Al fin todo se sabe: "Junts" nos paga el gimnasio
Tras pasar eso sí, y como se ha visto, el cepillo nacional por la mayoría de 'empresaurios' que se pusieron a tiro del oasis o de la pérfida meseta

El secretario general de Junts, Jordi Turull.
Y antes, obviamente, la preclara, muy católica e imprescindible Convergència i Unió. Así que solo nos resta agradecer en esta humilde columna a su ínclito secretario actual de tan incorruptible formación, al sagaz sr. Turull, por ponernos por fin al día. Al revelarnos este secreto de Estado tan celosamente guardado. Siguiendo, eso sí, y fielmente, el mensaje evangélico sobre la necesariamente discreta y santa caridad.
Pues gracias a ello todo encaja. Que la ejemplar familia Pujol se haya visto envuelta en tantos desagradables sumarios, donde algunos temerarios tabloides de la ultracaverna madrileña hayan llegado a difamar que este patriota clan, en sus tan denodados y solidarios esfuerzos, podía haber llegado a recaudar los treinta mil millones. De euros que no de pesetas. Cerca pues de la mitad, de la actualmente en evaporación, deuda política catalana.
No es más pues que la lógica consecuencia de la magna obra de caridad a la que la formación providencial del principado lleva lustros heroicamente y en secreto enfrentándose, eso sí tan libérrima y tan cristianamente, al tener que penosamente sufragarnos a todos los charneguitos, y demás millones de gentes de mal vivir, los sudores del gimnasio. Tras pasar eso sí, y como se ha visto, el cepillo nacional por la mayoría de "empresaurios" que se pusieron a tiro del oasis o de la pérfida meseta. Todos pues bien fritos y cuando menos al "tres per cent". Que por ahora se sepa.
Portentosa misión solidaria, ejemplo vivo sin duda para todos los benefactores firmantes de la Agenda 2030; que eso sí tal vez haya tenido el muy indeseado efecto secundario de degenerar a una antes muy sana juventud, que infelizmente ha devenido en unos mozos y mozas más bien reciclados, con las consabidas lesiones físicas y taras mentales aparejadas, y lo que es más reprobable, con este nuevo y tan odioso repunte del neomachismo, y en general de esta excesiva y ya antes muy superada sexualización.
Y tanto es así, que la mayoría de los subvencionados del gimnasio han acabado cantando la canción del verano. (Salvo el famoso por viral concejal de Moncada...) Y lo que es peor: votando por correo a la Aliança Catalana.