La actual mediocridad cultural en Valencia, un reto por superar
La izquierda política dejó perder una oportunidad. Pero de eso pronto hará dos años

Un actor caracterizado descansa en el patio de butacas durante un ensayo de ‘Wozzeck’ en en el Palau de les Arts en 2022
No todo son Las Fallas. Son parte de la oferta cultural de Valencia, pero no es la única. Desde su rica historia en el Renacimiento hasta su vibrante escena contemporánea, la ciudad ha albergado una diversidad cultural que debería ser motivo de orgullo. Sin embargo, en los últimos años es fácil observar la creciente preocupación por lo que muchos consideran una mediocridad cultural que está afectando la identidad y el potencial creativo de Valencia. Los años del Bótanico y del Rialto fueron el inicio de un declive difícil de parar. Ambas coaliciones del PSPV-PSOE, Compromís y Podem no supieron gestionar la oferta cultural de la ciudad y renunciaron a la proyección internacional de Valencia sin alternativa alguna. Los grandes eventos internacionales como las exposiciones del IVAM, la Formula 1, la America`s Cup o el circuito operístico, por citar cuatro al azar, se aparcaron o decayeron. Hoy están resituados en Madrid o en Barcelona. La izquierda política dejó perder una oportunidad. Pero de eso pronto hará dos años.
La oferta cultural del IVAM, del Museo San Pío V, de los contenidos de la Ciudad de las Ciencias, o del Palau de la Ópera han resultado mediocres. Las cuatro instituciones han enfrentado desafíos significativos que han llevado a cuestionar su relevancia y efectividad. Una de las principales razones detrás del fracaso percibido en estas instituciones es la desconexión con las necesidades y deseos del público. En un mundo donde la atención se dispersa rápidamente entre diferentes plataformas digitales y experiencias, las instituciones culturales deben reinventarse para atraer a un público más joven e interesado. Sin embargo, muchas veces parece que las ofertas no logran resonar con las nuevas generaciones. Por ejemplo, el IVAM ha sido criticado por su programación a menudo elitista y poco accesible. Hoy está estancado. A pesar de contar con una colección impresionante, muchos jóvenes sienten que su enfoque no refleja sus intereses ni sus realidades acompañado del vaciado de salas por falta de imaginación, interés o financiación.
El IVAM ha sido criticado por su programación a menudo elitista y poco accesible. Hoy está estancado
El Museo San Pío V enfrenta desafíos similares. Aunque es uno de los museos más importantes de España en términos de patrimonio artístico, su falta de innovación en la presentación de sus colecciones puede resultar desalentadora para los visitantes. La experiencia del museo a menudo se siente estática y poco interactiva, lo que puede alejar a aquellos que buscan una conexión más dinámica con el arte. Esa conexión, no nos engañemos, se ha desplazado de lo público hacia las iniciativas privadas de la Fundación Hortensia Herrero, una de las más exquisitas que han logrado entrar en muy poco tiempo en los circuitos internacionales. El Palau de la Ópera o la Ciudad de las Ciencias han luchado por mantener su relevancia en un panorama cultural cambiante. Aunque el primero ofrece producciones de alta calidad, muchos jóvenes consideran que las escasas obras clásicas pueden ser irrelevantes para sus vidas. Y la segunda sigue estancada en una oferta por actualizar, donde el mantenimiento nunca ha sido brillante. La falta de programación contemporánea o innovadora puede hacer que este tipo de espacios se perciban como anacrónicos. Además, hay una cuestión económica subyacente por arreglar.
La financiación insuficiente y la gestión ineficaz pueden limitar severamente lo que estas instituciones pueden ofrecer. Afecta no solo la calidad de las exposiciones o producciones, sino también su capacidad para realizar campañas efectivas de marketing que atraigan a un público más amplio. Sin embargo, uno de los aspectos más evidentes de la mediocridad no es tanto la falta de financiación, o la carencia de imaginación, sino es la homogeneización del arte y la cultura. Las iniciativas culturales, en lugar de promover la diversidad y la innovación, parecen estar cada vez más alineadas con fórmulas seguras que buscan atraer al mayor número posible de personas. Esto se traduce en eventos culturales que, aunque pueden ser entretenidos, carecen de profundidad y originalidad. Por ejemplo, el fenómeno del turismo masivo ha contribuido a esta situación. Valencia ha visto un aumento significativo en el número de turistas en los últimos años, lo cual es positivo para la economía local, pero también ha llevado a una "gentrificación cultural".
En este contexto es crucial reimaginar estas instituciones. Urge hacerlas más relevantes y accesibles. Una responsabilidad de las instancias gestoras públicas como es, por ejemplo, la Conselleria de Cultura, o desde instancias estatutarias críticas como es el Consell Valencià de Cultura por renovar. Ambas instituciones deberían esforzarse por incluir una gama más amplia de voces y perspectivas en la orientación de la oferta cultural, en las exposiciones y producciones. Es vital reconocer que esos fracasos no son solo problemas aislados; son reflejos más amplios de cambios sociales y culturales en nuestra sociedad. Al abordar estos desafíos desde una perspectiva holística —considerando factores económicos, sociales y tecnológicos— podrían empezar a trazar un camino hacia una oferta cultural más vibrante y relevante. En fin, aunque instituciones como el IVAM, Museo San Pío V o el Palau de la Ópera enfrentan retos significativos, también tienen una oportunidad única para reinventarse. A través de la innovación, la imaginación y un enfoque inclusivo hacia la programación cultural, podrían no solo recuperar su relevancia sino también convertirse en faros culturales como así lo fueron en un tiempo pasado. Retos inaplazables a tener en cuenta para afrontar y superar la mediocridad