El día que el etarra Txeroki intentó masacrar a los turistas en Marina D'Or en Oropesa
La bomba detonó en una zona deshabitada por pura fortuna. El dirigente de ETA condenado a 377 años de prisión que orquestó este y otros atentados ya puede salir de prisión gracias al Gobierno de Pedro Sánchez

El dirigente de ETA Garikoiz Azpiazu, alias 'Txeroki'
Oropesa de Mar (Castellón), 26 de agosto de 2007. Era una de esas largas y bulliciosas tardes de verano en la costa Mediterránea. El sol doraba las playas y golpeaba las calles del gran complejo turísrico de Marina D'Or. Era destino predilecto de miles de veraneantes nacionales y extranjeros. Con más del 90 % de ocupación en esa época del año, Marina D’Or acogía a decenas de miles de turistas: familias, niños, ancianos... Llenaban las terrazas, las piscinas, las calles, el paseo de la playa de Les Amplaries y disfrutaban de sus vacaciones bajo la falsa tranquilidad de la tregua de ETA que iba a ser interrumpida.
A 1.200 kilómetros de distancia, miembros del comando Elurra de ETA, bajo órdenes directas del jefe militar Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, secuestraron a una familia vasca que viajaba en autocaravana en la zona de Las Landas, atándolos y reteniéndolos durante horas para apoderarse del vehículo. La cargaron con una bomba que tenía capacidad destructiva equivalente a más de 150 kilos de explosivos, suficiente para derribar un edificio, según apuntó la investigación de la Guardia Civil.
Llevaron el 'coche bomba' hasta el interior de la provincia de Castellón, a un olivar del término municipal de Les Coves de Vinromà donde ultimaban los preparativos para la masacre de turistas inocentes. La bomba, afortunadamente, no llegó a su destino; explotó en una zona deshabitada, provocando un enorme cráter, destrozos materiales y una onda expansiva que se escuchó a kilómetros. Se salvaron vidas gracias a un milagro. Gracias a un bendito vecino, que les vio y dio la voz de alarma. Al ver a una patrulla de la Guardia Civil abortaron la operación y se dieron a la fuga. Si el vehículo hubiera llegado al corazón del complejo turístico en plenp verano, el resultado habría sido una matanza indiscriminada, con un número de víctimas imposible de calcular.
El jefe militar que orquesó el atentado, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, fue detenido el 17 de noviembre de 2008 en la localidad francesa de Cauterets, en los Pirineos. La Guardia Civil y la Gendarmería francesa irrumpieron en el piso franco donde se encontraba junto a su mujer, los dos armados.
Tras años de procesos judiciales en Francia, en 2013 fue condenado a 20 años de prisión por el secuestro de una familia y otros delitos terroristas relacionados con las acciones que dieron lugar al atentado frustrado de Marina d’Or. En España, la Audiencia Nacional lo sentenció en 2011 a 377 años de prisión por 20 delitos de asesinato en grado de tentativa por diversos atentados.
Este ser, hoy, puede volver a pisar la calle, gracias a la inexplicable concesión en régimen de tercer grado de semilibertad que le permite salir de prisión de lunes a viernes. Un privilegio que forma parte de los beneficios penitenciarios concedidos a presos de ETA en el marco de las negociaciones políticas del Gobierno de Pedro Sánchez con Bildu.
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