El Consell Metropolità de l’Horta y otros entes imaginarios
La lógica aplastante de la necesidad de una acción conjunta y bien coordinada, eficiente, puesta en evidencia en la gestión de la catástrofe y, todavía, de sus peores consecuencias, reclama pronta respuesta y una meta próxima, proporcionada pero ambiciosa. Y un proceso tan transparente como ágil.

Julio Gómez Perretta, Magín Ruiz de Albornoz, Federico Bonet, Juan Ors y José María Lozano.
No es la primera vez que hago uso -autorizado- del título del excelente libro para el debate del experto medioambiental Juan Ors (Espacios naturales protegidos y otros entes imaginarios, Catarata 2020). Ésta tras oírlo el pasado viernes en la sesión de trabajo organizada por ESdiario, auspiciada por la Diputación Provincial y con la Cámara de Comercio como anfitrión.
Junto al ingeniero de caminos Federico Bonet y los arquitectos Julio Gómez Perretta y Magín Ruiz de Albornoz, participó como ponente en la mesa de expertos en respuesta a la pregunta de la convocatoria ¿Qué debemos aprender de la DANA? Acciones para evitar futuras tragedias. Antes, y con el ambicioso objetivo de establecer “pasos para la reconstrucción”, lo hicieron -en la mesa de responsables de la administración- el presidente de la Diputación Vicent Mompó; el alcalde de Sedaví y president de la Mancomunitat de l’Horta Sud, José Francisco Cabanes; Enrique Martí, Director General de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia; y Bartolomé Nofuentes, regidor de Quart de Poblet y presidente del Consejo europeo Partenalia. ESdiario tiene previsto complementar la información ofrecida sobre el debate y conclusiones.
Naturalmente la idea de coordinación intermunicipal y el concepto territorial de comarca fueron especial objeto de atención de unos y otros.
En abril de 2022 la Diputación Provincial de Valencia impulsaba la creación de un Consell Metropolità de l’Horta. Heredero del creado en 1987 que con idéntico nombre pretendió dar continuidad a la extinta Gran Valencia, aunque anexionado un total de hasta cuarenta y cuatro municipios, y fue finalmente disuelto por la Generalitat en 2001 por “ineficiencia, falta de operatividad, retrasos en la asistencia a los ciudadanos, encarecimiento por la dotación y mantenimiento de medios personales, materiales y financieros del ente …”
En la actualidad, la Generalitat anida en su organización institucional el Consorci Consell de l’Horta de Valencia, que agrupa tres decenas de términos municipales. Aunque no el de Valencia.
No faltan objetivos de interés entre sus funciones en el papel, como son el establecimiento de usos y actividades adecuadas y compatibles, precios justos, o identificación de marca. Ni la participación en proyectos de desarrollo o innovación, como Valsipam, de valoración de sistemas de patrimonio agrícola del mundo, dentro del SUDOE que lidera Andalucía. Aunque su operatividad real es cuestionada por muchos. Y su dependencia de facto de la Ley de la Huerta y del Plan de Acción Territorial (PAT), con toda probabilidad sujetos a modificaciones de cierto calado, hacen previsible cambios sustanciales en este Consorcio.
A los “74 años de idas y venidas” del asunto del área metropolitana de Valencia, con que el arquitecto y urbanista José Simó Cantos concluía su riguroso estudio titulado El Consejo Metropolitano de la Huerta, órgano de gobierno del Área Metropolitana de Valencia (COAV 2022), me temo que podemos ir sumando al menos un quinquenio más.
Sin embargo, la lógica aplastante de la necesidad de una acción conjunta y bien coordinada, eficiente, puesta en evidencia en la gestión de la catástrofe y, todavía, de sus peores consecuencias, reclama pronta respuesta y una meta próxima, proporcionada pero ambiciosa. Y un proceso tan transparente como ágil.
Los políticos que he citado más arriba -y no son una excepción- así como los expertos convinieron en la necesidad de una gobernanza, que no es otra cosa que un buen gobierno, soportada por el deber de servicio al ciudadano y la excelencia técnica y jurídica en los procedimientos de gestión del territorio.