Entrevista
Martín Sanz y Juan Carlos Soler: "El ser humano rechaza lo desconocido, pero un animal nunca juzga a quien vive en la calle"
Entrevistamos a Martín Sanz y a Juan Carlos Soler con motivo de su nuevo libro, Compañeros de vida, editado por Cruz Roja, que se presenta el próximo 5 de noviembre a las 18:30 horas en la sede provincial de la entidad.

Juan Carlos Soler (Izquierda) y Martín Sanz (Derecha)
Al hacerles la foto, les digo que parecen un grupo de música. Si se lo plantean, seguro que irán al unísono, igual que hablan en esta entrevista. Hay química entre ellos. Se reparten las respuestas de forma milimetrada, como si lo llevaran haciendo toda la vida, como si el dueto de este libro no fuera posible sin ambos. Martín Sanz se recrea en las palabras, se nota que es escritor. Juan Carlos Soler, por el contrario, visualiza y describe lo vivido en la documentación del libro, se nota que es fotógrafo. Ambos han dado forma a Compañeros de vida (editado con Cruz Roja), un mosaico de rostros y personalidades que comparten su día a día con un animal, encontrando en su fiel amigo una mirada sincera e inquebrantable cuando nadie parece mirarles.
¿Cómo surge la semilla de este libro?
Martín Sanz: Hace unos años, Cruz Roja me encargó un proyecto muy ambicioso sobre los 150 años de la entidad en la provincia de Alicante, un trabajo que cristalizó con las fotografías de Juan Carlos Soler. Al entregar aquella obra, tuve la oportunidad de profundizar en las líneas de acción de la institución. Una de ellas me llamó especialmente la atención a través de un reportaje que firmaba Antonio Martín sobre el servicio de atención a personas sin hogar acompañadas de animales. La institución tiene la peculiaridad de que, además de velar por la integridad de la persona, da cobertura a sus compañeros de vida animales, que es lo que realmente son. Empecé a maquinar un proyecto de estas características y tuve claro que el soporte visual debía llevarlo Juan Carlos.
Juan Carlos Soler: Martín es un visionario; capta y materializa. Ya hemos hecho libros juntos y somos amigos desde hace muchos años. Cuando recibí su llamada sentí una doble satisfacción: por un lado, que volviera a confiar en mí; por otro, el vínculo sentimental que tengo con la Cruz Roja desde pequeño. Gracias a ellos, además de ser la persona más feliz del mundo ayudando en situaciones límite, hoy trabajo en el SAMU además de en los medios de comunicación.
¿De dónde nace esa vinculación personal con la institución?
M.S.: Procede tanto del repertorio sentimental como del informativo. Recuerdo mi infancia en Madrid y el día de la Banderita en los años 80; me cautivaba la movilización de los voluntarios. Tampoco puedo evitar evocar las grandes películas del cine español donde la Cruz Roja era un protagonista más, como Las chicas de la Cruz Roja, ni ver en los informativos de mi infancia que la entidad siempre estaba donde se necesitaba ayuda, ya fuera en guerras o catástrofes.
J.C.S.: Mi vinculación ha sido más intensa; he tenido el privilegio de colaborar con Cruz Roja en diferentes espacios y circunstancias. La Cruz Roja es mi casa, mi vida.
Los protagonistas del libro aparecen junto a sus mascotas. ¿Somos realmente conscientes de que las personas que vemos en la calle encuentran en sus animales el último refugio frente a la soledad?
M.S.: Una de las protagonistas lo resume a la perfección: es su amigo, su protector... Lo que recibes de ellos es entrega absoluta y lealtad incondicional. Son siempre fieles.
J.C.S.: Tortugas, perros, peces... Todos son un apoyo vital. Recuerdo a una persona del libro que reconocía que sus peces eran su vida entera; cuidar de ellos le aportaba un aliciente diario para seguir adelante.
En ese ecosistema, la Cruz Roja ejerce como una trinchera cálida para quienes caminan por la cuerda floja de la exclusión...
M.S.: Muchas veces rechazamos lo desconocido. Muchos acuden simplemente para poder hablar con alguien, para ser entendidos, para encontrar empatía. En ese sentido, Cruz Roja es un auténtico refugio. Quien se encuentra en riesgo de exclusión no va a ser precisamente quien te robe...
J.C.S.: Al contrario, son capaces de darte hasta lo poco que tienen. Muchas veces se enfrentan a problemas de adicciones, y Cruz Roja está ahí precisamente para eso: para tenderles la mano y ayudarles a cambiar de vida.
¿Qué historia o qué persona os ha dejado una huella más profunda?
M.S.: Todas. Cada uno te obliga a reflexionar. No sería justo destacar a uno sólo; todos me han dejado un poso y una enseñanza. Debemos valorar la vida que tenemos y asumir que somos unos privilegiados, porque todo puede dar un vuelco en cuestión de horas. Nos han contado historias desgarradoras de gente que tenía una vida perfectamente encarrilada y de repente se vino abajo.
J.C.S.: Todo el mundo te aporta, pero Miguel y Ona me impresionaron de manera especial. Fue en Alcoy. Tenía unas sábanas haciendo las veces de ventana... Imagínate el frío que podía hacer en pleno invierno.