gastronomía
Burgaccia: el lujo vive entre la hamburguesa y la focaccia
La tradición americana e italiana se funden en Only One, el primer tesoro de Burgaccia, que reinterpreta la clásica hamburguesa, únicamente disponible a través de delivery.

Hamburguesa Only One de Burgaccia
Comer con clase nunca fue tan sucio, y Burgaccia recoge esta esencia en la primera de sus propuestas. La nueva firma gastronómica de origen valenciano presenta una creación, a medio camino entre el legado americano y el recetario italiano, para demostrar que la fusión de culturas no supone un problema en cuestiones de paladar, sino todo lo contrario. Pan artesano de focaccia, untado con una espectacular secret cream de albahaca, bacon bits, cheddar ahumado y una salsa casera de tomate confitado dan vida a la Only One, elaborada con carne de vacuno de primer nivel. Una ’casi hamburguesa’ que ya han podido probar los periodistas e influencers, y que ahora alcanza al gran público, a través de las plataformas de Uber Eats y Glovo.
Estamos ante una firma que ha logrado crear una categoría propia: la de las burgaccias, donde la carne de hamburguesa se viste con el tierno pan de la focaccia. Un cruce inesperado e innovador entre dos formatos bien conocidos, y hasta la fecha separados, que propone volver al hambre real: ese que se sacia con sabor y placer. La experiencia apela a lo sensorial y recupera la emoción de comer algo distinto, de momento, sólo en formato delivery. No estamos ante un restaurante, sino un ritual, donde lo italiano y lo americano se cruzan, se desobedecen y acaban fundidos en pan de focaccia dorada, que llega directo a casa. Todo un lujo de experiencia, tras la que se encuentra uno de los grupos restauradores más conocidos de Valencia, Cosmic, también a cargo del restaurante Mamma Pazzo, Mamma Pizza o Piano Bar Lupin, entre otros locales.
De hecho, fue en este último espacio, el Piano Bar, donde recientemente, tuvo lugar la presentación de la burgaccia Only One, mediante un evento privado para los principales prescriptores de la ciudad de Valencia. Durante la cena, se entregaron cuatro premios diferentes que resumen la esencia de la nueva firma gastronómica: dos premios al par de guantes más sucios, porque la pasión por la Burgaccia no se mide con delicadeza, sino con intensidad; y otros dos, a quién se ha comido la Burgaccia más rápido, demostrando velocidad y destreza a la altura de la joya. Tami Recomienda y Just For Foodies fueron algunos de los campeones. Durante una tarde, todos ellos pudieron comprobar a qué sabe el lujo, una sensación que ahora está al alcance de todo aquel que lo desee.
¿A qué sabe el lujo?
Como decíamos, la firma cuenta, de momento, con una pieza única: la Only One. Se trata de la primera joya de la colección, la cual llega empaquetada en su caja dorada, y cuyos ingredientes se tratan con el máximo esmero. Cabe destacar que el pan se amasa a mano y se hornea lentamente hasta lograr una masa de textura crujiente, aromatizada con parmesano y orégano. Le acompaña una crema de albahaca fresca con kétchup casero, elaborado a partir de tomates cherry confitados y acompañado de crujientes bacon bits, que aportan ese equilibrio entre dulzor y acidez. Por si fuera poco, la carne de vacuno se pica a diario en la cocina y tiene un ratio de 70% carne y 30% grasas nobles, con un punto secreto de sal y pimienta. El resultado en boca es equilibrado y apetitoso.
El chef Sergio Paolini, responsable de los restaurantes de todas las marcas Cosmic, destaca que Burgaccia podría definirse como “una hamburguesa de lujo, pero con un espíritu imperfecto y divertido: cada mordisco es tan elegante como sucio y goloso al final”. Explica que nació después de probar el pan de focaccia del restaurante: “Alguien preguntó, ‘¿y si usamos este pan para hacer una hamburguesa?’ A partir de ahí, empezamos una investigación de tres meses, probando recetas, texturas y combinaciones hasta dar con algo realmente diferente”. Luego vendría la marca asociada: “Queríamos un producto que respirara lujo accesible: una hamburguesa premium, pero cercana. De esa visión nació el concepto de la caja dorada, el lingote de oro, en las que servimos las golden patatas fritas con salsa de yema de huevo, parmesano y bacon crujiente, un juego entre la excelencia gastronómica, la estética del lujo y el espíritu de la comida callejera”.