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Loquillo, rock y actitud en el Roig Arena

No hace falta grandes alardes en el escenario: bastan las canciones para crear ese ambiente de emoción y complicidad. Es esa sensación de estar reviviendo, aunque solo sea durante lo que dura el concierto, tu juventud y la rebeldía que te acompañaban en aquellos días donde cantabas “feo, fuerte y formal”.

Loquillo

LoquilloRober Solsona

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Javier de Ramón

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Volver a ver a Loquillo en directo es como volver a un lugar conocido. Anoche, en el Roig Arena de Valencia, su gira Corazones legendarios fue algo más que un concierto: fue un viaje a esas canciones que nos acompañaron durante una época y que hoy siguen sonando igual de frescas.

El recinto se llenó de un público que no necesitaba demasiadas presentaciones. Bastaron los primeros acordes para que aparecieran los recuerdos, las emociones y el típico “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Loquillo salió al escenario con la misma presencia de siempre, firme y reconocible, demostrando que hay actitudes que no se pierden con los años.

Fue un concierto de grandes clásicos: Rock and Roll Star, Rey del Glam, Cuando fuimos los mejores, El último clásico, Carne para Linda, Feo, fuerte y formal o Cadillac solitario sonaron como himnos compartidos. Son canciones que todos hemos escuchado cientos de veces y que, aun así, cuando vuelves a oírlas en directo siguen conservando algo especial.

La banda acompañó con solidez, manteniendo el sonido de siempre y dejando espacio para que las canciones tuvieran su propio protagonismo y el público pudiera vivirlas. El concierto, como toda su carrera, vuelve a recordarnos que el rock no es una moda, sino una forma de estar en el mundo, de vivirlo.

No faltó un homenaje a Jorge Martínez (Ilegales) con la canción “Rock suave”.

La anécdota con el entrenador de Valencia Basket

A pesar de que Loquillo no suele hablar mucho en sus conciertos, hizo una excepción para contar una anécdota sobre el actual entrenador del Valencia Basket, a quien conoció cuando estuvo en la mili y buscaba un equipo para jugar al baloncesto. Al no encontrar a ningún equipo, se puso a entrenar con un equipo de barrio en el que había un jugador, dos años más joven, que entrenaba mucho pero no destacaba. Loquillo le dijo entonces que lo mejor que podía hacer -y que lo hacía muy bien- no era jugar, sino entrenar. Aquella persona es el actual entrenador del Valencia Basket, Pedro Martínez.

No hace falta grandes alardes en el escenario: bastan las canciones de Loquillo para crear ese ambiente de emoción y complicidad. Es esa sensación de estar reviviendo, aunque solo sea durante lo que dura el concierto, tu juventud y la rebeldía que te acompañaban en aquellos días donde cantabas “feo, fuerte y formal”.

El final de la noche, con la última canción – Cadillac Solitario- ha dejado al público de pie, aplaudiendo sin prisas y llevándose algo más que música: la certeza de que sus canciones siguen formando parte de quienes las escuchamos en nuestra juventud, y que seguimos pensando que, cuando seamos mayores, para ser felices querremos tener un camión.

El Roig Arena vibró con Loquillo

El Roig Arena vibró con LoquilloRober Solsona

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