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De Larrea sentencia la noche más grande del Roig Arena. Valencia puede hasta con los árbitros: vence en un final increíble al Olympiacos (85-84)
El equipo griego llegaba con su aura de invicto en la cancha taronja: nueve visitas, nueve victorias

De Larrea felicitado por sus compañero tras convertir dos tiros libres determinantes.
Hay partidos que se juegan, hay partidos que se sufren y luego está lo de hoy, ese tipo de encuentro que solo se entiende si has estado en el Roig Arena, cuando empuja más fuerte que los árbitros, que el rival y que la propia lógica. Porque, por lógica, esto no se gana. Por carácter, sí. Y el Valencia Basket va sobrado de eso.
Jornada 33 de la Euroliga: segundo -Olympiacos- contra el Valencia Basket cuarto clasificado, el equipo griego es el único equipo que nunca ha perdido en Valencia, en los últimos nueve enfrentamientos siempre ha ganado como visitante. En la primera vuelta el Valencia ganó en Grecia por 92-99. Olympiacos llegó con su aura de invicto en Valencia: nueve visitas, nueve victorias. Y sus 30 tiros libres —por solo 14 del Valencia— parecían escritos para firmar la décima. Pero lo bonito del deporte es que a veces se escribe al revés.
Un arranque intenso, donde el Olympiacos mostraba el porque es el segundo en la Euroliga, con un ambiente nunca visto desde el salto inicial. El Olympiacos quiso imponer físico y jerarquía, pero se topó con un Roig Arena convertido en el jugador extra desde el primer segundo.
El Valencia, intenso atrás y resolutivo en ataque durante el primer cuarto, donde el triple fue el protagonista (5/7) para cerrar el primer cuarto con ventaja: 25–23. Primer aviso: el ritmo, la energía y la fe iban a ser taronjas.
Buen primer parcial del Valencia: 5/8 t2, 5/7 t3.
El segundo cuarto, el de las dudas… y del principio del concierto de silbato de los árbitros. Justo cuando el Valencia parecía dominar poco a poco el partido, hubo un pequeño bajón, donde el acierto exterior bajó, llegaron desajustes defensivos y el Olympiacos impuso su ley en la pintura.
A esto se tenía que añadir el concierto de los árbitros: 20 minutos sin tirar un solo tiro libre. Ni uno. Mientras, los griegos acumulaban tiros y tiros desde la línea de personal. Así se llegó al descanso: 42–50, bronca monumental al trío arbitral… y la sensación de que el Valencia necesitaba más que baloncesto para sobrevivir.
La reacción del orgullo, tras el descanso el equipo salió del vestuario decidido a competir contra todo lo que hiciera falta. Después de 22 minutos, por fin un tiro libre: el 2+1 de Montero que encendió al Roig Arena.
Parcial de 12–2, defensa increíble y un equipo que, lejos de hundirse, empezó a creer aún más que podía ganar. A pesar de dos errores finales, un triplazo de Moore dejó el marcador en un 67–69 que sabía a remontada posible.
El último cuarto con tres minutos sin anotar ninguno de los dos. Nervios, tensión, un tapón brutal de Puerto que levanta el pabellón, pero es el Olympiacos el que golpea primero, y a pesar de las buenas defensas, se va siete arriba. En ese momento aparece el momento Badio, con un triple que valía medio partido, que luego culmina Key con un 2+1, y el de siempre, Montero que empata desde la línea.
A partir de aquí todo un final irrepetible, el pabellón creyendo, los jugadores creyendo. Key roba, corre al contrataque para que le asista Montero y machaque el aro griego y poner al Valencia dos arriba a falta de 78 segundos.
Y llegó el final que nadie se puede imaginar salvo en un partido de baloncesto: Triplazo de Montero a 37 segundos, triple de Fournier inmediatamente después para poner un punto arriba al Olympiacos a falta de 13 segundos, posesión del Valencia, Montero recibe falta personal a falta de 2,9 segundos, pero se lesiona en su mano operada, no puede lanzar, miradas al banquillo, y el elegido por el equipo es D. Sergio de Larrea, que solo había jugado tres minutos, que había fallado un tiro libre de dos intentos…. Primero dentro, segundo dentro… 2,9 segundos ….. y el Valencia gana el partido con el Roig Arenaen llamas .
85–84. El Valencia tumba al único equipo que jamás había perdido en casa del Valencia.
Mucho más que una victoria, no fue solo baloncesto, fue fe, resistencia y carácter. Fue ganar contra el gigante, contra la historia… y contra un arbitraje que desquició a cualquiera que estaba en la grada. Fue demostrar que esta plantilla tiene alma: Montero, Badio, Key, Sako, Moore, Pradilla… y el chaval que entró desde la nada para regalar un triunfo eterno, Sergio DeLarrea. Noches así no se olvidan
Declaraciones
Pedro Martínez: “ Valoró la victoria como fruto del esfuerzo colectivo ante un rival de enorme calidad que estuvo mucho tiempo por delante. Destacó el carácter del equipo, la mejora defensiva en la segunda parte y el buen juego ofensivo del primer tiempo. Se mostró especialmente orgulloso de De Larrea, que entró por la lesión de Montero y tuvo la personalidad para anotar los tiros libres decisivos.
Recordó que el alto número de tiros libres de Olympiacos se explica por su experiencia y capacidad para buscar contacto. Elogió al público, afirmando que la atmósfera fue de “día grande” y que la fe de la afición ayudó en los momentos difíciles. Sobre Montero, explicó que se resintió de la mano operada y que por eso no pudo lanzar los tiros finales. Cerró pidiendo humildad, trabajo diario y centrarse en el próximo reto, la visita al Partizán.”
Estadísticas
VALENCIA BASKET (85): Badio (15), Puerto (5), Pradilla (6), Sako (10) y Thompson (6) -quinteto inicial- Taylor (3), Reuvers (5), S. de Larrea (3), Key (12), Montero (13), Moore (7) y Costello (0).
OLYMPIACOS (84): Walkup (6), Vezenkov (17), Papanikolaou (0), Dorsey (6), y Milutinov (5) -quinteto inicial- Ntilikina (4), Ward (15), Morris (0), Peters (10), Hall (--), Jones (9) y Fournier (12)
Parciales: (25-23 / 17–27 / 25-19 / 18-15)
Máximo anotador del partido: S. Vezenkov (17)