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No a la manifestación del 8 de marzo

Cómo mujer me siento utilizada por algunos intereses, y cada vez tengo más dudas de que esa ansiada foto suponga algún avance por pequeño que sea en la vida de lo femenino.

Pese a la pandemia, la ministra de Igualdad está convocando manifestaciones para el 8 de marzo

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Muchos son los acontecimientos que nos ha deparado la última semana de febrero. A los habituales de la pandemia que parece que nos da una tregua, se han unido la conmemoración del asalto a la democracia, “el golpe de estado de 1981”, conocido como 23-F, el Equal Pay Day el pasado día 22, así como los preparativos de la celebración del Día de la Mujer, que nos han sorprendido con la organización de manera “oficial” con manifestaciones de unas quinientas personas.

He recordado estos días mis vivencias de lo sucedido aquel veintitrés de febrero, el 23-F, en el que yo cursaba, con tan sólo diecisiete años, segundo de Bachiller en la Universidad Laboral de Cheste, y allí mismo, por la tarde al terminar la jornada, comenzamos a escuchar en la radio del autobús que nos trasladaba a casa, lo sucedido. Ni los estudiantes ni el conductor sabíamos muy bien qué suponía realmente un golpe de Estado, pero la realidad es que no nos sonaba nada bien.

La falta de libertad, la censura, el toque de queda, el aconsejable confinamiento en casa mientras duraban los acontecimientos, son palabras y frases que recuerdo de aquella noche y los días siguientes, hasta el punto que aunque no se suspendieron las clases, por lo menos en mi centro, únicamente acudimos al día siguiente los alumnos de la localidad , y algún que otro profesor, dedicando todo el día evidentemente a hablar y compartir lo que aquello suponía. No quiero buscar ningún paralelismo con la actualidad, pero verdaderamente hay algunas que hoy están muy integradas en nuestras vidas.

El Equal Pay Day o Día de la Igualdad Salarial se encardina dentro de los previos a la celebración del 8 de marzo, el Día de la Mujer, hace unos años además Trabajadora, ahora el día de la mujer sin más. Dos fechas importantes y señaladas que intentan concienciar de una realidad que debemos conseguir: igualdad de trato, igualdad de salario, igualdad de oportunidades.

Reivindicaciones justas, importantes y dignas de recordar como una fecha importante en el calendario de toda sociedad. Cualquier persona, y especialmente cualquier mujer necesita una trato igualitario, respetuoso y justo, y la necesidad de aplicación de la Ley surge cuando se olvida este principio de convivencia, que nuestra Constitución reconoce evidentemente como un Derecho Fundamental.

Otra cuestión es la forma de celebrar un día señalado en el calendario. Las personas tenemos tendencia a hacerlo con fiestas, homenajes, comidas, y desde hace un tiempo la concentración de personas en la calle en una manifestación, con esloganes y consignas que a menudo son excluyentes para algunas mujeres, al final hay un manifiesto de nosotras o ellos, y hasta el año que viene.

Como mujer me siento utilizada por algunos intereses, y cada vez tengo más dudas de que esa ansiada foto suponga algún avance por pequeño que sea en la vida de lo femenino. Como persona me preocupa que algunos-as lo vean tan fundamental como para querer organizarla este año, con la situación de pandemia, y el número de pérdidas humanas que ya tenemos sobre las espaldas de esta sociedad, y algunos en nuestras familias. No doy crédito que la convocatoria pueda venir de un ministerio con una mujer al frente, y por ello me uno a las peticiones de muchas personas para que no se realice este año la Manifestación del 8 de marzo.

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