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El peaje de Óscar Puente frena el asalto socialista de Pere Rostoll a Benidorm

Pere Rostroll, candidato del PSOE en Benidorm tiene que navegar entre las aguas revueltas del ministerio y las balsa electoral.

Pere Rostroll

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Jorge Brugos Martínez
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Pere Rostoll no es un político surgido de las bases de partido ni un hombre marcado por la ortodoxia de las agrupaciones. Su desembarco en la fontanería institucional fue fruto de uno de esos giros que suele deparar la política de gabinete: tras más de dos décadas firmando la información política en el diario Información, Ximo Puig decidió encomendarle la estrategia de comunicación de la Generalitat Valenciana. Aquella salida de las redacciones fue el billete sin retorno a la gestión pública. De los pasillos del Palau de la Generalitat escaló directamente hasta la moqueta del pequeño Madrid del poder para convertirse en la alargada sombra comunicativa de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes.

Un bagaje de «apaga-fuegos» que hoy amenaza con volverse en su contra. La constante tormenta informativa por el deterioro del servicio ferroviario y la gestión mediática del departamento de Transportes han dejado expuesta la figura del escudero del ministro, justo cuando inicia su mayor órdago electoral.

Neutralización interna y el frente contra Toni Pérez

En el plano orgánico, Rostoll ha sabido despejar el terreno. Tras un encaje de bolillos interno que evitó unas primarias cainitas en el PSPV-PSOE, logró la retirada de la candidatura del diputado autonómico Mario Villar, desactivando la oposición interna y garantizándose vía libre para liderar la papeleta socialista en Benidorm para 2027.

El objetivo es de envergadura: intentar desbancar al popular Toni Pérez en la gran capital turística, un feudo donde el PP cuenta con una hegemonía histórica bien asentada.

Con la libreta a cuestas y una estrategia de proximidad trazada barrio a barrio, el aspirante socialista lleva meses preparando el terreno. Sin embargo, la sombra del ministerio al que sirve resulta alargada. Su papel como escudero de uno de los ministros más desgastados del Ejecutivo central amenaza con convertirse en su mayor hándicap local. Resta por ver si el electorado de Benidorm juzgará la libreta de su candidato o si, por el contrario, le terminará pasando la factura de los trenes de Óscar Puente.

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