hoy, porque como Conde de Puy que es, se comporta muy caballerosamente y no hace comentarios que puedan ofender a una “dama”.
Adrián Gadejo me cuenta momentos que pasó, en su vida, al lado de Dña. AEMET: “¡Qué señora, qué porte! ¡Y cómo dominaba el tiempo! No había nube que se le resistiera. Ella se despertaba, respiraba y ya te decía el porcentaje de humedad del día. Así era Dña. AEMET”. Y mientras cuenta esto se nota en sus palabras que llegó a tener un “amor platónico”, pero no se debió ver correspondido y aquello no llegó a ser nada al final.
En sus sueños, Adrián Gadejo y Gomáriz, Conde de Puy, se veía del brazo de Dña. AEMET, pronunciando un “Sí quiero”, a los pies del altar de una preciosa iglesia, una mañana de nubes de evolución diurna, que era una frase que a Dña. AEMET le gustaba decir a menudo.
Esta mañana le he pedido que no me hable del temporal, ni de la bajada de temperaturas, sino que nos tomemos el café charlando de algo que también le atrae mucho, la política.
Él considera que votar es de plebeyos, por eso el día de las elecciones se queda en casa, a esperar lo que tenga que suceder. A esta costumbre de no votar de la nobleza es a la que atribuye que la Derecha no ganara las pasadas elecciones: “Somos muchos Condes, Marqueses, Barones y otros, los que habitamos esta España. Alguno “rojo”, pero la mayoría “diestros”, y eso merma mucho el resultado”.
Le he pedido una descripción, de las suyas, de cómo van a ser las próximas elecciones generales y se ha tomado un sorbo de café, me ha lanzado una mirada de esas que pretende advertirme que debo estar preparado y finalmente me ha dicho: “Las elecciones de noviembre serán como una DANA. Todos sabemos la que va a caer, pero nadie sabe con lo que va a arrasar, qué va a destrozar, ni cuántos y cuáles van a ser los “daños personales”, que los habrá, no te quepa la menor duda. Fíjate lo que ha cambiado en unas horas la vida de la portavoz Mínguez, ayer protagonista, hoy dimitida y todavía no ha llegado la DANA electoral”. Tras esta afirmación me ha dejado sentado.
'Me confiesa que tiene escrito un libro que quizá pronto vea la luz, titulado: “Andanzas de un hombre maduro”. Universo, que llega a más gente que Planeta, será la editora'
Hablamos de los problemas principales que se tocarán en el periodo preelectoral y Adrián se muestra muy sensible ante problemas de la vivienda y las pensiones, no por él, que lo tiene todo resuelto, sino por su “personal de servicio”. Pero sin duda, lo que más le molesta es la mala educación a la que acceden los niños españoles, cada día más defectuosa. El Conde de Puy recuerda aquellos tiempos en los que se sabía los ríos de memoria y los afluentes de cada río y las vertientes en las que estaban y se da cuenta de que hoy, los niños, no saben de qué les está hablando cuando pronuncia las palabras “afluente” o “vertiente”.
Adrián es un hombre muy culto, enamorado de la lectura y de la escritura. Me confiesa que tiene escrito un libro que quizá pronto vea la luz, titulado: “Andanzas de un hombre maduro”. Una auténtica vivencia personal, en la que nos cuenta cómo es su vida y las ventajas que tiene seguir cumpliendo años y ser consciente de ello. Le he preguntado si quizá lo publicará la Editorial Planeta y me ha dicho que busca ser publicado en la Editorial Universo, que considera que llega a más gente.
Adrián Gadejo y Gomáriz, Conde de Puy, me deja pagar el desayuno, porque él nunca lleva “dineros”, le parece una vulgaridad. Le cuento que iré al mercado a comprar algunas “viandas”, para preparar un encuentro en una humilde casa de campo en la que estaré disfrutando de conversación y buen vino, con familia y amistades. Él me entrega su abrazo y acordamos volver a vernos después de las elecciones y comentar el resultado de la “DANA electoral” que nos viene.
Yo encamino mis pasos hacia el mercado, mientras a él lo recoge un vehículo de esos negros y se lo lleva a una casa que nunca he sabido dónde está, pero a la que él se refiere como “la casa de la familia”.
Disfruten del fin de semana. Den rienda suelta a su creatividad y fantasía. Diviértanse con aquello que los lleva a ser felices y sigan amándose como “plebeyos” y “plebeyas”, que es lo mejor que les puede pasar.
Como siempre, servidor de ustedes…