concierto
Loquillo, rock y actitud en el Roig Arena
No hace falta grandes alardes en el escenario: bastan las canciones para crear ese ambiente de emoción y complicidad. Es esa sensación de estar reviviendo, aunque solo sea durante lo que dura el concierto, tu juventud y la rebeldía que te acompañaban en aquellos días donde cantabas “feo, fuerte y formal”.

Loquillo
Volver a ver a Loquillo en directo es como volver a un lugar conocido. Anoche, en el Roig Arena de Valencia, su gira Corazones legendarios fue algo más que un concierto: fue un viaje a esas canciones que nos acompañaron durante una época y que hoy siguen sonando igual de frescas.
El recinto se llenó de un público que no necesitaba demasiadas presentaciones. Bastaron los primeros acordes para que aparecieran los recuerdos, las emociones y el típico “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Loquillo salió al escenario con la misma presencia de siempre, firme y reconocible, demostrando que hay actitudes que no se pierden con los años.
Fue un concierto de grandes clásicos: Rock and Roll Star, Rey del Glam, Cuando fuimos los mejores, El último clásico, Carne para Linda, Feo, fuerte y formal o Cadillac solitario sonaron como himnos compartidos. Son canciones que todos hemos escuchado cientos de veces y que, aun así, cuando vuelves a oírlas en directo siguen conservando algo especial.
La banda acompañó con solidez, manteniendo el sonido de siempre y dejando espacio para que las canciones tuvieran su propio protagonismo y el público pudiera vivirlas. El concierto, como toda su carrera, vuelve a recordarnos que el rock no es una moda, sino una forma de estar en el mundo, de vivirlo.
No faltó un homenaje a Jorge Martínez (Ilegales) con la canción “Rock suave”.
La anécdota con el entrenador de Valencia Basket
No hace falta grandes alardes en el escenario: bastan las canciones de Loquillo para crear ese ambiente de emoción y complicidad. Es esa sensación de estar reviviendo, aunque solo sea durante lo que dura el concierto, tu juventud y la rebeldía que te acompañaban en aquellos días donde cantabas “feo, fuerte y formal”.
El final de la noche, con la última canción – Cadillac Solitario- ha dejado al público de pie, aplaudiendo sin prisas y llevándose algo más que música: la certeza de que sus canciones siguen formando parte de quienes las escuchamos en nuestra juventud, y que seguimos pensando que, cuando seamos mayores, para ser felices querremos tener un camión.

El Roig Arena vibró con Loquillo