Catalá hasta los... y la reunión secreta del PP en casa de un diputado
El PP recupera el pulso reactivando su maquinaria a distintos niveles en vistas a las próximas elecciones en el territorio valenciano

Carlos Mazón y María José Catalá
La maquinaria del PP vuelve a girar. Sin estridencias y con movimientos discretos, el partido empieza a mover hilos internamente en sus diferentes niveles. De puertas para dentro, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha dado un golpe sobre la mesa fruto del hartazgo de cogobernar con Vox, al tiempo que el PP provincial rompe el hielo reavivando la vida orgánica, así como los paralelos susurros estratégicos que confluyen en una comida secreta entre diputados del Congreso y el presidente Carlos Mazón. Todo ello en una misma semana, coincidiendo en la necesidad de dejar atrás el "noqueo" y echar a volar en vistas a las próximas elecciones.
En casa de un diputado nacional del PP no solo se compartieron platos. En un contexto delicado en el que más pronto que la tarde renovación del líder del PPCV es un secreto a voces e incluso se habla de un muy improbable adelanto electoral varias voces consideraron más que oportuno un encuentro a puerta cerrada entre los máximos referentes 'populares' valencianos. En la mesa, principalmente organizada por Macarena Montesinos, se sentaron diputados del Congreso y el presidente Carlos Mazón. Además del arroz se analizó la situación, más para apoyar al presidente que para conjurarse.
Más abierto será el almuerzo que tiene programado el PP a nivel provincial para el próximo 31 de mayo. La ubicación no es casual, Náquera es precisamente el único bastión de Vox en toda la comunidad autónoma, donde los de Abascal se 'zamparon' al PP. El presidente Vicent Mompó alzará la voz como los vecinos de la mota de Horton y exhibirá músculo en este terreno hostil junto a los militantes y simpatizantes.
En paralelo, la alcaldesa de Valencia celebró otra comida. Los comensales fueron los representantes de los distritos de la ciudad. El menú, una degustación meticulosa del mapa orgánico para atar las quinielas de los compromisarios y evitar que se cuelen en cónclave nacional perfiles no deseados próximos a Francisco Camps.
Inmediatamente después, Catalá celebró la Junta por primera vez desde que aconteció la trágica dana del 29 de octubre. En ella, la alcaldesa ha destacado la necesidad de que el partido se ponga las pilas. No es fácil gobernar cuando los socios que sostienen el andamiaje son, al mismo tiempo, quienes lo tambalean. Instando a la movilización para alcanzar la mayoría absoluta, la Junta ha marcado un antes y un después. Acelerando decisiones tajantes como la liquidación de Valencia Activa, la fundación por la que la UCO investiga a Vox, el peso muerto del que Catalá se ha desprendido de un plumazo un día después.
Todo ello acontece con el telón de fondo del Congreso Nacional del PP que se perfila como el escenario definitivo para impulsar la alternativa de Alberto Núñez Feijóo frente al caos institucional de Pedro Sánchez. Previsto para el próximo mes de julio, ya se palpa la dosis de entusiasmo: los militantes ya están entregando sus avales, y posan junto a ellos en sus instantáneas que inundan las redes sociales.
Así, la temporada del deshielo comienza en el PP tras el letargo de seis meses, como un pistoletazo de salida previo a la precampaña electoral, desde el tablero nacional hasta la reactivación de los vértices municipales que recuperan el pulso.