Elche reúne al mundo del diseño para debatir cómo crear, proteger y competir
Juan Vidal, Andrés Pedreño, Pepe García, Víctor Palau, junto a otros muchos ponentes de reconocido prestigio, participarán en el III Congreso Internacional de Diseño, que se celebrará los días 22 y 23 de octubre en el Auditorio del Colegio de Abogados de Elche.

Cartel de las jornadas
Juan Vidal, Andrés Pedreño, Pepe García, Víctor Palau, junto a otros muchos ponentes de reconocido prestigio, participarán en el III Congreso Internacional de Diseño, que se celebrará los días 22 y 23 de octubre en el Auditorio del Colegio de Abogados de Elche. Un encuentro que conectará creatividad, empresa y Derecho para abordar una cuestión decisiva: cómo convertir una buena idea en una ventaja competitiva duradera.
Detrás de un zapato, una silla, un juguete, el frasco de un perfume o la pantalla de una aplicación hay mucho más que una elección estética. Hay investigación, talento, inversión y decisiones empresariales. También hay derechos que proteger. Cómo conseguir que ese esfuerzo llegue al mercado y conserve su valor será el eje del III Congreso Internacional de Diseño, que reunirá a profesionales de la creación, la empresa y el ámbito jurídico.
El diseño admite, al menos, tres miradas complementarias. Para la empresa es un activo estratégico: una inversión que diferencia el producto, sostiene el precio, construye la identidad de la marca y puede valorarse, licenciarse o transmitirse como cualquier otro activo. Para el profesional del diseño es una disciplina creativa sujeta a una metodología y exigencias propias, siempre en tensión con las de los clientes. Y para el ordenamiento jurídico es un derecho de exclusiva: su titular puede impedir que terceros fabriquen, ofrezcan, comercialicen, importen o utilicen productos que no produzcan una impresión general distinta, y excluir así a sus competidores de un espacio propio de mercado durante cierto tiempo (hasta veinticinco años).
Las tres miradas son inseparables. Sin estrategia empresarial, el diseño no llega al mercado; sin un creador bien contratado y reconocido, nace con su titularidad en entredicho; y sin un derecho de exclusiva eficaz, su valor se diluye con la primera copia.
La cita llega en un momento en el que la inteligencia artificial transforma los procesos creativos y la comercialización digital multiplica las posibilidades de difusión, pero también de copia, hasta el punto de que la impresión 3D permite reproducir un objeto a partir de un simple archivo. Para las empresas que compiten por diseño, identidad e innovación, comprender cómo proteger sus propuestas forma parte de las decisiones que determinarán su futuro.
Juan Vidal abrirá el congreso con una conferencia magistral. El programa contará asimismo con Andrés Pedreño, presidente de 1MillionBot y fundador de Torre Juana OST; Pepe García, fundador y director creativo de CuldeSac; y Víctor Palau, diseñador y editor de Gràffica. Sus intervenciones acercarán al encuentro perspectivas complementarias sobre creatividad, tecnología y comunicación.
El interés de reunir estas voces reside en ponerlas en conversación con quienes gestionan empresas y con quienes conocen los instrumentos jurídicos para defender sus activos. Un diseñador necesita entender las consecuencias de lo que firma; un empresario, el valor de lo que encarga; y un abogado, el proceso creativo y la lógica comercial que hay detrás de cada proyecto que ha de defenderse en tribunales.
Del objeto a la pantalla
Hace tiempo que el diseño, se ha incorporado a todos los sectores: la moda, el calzado y los complementos, la joyería, el mobiliario y la iluminación, el menaje, los envases, embalajes y presentaciones comerciales, los estampados y motivos de superficie, los logotipos, los símbolos gráficos y las tipografías. La estrategia de diferenciación consiste, precisamente, en determinar de qué modo puede añadirse valor a través del diseño a productos o servicios habitualmente indiferenciados.
Asimismo, diseño se ha ido extendiendo en cuanto al objeto de protección. Ya no solo se protege la apariencia de un producto, en su conjunto o en una de sus partes —sus líneas, contornos, colores, forma, textura, materiales u ornamentación—. La reforma europea de 2024 —el Reglamento (UE) 2024/2822, aplicable desde mayo de 2025, y la Directiva (UE) 2024/2823, que España deberá incorporar antes de diciembre de 2027— ha adaptado ese perímetro a la economía digital.
Se reconocen expresamente como diseños las interfaces gráficas de aplicaciones y páginas web, los diseños animados, los productos que solo existen en forma digital —como los objetos de un videojuego o de un entorno virtual— y la disposición de elementos que configura un espacio interior o exterior, como una tienda, un stand o un restaurante. Y el titular puede impedir que se cree, descargue, copie o comparta el archivo que permite imprimir en 3D un producto protegido.
Sin embargo, no todo el trabajo de un diseñador cabe en un registro. El diseño de servicios, de experiencia de usuario o de estrategia de marca generan un valor que debe protegerse por otras vías: el contrato, el secreto empresarial, el derecho de autor o la competencia desleal. Saber qué herramienta corresponde a cada manifestación del diseño es el primer paso para no dejar sin protección lo que más vale.
Un congreso conectado con la economía alicantina
La provincia tiene razones para situar este debate entre sus prioridades. El calzado y la marroquinería de Elche, Elda, Petrer o Villena; el juguete de Ibi y Onil; el mueble y el hábitat; el textil-hogar de Alcoy, Cocentaina o Banyeres; la alfombra de Crevillent; el mármol de Novelda; el turrón de Xixona; o el plástico, el envase y el menaje son sectores en los que el diseño contribuye a distinguir productos, construir marcas y abrir mercados. Proteger esa diferencia —y poder excluir del mercado a quien la copia— significa preservar su capacidad de competir.
A esos sectores tradicionales se suma una economía nueva que también compite por diseño: el comercio electrónico, que vende a través de la imagen y de la experiencia de compra; las aplicaciones y el software, cuya aceptación depende en buena medida de su interfaz; los videojuegos y los entornos virtuales; la electrónica de consumo y los dispositivos conectados; la movilidad eléctrica; y las empresas que hacen del ecodiseño y la sostenibilidad su argumento comercial. Iniciativas como Distrito Digital o Torre Juana OST demuestran que esa economía ya tiene raíces en la provincia.
Alicante cuenta, además, con una concentración de instituciones especializadas que da a este encuentro un significado propio. Alberga desde 1994 la sede de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Según la Cámara de Alicante, la actividad de la Oficina y de los agentes vinculados a ella generó en 2023 un impacto de 258 millones de euros sobre la renta de la Comunitat Valenciana y 2.600 puestos de trabajo.
A esa presencia se suman los Tribunales de Marcas y Diseños de la Unión Europea —la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Alicante y la Sección 8.ª de la Audiencia Provincial—, que conocen en exclusiva de estos litigios en toda España; la Universidad de Alicante, cuyo Magister Lvcentinvs forma especialistas desde 1994; y la Cámara de Comercio y los Colegios de Abogados de Elche y Alicante, que impulsan la protección de los activos empresariales a través de sus comisiones de Propiedad Intelectual. Este entramado institucional, académico y judicial ofrece una oportunidad que merece aprovecharse: acercar el conocimiento especializado a las decisiones cotidianas de las empresas.
El programa incorpora la experiencia de empresas tractoras como Actiu, Pikolinos y Rolser, junto con sesiones sobre contratos, reforma legal, falsificaciones, protección del diseñador como autor y el diseño como herramienta de marketing. También participarán especialistas de la EUIPO, la OEPM, la Universidad de Alicante y la judicatura.
Las decisiones que conviene tomar antes de una copia
¿Qué derechos adquiere una empresa cuando encarga un diseño? ¿Qué usos autoriza un creador al entregar su trabajo? ¿Qué documentación debe conservar? ¿Qué puede impedir a sus competidores y durante cuánto tiempo? ¿Cómo debe reaccionar si aparece una copia?
Estas preguntas condicionan el recorrido de un proyecto desde su inicio. Sin embargo, con frecuencia se plantean cuando el conflicto ya ha estallado. Es entonces cuando se detecta la ambigüedad o insuficiencia de un contrato, la falta pruebas y que la protección disponible tiene un alcance distinto del que se esperaba.
Incorporar el análisis jurídico al desarrollo del negocio permite anticipar esos problemas. También ayuda a decidir con realismo cuando surge una controversia: tener razón, demostrarla y obtener un resultado útil son cosas diferentes.
Antes de reclamar hay que valorar los derechos, las pruebas, los costes y las posibilidades de hacer cumplir una resolución. Elegir bien entre negociar, demandar o esperar exige criterio. Un derecho de exclusiva vale lo que su titular es capaz de hacer valer frente a quien copia.
El congreso ofrece un espacio para comprender estas decisiones y contrastarlas con experiencias profesionales. Su utilidad puede empezar en algo tan concreto como revisar un contrato, documentar mejor un encargo o identificar un activo que hasta ahora no se había protegido.
El programa de esta cita —que reunirá a diseñadores, empresarios, responsables de marketing, abogados y estudiantes— se puede consultar en la web de la Cámara de Comercio:
https://www.camaralicante.com/propiedad-intelectual/iii-congreso-internacional-de-diseno/.
El próximo diseño capaz de conquistar un mercado puede estar tomando forma ahora mismo en un estudio, un taller, una fábrica o la pantalla de un desarrollador de Alicante. Que tenga futuro exige talento, estrategia y protección. Los días 22 y 23 de octubre, Elche reunirá a quienes pueden ayudar a conectar esas tres piezas.