El incendio de Vall d’Uixó encara su recta final mientras el Seprona estrecha el cerco sobre su posible origen intencionado
El fuego de la Serra d’Espadà, que ha arrasado más de 9.000 hectáreas, permanece estabilizado mientras el mientras la Guardia Civil sigue con sus pesquisas y los agricultores cifran las pérdidas en más de 40 millones de euros.

(Foto de ARCHIVO) Brigadas forestales del Plan Infomur trabajan en la extinción del incendio de Vall d'Uxió
El incendio forestal declarado el pasado 25 de julio en La Vall d’Uixó (Castellón) encara una nueva fase con la vista puesta en su control definitivo tras haber sido estabilizado el pasado viernes. El conseller de Emergencias de la Generalitat Valenciana, Juan Carlos Valderrama, ha señalado este lunes que los servicios de extinción confían en que el fuego pueda quedar controlado entre hoy y mañana, aunque todavía continúan los trabajos sobre el terreno. Mientras, la Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), sigue investigando el posible origen intencionado del fuego al encontrar dos focos en algunas de las zonas desalojadas. Sobre la primera valoración económica de algunos daños, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) calcula que el incendio podría haber provocado entre 35 y 40 millones de euros en pérdidas en el sector agrario, según una primera valoración de urgencia.
Valderrama, desde el Puesto de Mando Avanzado que se ha trasladado a la base forestal de Eslida, ha explicado que los servicios de emergencia consideran que el incendio evoluciona favorablemente y ha apuntado a que podría quedar controlado "hoy o mañana". La situación, no obstante, todavía requiere vigilancia. El fuego ha afectado a más de 9.000 hectáreas en el entorno de la Serra d’Espadà y continúa generando rebrotes que impiden dar por cerrado el episodio.
Una de las principales incógnitas que todavía permanecen abiertas es precisamente quién provocó el incendio de La Vall d’Uixó y con qué intención. El Seprona mantiene abiertas varias líneas de investigación. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha explicado que los investigadores ya tienen localizados dos focos diferenciados tanto en el tiempo como en el espacio, aunque próximos entre sí y situados en las inmediaciones del casco urbano de La Vall d’Uixó. De hecho, fuentes de la investigación confirmaron este lunes que el incendio fue provocado mediante el denominado "mecherazo", es decir, aplicando directamente una fuente de calor sobre la vegetación, aunque todavía no se ha identificado al responsable.
La investigación ya apuntaba desde los primeros días del incendio a un origen no natural. La propia Delegación del Gobierno informó entonces de que el Seprona había tomado testimonios y mantenía abiertas todas las hipótesis, aunque descartaba que el fuego pareciera haberse producido por causas naturales.
Impacto económico
Mientras los equipos de emergencia trabajan para conseguir el control definitivo del incendio, empiezan a aflorar las primeras estimaciones económicas sobre sus consecuencias. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) calcula que el incendio podría haber provocado entre 35 y 40 millones de euros en pérdidas en el sector agrario, según una primera valoración de urgencia.
La superficie agraria afectada supera las 2.000 hectáreas, incluyendo explotaciones agrícolas y ganaderas, colmenas, invernaderos e infraestructuras rurales. El impacto se concentra especialmente en cultivos como cítricos, olivos, almendros, algarrobos y aguacates, además de huertos familiares. Solo la pérdida de arbolado, la necesidad de reponer plantaciones y el tiempo que tardarán en recuperar su producción previa al incendio representan unos 18 millones de euros.
A ello se suman otros 10 millones de euros por la pérdida de producción actual y de próximas campañas y alrededor de 9 millones en daños en infraestructuras agrícolas, entre ellas invernaderos, casetas de aperos, balsas, conducciones de riego y vallados.
La ganadería y la apicultura acumularían otros 3 millones de euros en perjuicios, a los que se añaden los daños en viviendas, vehículos, maquinaria y empleo de agricultores y ganaderos.
La organización agraria considera que las ayudas aprobadas por la Generalitat, dentro del paquete de 67 millones de euros destinado a los afectados por el incendio, son un primer paso, pero reclama que el Gobierno central las complemente con nuevas ayudas específicas para el sector agrario.
Además, pide un cambio en las políticas de prevención de incendios y reclama una mayor gestión forestal, incluyendo el impulso de la ganadería extensiva como herramienta para reducir la vegetación y el combustible forestal.
Otro de los puntos sobre los que pone el foco AVA-Asaja es la limpieza de los cauces cuya competencia corresponde a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). La organización sostiene que determinados barrancos llenos de vegetación y cañas pudieron contribuir a extender las llamas desde las zonas forestales hacia parcelas agrícolas. El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, ha reclamado a la CHJ y al Gobierno que actúen sobre estos cauces para evitar que vuelvan a convertirse en vías de propagación del fuego.
El dispositivo mantiene efectivos sobre el terreno
Durante esta mañana continúan trabajando en el incendio tres unidades de Bomberos Forestales de la Generalitat, dos brigadas rurales de actuaciones forestales del Consorcio de Bomberos de la Diputación de Castellón y dos brigadas forestales del Consorcio de Valencia.
El objetivo inmediato es consolidar los trabajos realizados durante los últimos días y eliminar los puntos calientes que todavía puedan provocar nuevos rebrotes.
El incendio, que obligó a evacuar a miles de vecinos y afectó a buena parte del entorno de la Serra d’Espadà, ha ido evolucionando favorablemente desde las jornadas más críticas. Ahora, la prioridad de los equipos de extinción es conseguir que esa evolución permita dar el siguiente paso: dejar atrás la estabilización y declarar oficialmente el incendio controlado.