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Que Dios nos pille confesados

Manuel Acuña

Acuña

Obispo luterano y exorcista

Un sí que nos inserta en la historia

Nada más mirar lo que en Francia sucede y lo que sucede en Gran Bretaña, para darnos cuenta de hacia dónde nos quieren arrastrar los predicadores del progresismo.

Revueltas en Francia

Revueltas en Francia

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“Temo al Dios que pasa y no vuelve”.

Lo dijo San Agustín, y como luterano, soy un buen agustino.

Esta frase siempre me hizo pensar en el viaje de la Sagrada Familia, mientras Jesús aún estaba en el vientre de la Virgen María -Sagrario viviente- y en el especial momento en que buscaron refugio en la posada de Belén.

Allí mismo recibieron la negativa de los dueños de la posada, pues no había lugar a pesar de que Ella estaba a punto de dar a la luz a la Luz que debía venir a este mundo.

Un no que marcó la historia.

El Niño Jesús nacería en un establo y sería el aliento de un buey y un asno los que le darían calor cada uno a sus lados, al instante en que la Santa Madre de Dios y San José le recostaran en el Pesebre.

En cada Navidad recordamos a esos animales cuando armamos nuestro Pesebre en nuestro Hogar.

Si aquel no de los dueños de la posada hubiera sido un SÍ, hoy sus figuras serían protagonistas recordándolos entre nosotros cada año al paso de los siglos. Pero en su lugar, hay animales.

“Temo al Dios que pasa y no vuelve”. Así sucedió en Belén. No tenemos constancia de que Nuestro Señor Jesucristo haya vuelto a visitar Belén en ningún momento de su vida terrena. Los Evangelios Santos no lo mencionan.

Pasó en el vientre de su Santa Madre y no volvió.

Lo tremendo es que Dios no cambia y hoy nuestro SÍ o nuestro NO tienen las mismas consecuencias.

¡Es hora de decir sí a la vida, a la familia, a la esperanza, a la projimidad (que es más que la proximidad) y de decir NO a la hipocresía, la mentira y el falso sentido del progreso!

En mi anterior reflexión hice mías las Palabras de Jesús: “Por sus frutos los conoceréis”.

Así, el actual estado de las cosas nos sirve como un termómetro espiritual para discernir la luz y separarla de la oscuridad; el discurso mentiroso y los gestos hipócritas que bastardean hasta el mismo concepto del amor y la solidaridad, de la sincera adhesión a la verdad y al amor que se dona sin circos ni ruidos.

El discernimiento es un don del Espíritu Santo y San Pablo nos dice que debemos pedir los Dones de Dios y Él nos los concederá.

¡Pidamos discernimiento! Pues trae consigo la capacidad para reconocer el buen y el mal espíritu.

Estamos en un tiempo en que se nos da la oportunidad (el Kairós) para decir no a toda la mentira que con insistencia y sin límites, nos invita sugestivamente a ahondar en el “progresismo” que atrasa y en el globalismo que – de avanzar un poco más- nos traería el mismo y doloroso sufrimiento que hoy tiene Francia.

Por los frutos se conocen. Lo dice Cristo Jesús.

Nada más mirar lo que en Francia sucede y lo que sucede en Gran Bretaña, para darnos cuenta de hacia dónde nos quieren arrastrar los predicadores del progresismo y sus amigos con el discurso buenista que es nada más que una gran mentira auspiciada por el Sistema Agendado Totalitario Anti Natural ( S.A.T.A.N.).

Son los que usan la insignia del esfínter de todos los colores en su solapa.

Decir NO a esto es decir SÍ a la vida, a la familia, y a la paz social, tan lejos de aquellos que fomentaron el sí al progresismo vacío de Dios.

Los dueños de la posada se quedaron fuera de la historia de la Salvación. Todo por un NO equivocado.

¡No dejemos nuestra España fuera de la historia y el destino de grandeza que tiene y digamos SÍ al cambio urgente de rumbo que nos permita avanzar y afianzar nuestro futuro de la Mano de Dios!

Preparémonos con nuestro SÍ a los valores que sostienen nuestra identidad cristiana y votemos el 29 de Noviembre para no quedarnos fuera de la historia sagrada de nuestra España, hoy profanada.

Con este sí, tendremos una Navidad para que España re-nazca.

Que Dios les bendiga.

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