Todo esto no puede volver a pasar
La reciente DANA ha puesto en evidencia no solo lo que se ha hecho mal sino también -y quizás más todavía- lo que no se ha hecho

Varias personas limpian los estragos ocasionados por la dana de noviembre.
En estas fechas suele hacerse balance anual. En Valencia no puede ser peor, de hecho, en Valencia el año terminó hace dos meses.
Dos meses después de aquel día fatídico no salimos del asombro. Y las personas más directamente damnificadas no acaban de salir del desastre ni saldrán, tal vez nunca, de su pena. Pero todo esto no puede volver a pasar.
Dos meses después no caben más disputas estériles ni más juegos de palabras que tergiversen los hechos. Sólo cabe el esfuerzo conjunto y la asunción colectiva de responsabilidades. Incluidas aquellas a las que hace mención la Declaración de responsabilidades y deberes humanos, que precisamente vio la luz en Valencia, en el marco de la UNESCO en 1998. Un servidor asume las que le corresponden como técnico y como profesor. Porque todo esto no puede volver a pasar.
En el plano puramente disciplinar, es sabido que las grandes crisis, incluidas las catástrofes, suponen un punto de inflexión en los hábitos y costumbres y un incentivo para la creatividad y la investigación. También un duro referente para la localización de errores, carencias o imprevisiones. Y, en consecuencia, para su revisión y corrección. La reciente DANA ha puesto en evidencia no solo lo que se ha hecho mal sino también -y quizás más todavía- lo que no se ha hecho. Porque todo esto no puede volver a pasar.
Tras la emergencia inicial, se han sucedido no pocos foros, seminarios, encuentros, valoraciones y declaraciones de expertos de cuyas conclusiones provisionales puede extraerse ya un conjunto de acciones. Una suerte de “libro blanco” que contemple la gestión integral del territorio con una base científica, una metodología certera, una administración ágil y un objetivo en el que el bien común prevalezca, compatible con intereses legítimos de los particulares. Y un seguimiento eficaz y transparente. Porque todo esto no puede volver a pasar.
En la sesión de trabajo organizada por ESdiario en la que tuve ocasión de participar, compartí la pregunta retórica que se hace mi amigo Rafael ¿podría volver a ocurrir el año que viene? “Avenida relámpago” denomina el profesor Francés el fenómeno inicial causante. Las consecuencias me temo que no tienen nombre. No solo las inmediatas que todavía nos sobrecogen, sino las que, a medio y largo plazo, se irán sucediendo y, en la práctica, harán de la “recuperación” una transformación costosa. La tarea no admite demora. Porque todo esto no puede volver a pasar.
El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha la Comisión no permanente para la recuperación de las zonas afectadas por la dana de 2024 en la ciudad de València, aprobada en el Pleno de noviembre, tras recopilar copiosa información y en la que comparecerán instituciones, sociedad civil y expertos. Cabe esperar un trabajo riguroso y compartido que concluya en soluciones reales y realistas, proporcionadas y asequibles. Y un desarrollo tan ágil como prudente. Porque todo esto no puede volver a pasar.
“La frustración, el dolor y la impaciencia … demandan coordinación mayor y más eficaz de las administraciones …” ha dicho el Rey en su discurso navideño. Esa eficacia reclamada por el monarca dependerá del rigor de las medidas diseñadas y de su propia aplicación. Y la participación de la sociedad civil, la colaboración público privada, el asesoramiento de profesionales y científicos -conste que no es por enmendar a SM- será un buen soporte. Porque todo esto no puede volver a pasar.
Así que a todos les deseo un año mejor.