Un diputado del PSOE tergiversa la historia y pide la dimisión de Felipe VI
Ernesto Blanch (PSPV-PSOE) ha subido un vídeo a sus redes sociales con motivo del 14 de abril, Día de la República, para atacar a la monarquía afirmando que los socialistas fueron el único gran partido que se opuso a ella en 1978, algo que no fue así.

El diputado del PSOE, Ernesto Blanch, junto a Pedro Sánchez
El Partido Socialista es experto en construir relato y tergiversar la historia. Prueba de ello han sido tanto su gestión de la reciente dana en la provincia de Valencia como el vídeo difundido por Ernesto Blanch, diputado del PSPV-PSOE en Les Corts, con motivo del 14 de abril, Día de la República. En el, Blanch arremete contra la monarquía y afirma que el PSOE fue el único gran partido que defendió la República en 1978. Sin embargo, esa afirmación no se ajusta a la realidad.
Tanto el PSOE, como el Partido Comunista de España, formaciones con una larga tradición republicana, acabaron votando a favor de la Constitución de 1978 como parte de un amplio acuerdo político para consolidar la democracia en España. “No es nuestra Constitución, pero es la Constitución que necesita el país”, llegó a decir Santiago Carrillo, líder del PCE, en aquel momento.
En el vídeo, que Blanch se grabó en el paredón de Paterna, el socialista afirma al inicio que le PSOE aceptó durante la transición a la monarquía de manera excepcional con el objetivo de consolidar la democracia en España, aceptando, durante la redacción de la Constitución la monarquía parlamentaria como forma de Estado. Aunque algunos sectores del partido seguían siendo republicanos, y lo siguen siendo a día de hoy, en sus convicciones, el PSOE como organización no promovió ni exigió la restauración de la República en ese momento, para no romper el amplio consenso político necesario para sacar adelante la Constitución.
El diputado del PSPV insiste en que su formación fue la única gran fuerza política que defendió la República, pero lo cierto es que también el PCE compartía ese ideal republicano. Sin embargo, al igual que los socialistas, los comunistas optaron por el consenso constitucional, y los socialista, aunque se abstuvieron en la votación del artículo que establecía la monarquía parlamentaria, sí votaron a favor del texto final de la Constitución.
Pese a esa abstención táctica en 1978, en el XXVIII Congreso del PSOE celebrado en 1979 el partido dio un giro estratégico clave: renunció a la autodeterminación, aceptó plenamente la monarquía parlamentaria como forma de Estado y abandonó el marxismo como ideología oficial. Aunque no se proclamó una renuncia explícita a la República como ideal, sí se descartó como prioridad política, lo que se interpretó como una renuncia de facto al proyecto republicano.
Por lo tanto, el PSOE, a pesar de contar todavía con sectores de tradición republicana —algo perfectamente legítimo—, mantiene una postura muy aséptica en lo que respecta a la figura del Rey. En ningún caso puede considerarse el gran abanderado de la Tercera República, tal y como intenta hacer ver Ernesto Blanch en su vídeo, donde asegura que esta forma de Estado sería “símbolo de modernidad, vanguardia, federalismo, feminismo y justicia social, que no iría en contra de nadie, sino a favor de todas y todos”. Blanch sostiene, además, que la monarquía es un sistema “antidemocrático, anormal y que no es igualitario, ni moderno, ni justo, ni ejemplar”, y defiende que Pedro Sánchez dio un gran paso hacia la República al retirarle la inviolabilidad al Rey, aunque —según afirma— los jueces “miraron hacia otro lado”.