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Ni fractura, ni tumor: la lesión que aquejaba a un dinosaurio de Morella de hace 125 millones de años era una infección bacteriana que le restaba calidad de vida

Investigadores de la UNED, con la colaboración del Hospital General Universitario de Castellón, han identificado que la enfermedad provocó en el reptil inflamación, dolor y dificultades para caminar.

Imagen de un fósil de dinosaurio.

Imagen de un fósil de dinosaurio.

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No fue, como cualquier especialista poco riguroso podría inferir al realizar un diagnóstico atolondrado, una fractura. Ni siquiera un tumor, como tambien sería factible deducir por los síntomas. El misterio se ha desvelado: la extraña lesión que aquejaba a un dinosaurio que vivió hace unos 125 millones de años en Morella era fruto de una infección bacteriana en una úlcera de la piel. Enigma resuelto.

El hallazgo supone la primera evidencia documentada de este tipo de reacción ósea provocada por las bacterias en un dinosaurio. Así lo han decretado investigadores de la UNED tras estudiar la pieza mediante una tomografía axial computarizada (TAC) realizada en el Hospital General Universitario de Castellón, lo que permitió analizar su interior sin dañarla.

El trabajo ha sido publicado en la revista Royal Society Open Science y constituye un importante avance en el conocimiento de las enfermedades que afectaban a los dinosaurios y de cómo respondía su organismo frente a infecciones graves. El Ayuntamiento de Morella señala a raíz de este descubrimiento que los sedimentos del Cretácico Inferior que afloran en el entorno de la localidad siguen ofreciendo hallazgos excepcionales sobre la vida de los dinosaurios europeos hace unos 125 millones de años.

El fósil corresponde concretamente a una tibia derecha de más de un metro de longitud atribuida a Iguanodon bernissartensis, procedente del yacimiento de Mas de la Parreta, en Morella. A simple vista, la tibia presentaba un abultamiento anómalo en su parte central. Las imágenes tridimensionales permitieron descartar que se tratara de un callo de fractura, ya que no presentaba las alteraciones internas propias de la curación de un hueso roto. También se descartaron enfermedades tumorales por la ausencia de sus características diagnósticas.

La explicación más plausible es que el dinosaurio sufriera una infección bacteriana de los tejidos blandos situada sobre la tibia y su organismo creó nuevo tejido óseo alrededor de la zona afectada, provocando el engrosamiento observado. Según los investigadores, la lesión es compatible con una úlcera cutánea avanzada, probablemente causada por varias bacterias.

El estudio, publicado en Royal Society Open Science, también revela que el animal sobrevivió durante un tiempo considerable a la infección. La formación de nuevo hueso demuestra que su organismo tuvo tiempo de desarrollar una respuesta inflamatoria y comenzar la cicatrización. La lesión probablemente le provocó dolor, inflamación y dificultades para caminar.

El hallazgo demuestra además el potencial de las técnicas de imagen médica para reconstruir la salud de animales extinguidos hace millones de años y refuerza la importancia paleontológica de la Formación Arcillas de Morella.

El alcalde, Bernabé Sangüesa, ha reivindicado el valor de estos yacimientos y ha recordado que en Morella se conservan más de 8.000 piezas de dinosaurios. Sangüesa desgtaca que “todas las administraciones tenemos que trabajar y reclamar este proyecto y explotar el potencial paleontológico de Morella”.

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