INFRAESTRUCTURAS
Lo que el Ministerio de Transportes le debe a Alicante
licante ostenta hoy un triste récord en la aviación europea: es una de las pocas terminales aéreas de su envergadura en el continente que no cuenta con un solo kilómetro de conexión ferroviaria.

(Foto de ARCHIVO) Aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández RAÚL URBINA 11/11/2019
En las moquetas del World Travel Market (WTM) de Londres se habla inglés con acento alicantino. Mientras las instituciones y turoperadores exhiben cifras récord en la gran feria turística de la capital británica, la delegación de la Costa Blanca vende en el mayor escaparate del turismo global sol, gastronomía, golf y más de 16 millones de pasajeros al año. Las cifras deslumbran a los turoperadores británicos: el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández es el quinto de España por volumen de tráfico y la principal arteria económica de la provincia.
Sin embargo, hay un detalle del dossier que los delegados evitan destacar entre el bullicio de los stands: cuando un turista británico desembarca en El Altet, se topa con una terminal de vanguardia abocada a una llegada ralentizada a la capital. Debido a décadas de promesas incumplidas, la única forma de llegar a la ciudad o al resto de la provincia es subirse a un autobús, colapsar la parada de taxis o alquilar un vehículo privado. Alicante ostenta hoy un triste récord en la aviación europea: es una de las pocas terminales aéreas de su envergadura en el continente que no cuenta con un solo kilómetro de conexión ferroviaria.
La trampa de la variante de Torrellano: el aeropuerto en una isla
El tren al aeropuerto no es una idea nueva; es una herida abierta en la infraestructura alicantina desde hace más de dos décadas. El proyecto que debe resolver este aislamiento, la célebre Variante de Torrellano, afronta una tramitación compleja que lo ha convertido en el paradigma de la lentitud burocrática en España.
La obra no solo es vital para llevar los raíles hasta la terminal aeroportuaria; también es la llave maestra para resolver el mapa urbano de Alicante. Su trazado permitiría finalmente desmantelar las vías de la costa entre San Gabriel y Agua Amarga, retirando una barrera histórica que impide a la ciudad abrirse al mar y uniendo la red directamente con la terminal.