EL PANADERO
Entre la huida escoltado y las dudas: El debut del vicepresidente Gan Pampols
De las filas, al escaño. El teniente general se estrena como vicepresidente en un campo de batalla al que nunca se había enfrentado.
El vicepresidente Gan Pampols
Estático como un general en medio de un batallón desordenado. Esa ha sido la primera imagen del nuevo vicepresidente, el militar retirado Gan Pampols, quien ha pasado de las filas al escaño, cambiando el uniforme por el traje, asumiendo el papel de político por primera vez en Las Cortes Valencianas. En el momento previo al pleno con aire de aula escolar llena de alumnos a la espera de que llegue el profesor, los diputados y consellers se giraban, se levantaban, charlaban entre ellos o chateaban con el móvil. En mitad de este caos parlamentario habitual, su figura se erguía rígida, sentado recto en su asiento con semblante serio y mirada al frente.
Por tercera vez se ha producido un cambio de sillones en el hemiciclo en lo que va de legislatura. Gan Pampols ha ocupado el lugar que dejó la vicepresidenta Susana Camarero cuando se produjo la ruptura entre PP y Vox. Él se coloca a la derecha del presidente Carlos Mazón, ella pasa al sillón que ostentó el torero Vicente Barrera de Vox.
Dubitativo y vigilante, como cualquier novato en un ambiente desconocido, miraba la actitud de sus nuevos compañeros de cámara. Los diputados del PP de la fila superior, así como la vicepresidenta Camarero, le pasaban papeles y le informaban de cuestiones del orden del día. Su neutralidad técnica subrayada y expresada le han llevado a duda. Porque no hay manual para un militar en el parlamento. Porque en su caso, el refrán allá donde fueres haz lo que vieres, no es aplicable para encajar. ¿Aplaudir o no aplaudir? Ese ha parecido su principal batalla en esta jornada en la que no le ha tocado intervenir.
Al finalizar la sesión de control, mostraba el mismo rostro severo que con el que entró. A las puertas del hemiciclo, decenas de micros y cámaras expectantes deseando preguntarle. Gan Pampols ha protagonizado una salida de escena inusual que ha causado indignación entre periodistas. En el estrecho pasillo de metro y medio de ancho, el equipo de seguridad se ha interpuesto con los brazos extendidos entre los medios de comunicación y el teniente general que ha huido escoltado. Un campo de batalla al que nunca se había enfrentado.