Municipios
Educación y Territorio ignoran a La Yesa y sus jóvenes obligándoles a buscarse la vida para poder estudiar
Desde el consistorio denuncian que muchos adolescentes, y sus familias, al acabar sus estudios de la ESO han de apañárselas para poder seguir su formación, ya sea Bachillerato o FP, porque los centros más cercanos están a 40 minutos y la administración autonómica no esta dispuesta financiar una alternativa propuesta por el Ayuntamiento.

Señal de transporte escolar
Si eres un joven de La Yesa —o de localidades vecinas, como Alpuente—, tienes 16 años y quieres seguir estudiando, prepárate, porque los próximos años te espera una auténtica odisea que, probablemente, te obligue a tomar la decisión de emigrar a otras ciudades en las que poder cursar Bachillerato o una Formación Profesional. ¿Por qué? Muy sencillo: los centros más cercanos con esta oferta educativa están a 40 minutos o más de tu municipio y las consellerias de Educación y Territorio no están dispuestas a financiar un transporte público en condiciones que permita a estos adolescentes, y a sus familias, tener una alternativa que no les obligue a irse de casa sin haber alcanzado la mayoría de edad.
De momento, y según ha contado su alcalde, Julio Solaz, a ESdiario, desde el consistorio se ha ofrecido a los jóvenes un servicio de taxi escolar para facilitar el transporte a centros educativos en localidades cercanas, como Villar del Arzobispo. Este servicio está diseñado para cubrir trayectos en horario escolar, ofreciendo una solución de movilidad a los vecinos del municipio.
"Estamos hablando de que chicos y chicas de 16 años se ven obligados a ser autónomos, a independizarse, para poder seguir estudiando. O uno de los padres tiene que dejarse el trabajo para irse a vivir con ellos a otra ciudad, con tal de que su hijo se siga formando. Cada familia busca alternativas para poner remedio a esta situación: se van con tíos, se van a casa de un amigo y están viviendo en casa de un amigo, con la familia de los amigos de los padres. Al final, el problema que tenemos es que los niños, con 16 años, se tienen que ir de aquí, del pueblo, un municipio además en riesgo de despoblación. Entonces, nosotros, como Ayuntamiento, buscamos una solución", explica Solaz.
Sin embargo, las peticiones de este pequeño consistorio al gobierno valenciano parecen estar cayendo en saco roto. Su alcalde, como ha contado a ESdiario, ha intentado hablar en diversas ocasiones con la Conselleria de Educación para poder disponer de este servicio de taxi que ayudara a estos jóvenes a desplazarse a sus centros educativos. Sin embargo, desde Educación lo derivaron a la Conselleria de Infraestructuras, Movilidad y Territorio, afirmando que esta problemática no dependía de ellos.
Aún así, pese a que sus peticiones han sido escuchadas por los responsables de este área y que todo el proyecto había sido elaborado por el consistorio, sin suponer una carga de trabajo extra para la administración autonómica, desde la Conselleria se les ha trasladado que no hay recursos suficientes ―a pesar de que el coste sería ínfimo― para solucionar una problemática que afecta a cientos de jóvenes de un pequeño pueblo del interior de Valencia.
"Tenemos claros los datos, y el proyecto no supondría ningún trabajo para la Conselleria, solo queremos que pongan el dinero, o una parte, para que no tengamos que asumirlo todo los Ayuntamientos. Por lo tanto, precisamos de un taxi de siete plazas que tenemos claro que se podría mantener durante el tiempo", afirma el alcalde.
Solaz pide "ayuda" a la Conselleria en nombre de sus vecinos. Según cálculos del Ayuntamiento, el coste de este servicio apenas superaría los 15.000 € al año, algo que el alcalde considera "muy asumible". Además, esta iniciativa podría luchar contra la despoblación evitando que familias tengan que desplazarse fuera del municipio prematuramente para que los niños estudien.
Sobre esta cuestión —la de la despoblación—, Solaz afirma que, aproximadamente, de media, una familia al año decide abandonar el municipio por culpa de esta situación. Un pueblo de alrededor de 115 habitantes que se ve condenado al éxodo de sus vecinos por el abandono de la administración.