Municipios
Sueldos ‘Nescafé’ y sofás nuevos: las prioridades de la alcaldesa socialista de Quart de Poblet en plena reconstrucción postdana
La alcaldesa Cristina Mora, que gastó 23.000 euros para cambiar los muebles de su despacho, ha decidido liberar a su concejal de Hacienda y Movilidad argumentando que los efectos de la riada en la localidad han incrementado el trabajo del área.

La alcaldesa de Quart de Poblet, Cristina Mora y el concejal Ignacio Rabaneque.
El lío está servido en el Ayuntamiento de Quart de Poblet. Si los socialistas no tenían suficiente con la trama Koldo, que ha manchado de corrupción la cúpula de su partido, ahora, en la pequeña localidad valenciana de Quart de Poblet, azotada por la tragedia de la dana, los socialistas sufren una crisis interna que tiene al grupo municipal dividido por la deriva que está llevando la alcaldesa socialista, Cristina Mora, al frente del consistorio. Mora llegó a la alcaldía tras ser la candidata socialista en las pasadas elecciones municipales, después de que la histórica edil del municipio, Carmen Martínez, decidiera dar un paso al lado en las pasadas elecciones municipales, tras 24 años al frente del consistorio, pasándose al Congreso de los Diputados, donde en estos momentos ocupa un escaño para el Grupo Socialista.
Si hace unas semanas Mora ya estuvo en el punto de mira por destinar 23.000 euros para cambiar unos sofás, ahora, en plena reconstrucción postdana, la liberación de otro 'amigo' concejal, Ignacio Rabanaque, concejal de Hacienda y Movilidad, otorgándole un sueldo 'Nescafé' de 70.000 € al año, no ha sentado nada bien a la vieja guardia del partido en Quart, hasta el punto de que dos de los concejales que no estaban conformes con la decisión, Bartolomé Nofuentes y Francisco Hidalgo, decidieron no acudir al pleno en el que se iba a aprobar esta nueva liberación. Tras esto, el PSOE tiene ya al 50 % de sus concejales liberados, cobrando un sueldo que en algunos casos supera los 5.500 € al mes, cuando todavía hay familias y empresas afectadas por la dana que no han cobrado las ayudas administrativas correspondientes para poder ir volviendo, poco a poco, a la normalidad.
Según la edil socialista, la liberación de Rabanaque está motivada por un supuesto incremento de trabajo debido a las necesidades de la reconstrucción tras la dana. Con esto, el concejal de Hacienda y Movilidad también pasará a asumir las competencias, de nuevo cuño, de Reconstrucción y Vivienda. Lo que llama la atención de la decisión, y ha suscitado las discrepancias en el seno de los socialistas de Quart, es que Mora, en lugar de contratar un técnico especializado para hacer frente a esta carga de trabajo añadida, decida liberar a un concejal cercano a ella para que pase a tener dedicación exclusiva, hinchando, todavía más si cabe, la masa salarial del Ayuntamiento.
Además, aunque Compromís votó a favor de esta decisión, la alcaldesa estaría vulnerando el acuerdo de Gobierno al cual llegó con los nacionalistas, pues se acordó que los socialistas solo tuvieran cuatro liberados y Compromís uno. Ahora, tras esta modificación, el PSPV pasaría a tener cinco concejales liberados de diez, y los nacionalistas dos con media liberación, que haría el uno que les toque según el acuerdo.
23.000 € en mobiliario
Esta sería una polémica más que se suma a la lista de Mora, pues hace un mes decidió gastar 23.000 € del remanente municipal para poner el despacho a su gusto, algo que a su parecer no era criticable porque era "rutinario". Sin embargo, este cambio de mobiliario llega en un contexto complicado para muchas familias afectadas por la dana, pues ven cómo todavía no les llega la ayuda administrativa necesaria para poder volver a la normalidad. Esta política también choca bastante con la llevada por su partido a nivel autonómico, pues mientras sus 'compis' de Les Corts fiscalizan cada euro que sale de la Generalitat —hasta los de las comidas—, ella decide que es buena idea cambiar los sofás de la sala de espera de su despacho por un precio bastante elevado.
Pero los vecinos y vecinas de Quart de Poblet pueden estar tranquilos, pues, a pesar de que todavía tengan que esperar algunas ayudas, si van a quejarse a la alcaldesa podrán sentarse en un nuevo y cómodo sofá de, nada más y nada menos que, 23.000 euros.