Sucesos
Abraham, el policía de Sant Joan que no quería ser un héroe
Un policía local del municipio alicantino salva a un bebé recién nacido.

Coches patrulla de la Policía Municipal de Sant Joan d'Alacant
Lo primero que exige Abraham Orts, antes siquiera de arrancar la conversación, es una condición irrenunciable: nada de la palabra «héroe». Resta importancia a lo ocurrido con una modestia casi incómoda, como si salvarle la vida a un recién nacido a punto de morir fuera una simple muesca más en la rutina diaria.
Habla con una pausa metódica. Esa misma templanza fue la que, hace solo unos días, le impidió perder el juicio cuando el tiempo se medía en milésimas de segundo. Alrededor, la escena era un infierno de angustia: una madre gritando desesperada y la sombra de la tragedia sobrevolando la habitación. Donde cualquiera se habría paralizado o dejado llevar por el pánico, él echó mano de su titulación como técnico sanitario y de una sangre fría envidiable.
«He vivido situaciones muy duras, pero jamás me había enfrentado a algo así con un bebé recién nacido», confiesa sin alterar el tono. Por eso insiste a sus compañeros de uniforme en la importancia vital de la formación continua, especialmente en el área sanitaria. Porque en la calle no hay ensayo general.
Abraham quiso ser policía desde niño; lo suyo es una vocación temprana. Hoy viste el uniforme de la Policía Local de Sant Joan d’Alacant y defiende a capa y espada el compromiso de sus compañeros, desterrando de un plumazo el mito del funcionario que solo busca la placa y el sueldo. «Nunca sabes qué te vas a encontrar al cruzar la puerta de casa. Hay que estar preparado para todo», sentencia.
Él lo estaba cuando el destino lo cruzó en la trayectoria de ese pequeño. Ahora busca reencontrarse con él, tenerlo en brazos y comprobar que aquel llanto de alivio sigue resonando con fuerza. Abraham seguirá rechazando el cartel de héroe, pero en las calles de Sant Joan ya saben que hay hombres que guardan la compostura cuando el resto del mundo se derrumba.