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La incoherencia como principio

Nos encontramos en una coyuntura política y social en la que se arriesga libertades y derechos primarios al permitir que se ponga el acento sobre el quién y no sobre el qué

La incoherencia como principio

La incoherencia como principio

Publicado por
Julio Casillas Baldrés *

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Ya afirmaba, y no sin falta de razón, Alfred Alder (psicoterapeuta austríaco) que “es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos”. Eso es exactamente lo que le ocurre al partido que rige y dirige desde la vicepresidencia de la Generalitat la vida pública de todos los ciudadanos de nuestra comunidad. Parece ser que Compromís tiene principios de quita y pon, tal y como ha demostrado recientemente durante la celebración del juicio por los escraches ocurridos en casa de Mònica Oltra en octubre del pasado año.

Por refrescar la memoria, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: un grupo de ciudadanos, ataviados con una bandera nacional y unas caretas de “scream”, interrumpieron la tranquilidad hogareña de la vicepresidenta al son del hit del momento: el pasodoble “Que viva España”, de Manolo Escobar. Parapetada tras un biombo, la vicepresidenta le relató al juez el miedo poco más que insuperable que recorrió su cuerpo al ver tan aterradora imagen. No es de extrañar, ya que es bien conocido el rechazo que le produce a nuestra vicepresidenta la presencia cercana de cualquier enseña nacional o canción que enaltezca el orgullo patrio, o como ella lo llama: símbolos fascistas y violentos.

No detallaré, por ser públicos y notorios, todos y cada uno de los escraches dirigidos y aplaudidos desde Compromís a políticos de nuestra Comunidad, o cómo este mismo partido justificaba los escraches en casa de la Sra. Rita Barberá alegando, y cito textualmente, que “la ciudadanía tiene derecho a expresar su disconformidad con las políticas llevadas a cabo por el PP”. Al parecer, para Compromís las pintadas del estilo “Rita al paredón” están amparadas bajo la libertad de expresión, mientras que cantar Manolo Escobar es una amenaza fascista intolerable.

Llegados a este punto, invito a la vicepresidenta o cualquier miembro de su Gobierno a que expliquen públicamente qué entienden ellos por ser fascista. Resulta curioso que del propio concepto de fascismo se puede extraer el máximo común denominador de odio y afrenta a todo aquel que no piense y actúe conforme a los propios principios que emanan del poder dominante. Venga dicho poder de derecha o de izquierda, todo sea dicho.

La incoherencia de quienes ascendieron a base de protestas al cielo de la política ha sobrepasado todos los límites de lo intelectualmente comprensible. La izquierda más radical de nuestro país ha entrado en un bucle de incoherencias del que le va a ser difícil salir, ya que parecen que la temida “maldita hemeroteca” también puede volver en su contra.

Al igual que es imposible defender la lluvia al tiempo que se protesta por el uso del paraguas, resulta incomprensible que la nueva política predique la limitación de sus salarios en el triple del salario mínimo para luego exiliarse de la piscina municipal a la propia y exclusiva de un chalet de más de seiscientos mil euros. Del mismo modo, es incoherente exigir a otros partidos responsabilidades inmediatas a golpe de titular de prensa y horas de debate de televisión para luego, y en casos como el de reciente presunta financiación ilegal del PSPV-PSOE, hacer uso del biombo del silencio como defensa ante un presunto ataque político injustificado y partidista.

Nos encontramos en una coyuntura política y social en la que estamos poniendo en riesgo nuestras libertades y derechos más primarios, al permitir que a la hora señalar una falta, se ponga el acento sobre el quién y no sobre el qué. Parece ser que es irrelevante la acción que se haya llevado a cabo, sino que lo que verdaderamente importa a ciertos sectores de nuestra política es quién lo haya llevado a cabo.

Pero la incoherencia que al abajo firmante más le llama la atención, es cómo me resulta incomprensible que el gobierno municipal dirigido por el Sr. Ribó cuelgue todos los días del año pancartas en la defensa de los intereses y derechos que considera oportunos (casualidades aparte, siempre se olvida del día del DOMUND o de asociaciones como Cáritas), convoque manifestaciones en favor de la igualdad de género, en contra de la violencia machista (causa más que necesaria y lacra a erradicar cuanto antes de nuestro país) pero en cambio permita que se mantenga como faro de nuestra ciudad la estatua de Francesc de Vinatea que preside la Plaza del Ayuntamiento de la Capital de nuestra Comunidad Valenciana.

Por si el desconocimiento, y no el consentimiento, inspira esta decisión, le quiero recordar a nuestros gobernantes que este señor no solo es conocido por haber sido jurat de la capital del Reino y férreo defensor de los Fueros, sino que el acto macabro por el que debe ser recordado es por haber dado muerte a su esposa tras haberla sorprendo cometiendo adulterio, porque resulta llamativo bajar a Franco de su caballo para levantar la estatua de quien hoy en día habría sido el causante de la más encendida protesta de toda la sociedad.

La incoherencia como principio lleva a contradicciones que convierten en caspa aquello que pretendía ser la nieve que hiciese florecer una política mejor, a la altura de lo que merecen la sociedad civil valenciana y española.

* Abogado.

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